Luz Rasante

El entelado,reentelado o forración (I)

Escrito por Iván el Martes, 29 de abril del 2008 a las 13:40

Detalle del canto de un cuadro reentelado. Se puede ver la tela original y bajo ésta la de la forración.Cuando hace unos días escribía la anotación sobre la restauración de los cuadros del dos de Mayo de Goya  intenté buscar un enlace que explicara de manera clara qué es un reentelado, me sorprendió comprobar la poca información que existe en la red sobre una técnica tan antigua y habitual en restauración. Por este motivo me he decidido a escribir sobre el tema inaugurando así una nueva categoría sobre técnicas de restauración.

Eliminación de la tela de una antigua forración.El entelado, forración o reentelado es una técnica de restauración de pintura sobre lienzo. Se utiliza cuando la tela de un cuadro se encuentra tan degradada que ha perdido su función  de soporte, y por lo tanto hace peligrar la conservación de la pintura. Aunque el fin principal de la forración es reforzar la tela antigua también se utilizó históricamente para eliminar deformaciones, regenerar la preparación, adherir una película pictórica desprendida…

El uso y abuso de los reentelados en la restauración, es una técnica ya documentada en el siglo XVII, hace que en la actualidad sólo se recurra a ella en casos extremos. Respecto a los entelados antiguos es recomendable no eliminarlos, siempre que no afecten a la conservación del cuadro, ya que cualquier intervención en el soporte de tela es traumática para una obra.

Así pues un reentelado se hace adhiriendo una tela nueva, previamente preparada y con unas características especiales para que se adecue al cuadro, a la original.  De esta manera  dotará de consistencia a la tela degradada y envejecida por la oxidación, desgarros, pérdidas de tela, etc.

El tipo de tela, y sobre todo de adhesivo utilizado para la forración, se seleccionan teniendo en cuenta las características, la técnica y el estado de conservación de la obra. Según los materiales (tela y adhesivo) que se empleen para la forración, ésta puede ser : tradicional o también llamada “a la gacha”, o sintética.

En estos días iremos viendo estas dos técnicas, sus ventajas, desventajas y variantes.

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas de restauración

Cuando la belleza duele. El síndrome de Stendhal

Escrito por Iván el Jueves, 24 de abril del 2008 a las 00:05

Interior de la Basílica de la Santa CRoce. FlorenciaCuenta Stendhal en su libro Nápoles y Florencia: un viaje de Milán a Reggio que el 22 de enero de 1817 tras un largo día visitando Florencia, entró en la iglesia de la Santa Croce, allí un monje le abrió las puertas de la capilla Niccolini en la que se encuentran los frescos de Volterrano. “Absorto en la contemplación de aquella sublime belleza”, el escritor francés experimentó una emoción “en la que se mezclaban las sensaciones celestiales que proporcionan las bellas artes con los sentimientos propios de las pasiones“. Al salir a la calle, su corazón latía fuertemente y se sintió agotado. Asustado por su temor a caer al suelo se sentó en un banco, introdujo la mano en su bolsillo y sacó un papel con unos versos del poeta Foscolo que leyó para sentirse acompañado y calmarse.

Este episodio personal, dio origen al fenómeno que hoy se conoce como síndrome de Stendhal. Se trata de una crisis psicológica violenta que se produce en algunos turistas que visitan la ciudad del Arno. Al igual que al escritor, estos turistas presentan reacciones de hipersensibilidad y de sufrimiento físico frente a las obras de arte.

Parece que el síndrome se ceba en las personas sensibles y creativas, a los que una sobredosis de obras de arte tan impresionantes y potentes, acaba por hacer mella en el subconsciente.

Los creativos publicitarios de una conocida marca de automóviles utilizaron hace unos años la curiosa historia del síndrome Stendhal para hacer este anuncio:

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Hay que reconocer que es bastante bueno, aunque de momento a mi me sigue impresionando más un paseo por Florencia , para donde me voy esta noche, que el coche. Rarito que es uno.

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Categoria: Cajón de restaurador

La Venus renacentista y la Venus de hoy

Escrito por Iván el Martes, 22 de abril del 2008 a las 00:05

Nacimieto de Venus. Boticelli,

Esta imagen, que encontré hace tiempo, no es de un cuadro antes y después de su restauración. Se trata de una recreación de cómo podría ser el Nacimiento de Venus, si Botticelli lo hubiera pintado hoy en día

Más allá de la pura anécdota, esta curiosa foto nos sirve para darnos cuenta del continuo cambio de gusto en el canon de belleza femenino a lo largo de las diferentes épocas y periodos históricos.

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Categoria: Cajón de restaurador

Bernini y el Ares Ludovisi. Restauración y creación

Escrito por Iván el Lunes, 21 de abril del 2008 a las 00:01

Ares Ludovisi.Lisipo.Restaurado por Bernini.Está muy extendida la idea de que el restaurador debe de contener sus impulsos creativos, de que un restaurador artista es algo muy peligroso ya que podría dejar su huella personal en la obra en la que trabaja. Actualmente se condenaría a aquel que osara completar una parte faltante de una obra de Miguel Ángel. Pero esto no siempre fue así.

En 1627 a Bernini le encargan la restauración del Ares Ludovisi; una escultura de mármol, copia romana de un original helenístico que Lisipo realizó en el 320 a.C. y que sirvió de inspiración a multitud de artistas, entre ellos Velázquez. Representa al dios griego de la guerra, desarmado víctima del amor. Actualmente se puede contemplar en el Museo Nacional Romano situado en el Palacio Atemps.

La base de la formación de Bernini fue el estudio de la escultura clásica, y su estilo personal se acerca al de la etapa helenística. De hecho algunas esculturas, como la Cabra Amaltea, salidas del cincel del joven Bernini se creyeron durante mucho tiempo griegas.

Así pues Bernini restaura el Ares reinterpretando el original y añadiéndole las partes perdidas utilizando mármol de Carrara, similar al mármol pentélico en que está esculpida la escultura clásica, pero que aún hoy en día podemos diferenciar. Esta operación que a los ojos de la restauración actual sería un despropósito, no es solo correcta sino genial. Bernini demuestra un conocimiento exhaustivo del estilo, técnica y materiales del Ares Ludovisi, y realiza una intervención que no sólo mantiene la transmisión del original romano, sino que lo enriquece.

De entre las partes añadidas por el artista barroco podemos destacar: la parte superior del escudo y la nariz de Ares, y  los pies y un brazo de Eros…

Pero sin duda las reconstrucciones más interesantes, y que manifiestan la maestría del escultor, son aquellas en las que hace aportaciones personales: el puño de la espada con un personaje burlón. La cabeza de Eros, altamente berniniana, con amplios rizos y con una expresión que contrasta con la de Ares, a quién mira cerrando la composición. Y por supuesto el pie derecho de Ares, en donde Bernini no sólo añade materia, sino que la sustrae eliminando una parte del primitivo pedestal para dejar el pie volado. Hay quien sostiene, como el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero, que éste es el gran gesto artístico de esta restauración ya que “al quedar el pie en el aire, como sin apoyar, se refuerza el efecto de reposo de la figura y se le da al tiempo un extraordinario sentido de equilibrio, con este pie al aire, Bernini explica la escultura y hace una escultura nueva”.

Además del Ares otras piezas, como el Hermafrodita o el Fauno Barberini, pasaron por las manos de Bernini para su restauración. Hoy en día son las piezas creadas por él las que pasan por los actuales talleres de restauración, eso sí con unos criterios bien distintos a los que él empleó.

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Categoria: Escultura,Restauración,Teoría de la restauración

Filacterias. Arte y percepción visual

Escrito por Iván el Viernes, 18 de abril del 2008 a las 19:45

Ofrenda a Venus. Tiziano.1518-19. Museo del Prado.

“Las reproducciones en colores de los libros y revistas de arte van de desde lo excelente hasta lo lamentable. Casi nunca puede juzgar el observador hasta qué punto se le está diciendo una verdad o una mentira. Aparte del falso testimonio, los originales mismos nos defraudan. La mayoría de las obras maestras de la pintura sólo son visible a través de capas de barniz oscurecido, que ha absorbido suciedad durante siglos. Tenemos una visión más fidedigna de unos peces nadando en agua verde y enfangada de un acuario, que de la Mona Lisa. Nadie ha visto los “Tizianos” y “Rembrandts”, desde hace siglos, y la limpieza y restauración de pinturas conduce a resultados notoriamente inseguros. Cuando se ha visto cómo azules agresivos destrozan las composiciones de un Bellini o un Rafael (…), se da uno cuenta de que nuestro conocimiento de las obras pictóricas está basado, en bastante medida, en lo que hemos oído y lo que imaginamos”

Rudolf Arheim. Arte y percepción visual.

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Categoria: Filacterias,Restauración,Teoría de la restauración

Meterse en el cuadro

Escrito por Iván el Jueves, 17 de abril del 2008 a las 15:23

Cartel restauración.

Este es un cartel que alguien trajo de un viaje a Italia y que tenemos colgado en la pared del taller. Me parece una imagen muy sugerente y bonita. Muchas veces los restauradores pasamos tanto tiempo frente a una obra que acabamos por meternos dentro de ella

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Categoria: Cajón de restaurador,Pintura,Restauración

El Crucificado románico de Palacios de Benaver

Escrito por Iván el Miércoles, 16 de abril del 2008 a las 18:43

Cristo Crucificado.Tras la restauración.Cristo Crucificado.Antes de la restauraciónLas monjas benedictinas del convento de San Salvador, en la localidad burgalesa de Palacios de Benaver, custodian desde hace más de 900 años una talla de estilo románico, fechado en la primera mitad del siglo XII,  que representa un Cristo Crucificado de tamaño natural. El origen de este Cristo está envuelto en un mundo de leyendas, su origen se relaciona con Fernán González y con los primeros condes de Castilla.

La imagen de esta talla se fue modificando por sucesivas policromías a lo largo de los años para acomodarla a los cambios estéticos y de concepción religiosa. En una intervención reciente promovida por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, el Crucificado ha recuperado su esencia románica oculta tras las sucesivas capas de pintura.

Se trata de un Cristo en la cruz, aún vivo y sin manifestar el sufrimiento de su martirio,  con los pies apoyados en un suppedaneum (pieza en la que descansan los pies del crucificado) y con una anatomía muy simétrica y esquemática.

Cabeza del Cristo. Durante la apertura de catas y estado final.El principal problema a la hora de restaurar esta interesante pieza era la de intentar recuperar la autenticidad de su imagen, es decir buscar una coherencia estilística entre la talla, la cruz y las sucesivas policromías.

Tras las primeras catas se identificaron cinco capas de repolicromía en las carnaciones, tres en el paño de castidad o perizonium y otras cinco en la cruz. En el rostro cada nueva policromía variaba la posición de los ojos, su tamaño, color del iris… con lo que se modificaba a la vez la expresión de la cara.

Tras un estudio y valoración de estas capas añadidas y su estado de conservación se optó por eliminarlas (a punta de bisturí) hasta llegar a la primera policromía románica, que presentaba un estado de conservación excepcional. Ésto implicó la desaparición de capas muy antiguas, con valor por sí mismas. Por eso esta decisión se tomó tras un periodo de reflexión y estudio a partir de los datos obtenidos en las fases de análisis y documentación. 

Al eliminar las repolicromías se pudieron detectar elementos modificados en la talla como la recolocación de los brazos respecto al torso, el relleno de heridas y llagas del torso, el retallado del flequillo o injertos de madera en pies y manos.

Otro interesante hallazgo durante la restauración fue la aparición de una representación Detalle del Agnus Dei, en los extremos se puede apreciar la reintegración cromática abase de puntos.del Agnus Dei en la cruz. Ésta había sufrido diversas modificaciones para permitir su uso continuado, se había reducido el tamaño de los brazos porque la madera presentaba un ataque de insectos xilófagos. En el siglo XVIII la cruz se recorta aún más para incorporar el Crucificado a un retablo.

Tras la aparición de estos datos se planteó la posibilidad de reconstruir el volumen de la cruz para recuperar la plástica netamente románica de la imagen en la que participa plenamente la cruz, recuperando así sus proporciones. Se reconstruyó lo faltante con la misma madera de que está hecha la cruz (haya) y se reintegró cromáticamente esta zona añadida con una técnica diferenciable (un punteado).

Esta intervención realizada por la empresa C.B. Restauración, S.L y dirigida por Gloria Martínez refleja como un trabajo metódico, basado en la observación y el análisis de la pieza, puede llegar a recuperar la esencia histórica y estética de una obra medieval.

Visto en el número 32 de la revista Patrimonio.

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Categoria: Castilla y León,Escultura,Intervenciones,Restauración

Los frescos de Asís, el taller de la utopía

Escrito por Iván el Lunes, 14 de abril del 2008 a las 17:47

Bóveda de San Jerónimo y de los santos tras en terremoto de 1997.En 1997 un terremoto sacudió la región italiana de Umbría en la que se encuentra la Basílica de San Francisco de Asís. El Santuario alberga en su interior un impresionante conjunto de pintura mural que se atribuye a varios maestros, entre los que destacan Giotto y Cimabue. Aunque la totalidad de las pinturas sufrió importantes daños, una de las zonas más afectadas por el seísmo fue la bóveda en la que se representa a San Jerónimo y el arco contíguo decorado con las figuras de doce santos. Estas zonas se derrumbaron totalmente, cayendo al suelo y partiéndose en miles  de pequeños fragmentos (unos 300.000).

Bóveda tras su reconstrucción.Las primeras intervenciones no se hicieron esperar y fueron encaminadas a garantizar la estabilidad del edificio y su estructura, esta fase de los trabajos concluyó a finales de 1998. Para la reconstrucción de las bóvedas no se empleó cemento, ya que suponía mucho peso para la estructura; en la superficie exterior de éstas, se extendieron nervaduras de madera laminada que se reforzaron con fibra de kevlar y se anclaron al tejado utilizando unos tirantes metálicos de muelle. Con esta solución se asegura la estructura arquitectónica sin crear problemas a los frescos. 

Bóveda tras la intervenciónLas tareas de recuperación de las pinturas murales fueron mucho más complejas y plantearon importantes retos. El primero de ellos separar los escombros y el polvo de la parte desplomada, de los fragmentos con pintura. Un trabajo que fue posible gracias a la colaboración de 520 voluntarios, en su mayoría estudiantes de Restauración e Historia del Arte.

La restauración fue realizada por 15 técnicos del Istituto Centrale per il Restauro de Roma, que en primer lugar ordenaron y clasificaron los miles de fragmentos en función de colores, matices, técnica de ejecución, lineas de fractura, etc. Las pequeñas piezas se fueron colocando, como si de un inmenso puzzle se tratase, sobre unas fotografías, en color y a tamaño natural, de las pinturas de la bóveda antes del derrumbe.

Detalle de la representación de San Francisco. Los fragmentos ya están unidos a un nuevo soporte y se ha comenzado el proceso de reintegración del fondo azulClasificación y colocación de los fragmentos sobre una foto a tamaño natural de los frescos.Con los fragmentos recuperados, e infinita paciencia, se fueron recomponiendo las escenas y se montaron sobre un nuevo soporte.

Tras la limpieza de la superficie pictórica, realizada con una goma de borrar sintética que eliminó la capa de polvo y suciedad, se planteó el segundo gran reto de esta restauración: cómo presentar los fragmentos una vez reconstruidos, y cómo reintegrar el color  para que la lectura de las escenas fuera posible, ya que la cantidad de superficie pictórica perdida era  muy alta.

Se optó por una reintegración del color, que el director de los trabajos denominó “degradación cromática”; se trataba de que la carencia de color de las partes perdidas no llegara a notarse dentro del conjunto de las imágenes. Ésto se logró reconstruyendo el color y la forma de las zonas perdidas, pero con menos intensidad que en las zonas originales. Así las zonas repuestas se integran dentro del original, de tal manera que desde la distancia de observación del espectador pasan desapercibidas.

En 2001 se recolocaron los santos del arco y un año después la cúpula de San Jerónimo. Habría que esperar hasta 2006 para que se finalizara la restauración del resto de las bóvedas. El resultado es espectacular.

Para los interesados en profundizar en los detalles técnicos de la intervención, tanto del edificio como de las pinturas, están disponibles en el boletín De la utopía a la realidad, que se publicó durante los años que duraron las obras.

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Categoria: Arquitectura,Intervenciones,Pintura,Restauración

Filacterias. La tabla de Flandes

Escrito por Iván el Viernes, 11 de abril del 2008 a las 20:47

FilacteriaEn el judaísmo las filacterias eran unas pequeñas cajas negras y cuadradas en las que se guardaban pergaminos con pasajes de las Escrituras, por extensión se comenzaron a denominar así a los rollos de pergamino.  En el mundo del arte las filacterias son cintas con inscripciones, leyendas  o textos,  que aparecen en multitud de cuadros o esculturas. Es una manera de introducir la palabra dentro de la escena representada.

En Luz Rasante utilizaremos este nombre para referirnos a textos de otros autores que hablen sobre arte, restauración, filosofía, estética, belleza… y que aparecerán dentro de esta bitácora. La elección de estos textos no significará que necesariamente estemos de acuerdo con lo que nos cuentan, pero seguro que todos aportan algo interesante.

“Metódica y disciplinada, pintora de cierto talento a ratos libres, tenía fama de enfrentarse a cada obra con un acusado respeto al original, posición ética que no siempre compartían sus colegas. En la difícil y a menudo incómoda relación espiritual que se establecía entre cualquier restaurador y su obra, en la áspera batalla planteada entre conservación y renovación, la joven poseía la virtud de no perder de vista un principio fundamental: una obra de arte nunca era devuelta, sin grave perjuicio, a su estado primitivo. Julia opinaba que el envejecimiento, la pátina, incluso ciertas alteraciones de colores y barnices, desperfectos, repintes y retoques, se convertían, con el paso del tiempo, en una parte tan sustancial de la obra como la obra en sí misma”

          Arturo Pérez-Reverte. La tabla de Flandes.

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Categoria: Filacterias,Restauración

Goya, El 2 de mayo y su restauración.

Escrito por Iván el Jueves, 10 de abril del 2008 a las 19:14

Radiografía de La carga de los mamelucos en la que se aprecian las roturas en la parte baja izquierda.El lunes 14 de abril se inaugura en el Museo del Prado la exposición “Goya y los años de la guerra, uno de los alicientes de esta muestra temporal (aunque tiene muchos) es la oportunidad de poder contemplar El 2 de mayo o la carga de los mamelucos y Los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío con su nuevo aspecto tras pasar por los talleres de restauración del museo.

La historia de esta intervención viene de lejos. En 1936, ante la amenaza que suponían los bombardeos sobre Madrid durante la Guerra Civil, varias obras del  Prado fueron embaladas y trasladadas a Valencia para salvaguardarlas. En 1938 los lienzos sufrieron un nuevo viaje, en esa ocasión de Valencia a Gerona. A su paso por Benicarló el camión en el que viajaban los grandes lienzos de Goya chocó con un balcón (otra versión de la historia dice que el balcón se derrumbó por un bombardeo), el impacto desgarró parte de los lienzos y La carga de los mamelucos sufrió una rotura del soporte textil en dos zonas, que posteriormente se perdieron durante el viaje.

Detalle de la reintegración en La carga de los mamelucos.Para solucionar este desaguisado los lienzos fueron restaurados en 1938, con escasos recursos Tomás Pérez y Manuel Arpe y Retamino realizaron un reentelado para garantizar la estabilidad de las obras. En Septiembre de 1939, ya en el Prado, Manuel Arpe finaliza la restauración de los dos lienzos, para reintegrar el color en las zonas perdidas utiliza la técnica conocida como tinta neutra, es decir, en toda la zona perdida se aplica un color liso, uniforme y que entone con el resto de la obra para así pasar desapercibido. El color elegido para esta reintegración fue un rojo oscuro casi marrón, que aunque estaba entonado con la obra, no pasaba desapercibido.

Así hemos podido contemplar  el cuadro durante más de 50 años, hasta que en 2000 el Prado convoca un encuentro internacional para decidir si se debían de restaurar los cuadros y qué hacer con las partes perdidas, o como a los periodistas les gusta decir “heridas de guerra”.

En este encuentro internacional se acordó la limpieza de las obras, pero respecto a la reintegración de lo perdido no se consiguió unanimidad. Creo que lo que finalmente han hecho los restauradores del Prado, reintegrar lo perdido tomando como referencia fotografías anteriores al accidente, es lo correcto. Los desgarros eran la causa de una mala manipulación de los cuadros, aunque fuera durante la guerra. Conservarlas por su valor documental me parece una exageración, en este caso el arte y la estética se han sobrepuesto a la historia

Se han encargado de esta última y modélica restauración Elisa Mora que durante un año ha trabajado en El 2 de mayo, y Enrique Quintana y Clara Quintanilla que durante cuatro meses han restaurado Los fusilamientos del 3 de mayo.

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Según parece los cuadros se encontraban en un buen estado de conservación; se ha realizado una limpieza para eliminar los barnices oxidados, que amarilleaba los colores originales y en La carga de los mamelucos se ha reintegrado la pintura perdida, tomando como modelo antiguas fotografías. Se ha optado por una técnica que emplea pequeñas rayas rojas, verdes, azules… que se mezclan ópticamente al observar el cuadro desde una cierta distancia. Gracias a esta técnica es posible diferenciar la intervención de los restauradores del original de Goya. Finalmente se barnizaron los lienzos con una resina natural.

Pues solo nos queda pasarnos por el Prado, si las colas lo permiten, y disfrutar de estos dos cuadros.

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Categoria: Actualidad,Exposiciones,Pintura,Restauración,Teoría de la restauración

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.