Escrito por Iván el Martes, 30 de Junio del 2009 a las 22:09
En las últimas semanas se me acumula el trabajo y casi no tengo tiempo para atender Luz rasante, así que aprovecho para dar señales de vida y recomendar un par de cosillas que he visto en estos días por Internet: por un lado la sección dedicada a la restauración en la página del Museo del Prado, que publica un artículo sobre la restauración de la Inmaculada de los Venerables de Murillo. La otra recomendación es la serie de anotaciones dedicada a los pigmentos que ha comenzado en el blog Restauración de obras de arte.
Categoria: Actualidad, Doblones, Pintura, Restauración
Escrito por Iván el Sábado, 13 de Junio del 2009 a las 17:36

Iniciamos hoy una nueva sección dentro de Luz rasante dedicada a uno los “ingredientes” más importantes de la restauración: las personas. Nuestra intención es charlar con diferentes profesionales, con distintos puntos de vista, que de una manera u otra forman parte de este mundo, para intentar conocerlo más a fondo.
Creo que no hay mejor manera comenzar con estas entrevistas que charlando con un restaurador. Antonio Sánchez-Barriga es restaurador del Instituto de Patrimonio Histórico Español, sus especialidades son la pintura de caballete y la mural, en las que lleva trabajando más de 35 años.
Conocí a Antonio en su taller, luminoso y de altos techos, mientras integraba el color a dos lienzos de Lucas Jordán, cerca reposaban en sus caballetes otras pinturas de Francisco Camilo, Bartolomé Carducho y José Camarón. Me contó como los había restaurado utilizando el entelado flotante, una técnica desarrollada por él. A los pocos minutos de conversación uno se da cuenta de que es un hombre con amplitud miras y de horizontes lejanos, “soy de familia de marineros” asegura. Antonio es un restaurador de acción, un hombre de mundo, que suele retratar a través de la lente de su Leica.
Comencemos por el principio ¿Cómo surgió tu interés por la restauración?, ¿dónde te formaste y quienes fueron tus maestros y qué recuerdos guardas de esa etapa?
Mi padre me inculcó el amor al arte de la pintura, así como los profesores de Historia del arte que he tenido en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Estudié en la Escuela de Restauración de Madrid y soy de la 2ª promoción. En aquél tiempo se creó el llamado Instituto Central de Restauración por el catedrático Gratiniano Nieto y vinculó la escuela al mismo centro, por lo que los alumnos practicaban con los restauradores que en aquél momento formaban la plantilla. La restauración se realizaba de manera tradicional y se seguían criterios antiguos, pero se debe reconocer que en el tema de los entelados los realizaban a la perfección. Existía ya un laboratorio de análisis de pigmentos y radiografía muy bien llevado por José María Cabrera. Con gran sabiduría Gratiniano abrió el camino para que los alumnos que tenían buenas notas pudiesen aplicarse en el extranjero con becas. En mi caso nos las he tenido hasta mi vuelta de México en el año 1971. Conseguí dos, una de la UNESCO y otra en el Restauro de Roma donde me formé con muy buenos profesores como el matrimonio Paolo y Laura Mora, Paul Philippot, Giovanni Urbani entre otros.
¿Cómo fueron tus inicios como restaurador, fue complicado?
Volví a España después de dos años de formación en Italia con otra gran restauradora, Carmen del Valle e ingresamos en el Instituto. El ministerio nos indicó que podíamos enseñar las nuevas ideas…y así lo creímos; los recuerdos no son gratos, solamente duré dos años allí, dimití y volví a Italia.
¿Crees que ha evolucionado la profesión desde entonces?
La profesión en su esencia no ha cambiado, si algunas metodologías novedosas que se introducen en nuestra profesión gracias a las empresas comerciales y algunos de esos productos que con el tiempo pueden también quedar obsoletos. En mi trabajo continúo con algunos materiales tradicionales y en casos muy concretos con los novedosos que con el tiempo han tenido muy buenos resultados.
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Categoria: Entrevistas, Restauración
Escrito por Iván el Martes, 9 de Junio del 2009 a las 21:37

Así veía a los restauradores de la National Gallery el dibujante John Leech en esta viñeta publicada en 1847 en el Punch Magacine.
Categoria: Restauración, Sin (muchos) comentarios
Escrito por Iván el Sábado, 6 de Junio del 2009 a las 16:16
Tras un mes un tanto ajetreado en el que no nos hemos podido ocupar de Luz rasante retomamos la actividad del blog.
Desde hace unas semanas, y hasta el mes de Diciembre, la Concatedral de San Pedro de Soria abre sus puertas para acoger la XV edición de la exposición Las Edades del Hombre, Paisaje Interior. Ha llovido mucho desde que en 1988 se celebrara la primera edición, en principio única, en la Catedral de Valladolid, aquella muestra que llevaba por título El arte en la Iglesia de Castilla y León alcanzó un éxito que nadie podía imaginar y supuso el germen de un tipo de exposiciones que creció como una bola de nieve. Desde entonces el arte religioso de Castilla y León se ha dado a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras.
El artífice de las primeras Edades fue José Velicia, que tuvo la brillante idea de realizar un tipo de exposición “temática” que aportaba innovaciones como las de romper el esquema tradicional expositivo basado en estilos y cronologías para dar paso a una exposición-relato que contaba una historia; utilizar las catedrales como salas de exposiciones o presentar las obras “de una forma limpia, sin obstáculos que impidan el diálogo entre el espectador y la propia obra”.
En ocasiones este tipo de exposiciones suelen estar rodeadas de cierta polémica por el consabido trajín de piezas, las restauraciones “lavados de cara” precipitadas o el desmontaje de piezas de retablos, o retablos enteros para poder ser exhibidos. Sea como sea, Las Edades siempre merecen una visita, la selección de obras es muy interesante, las exposiciones están bien montadas, y para los restauradores constituye una buena oportunidad de ver el trabajo de nuestros compañeros (y alguno propio) de cerca.
Además en esta ocasión la exposición cuenta con una curiosa iniciativa, la incorporación de dos “piezas externas” a la muestra en sí, se trata de las iglesias de San Baudelio de Berlanga y de San Miguel de Gormaz, ambas con magníficas decoraciones murales en su interior. Paisaje interior cierra un ciclo dentro de Las Edades del Hombre, ya que la muestra se ha realizado en todas las catedrales de Castilla y León, a partir de ahora se abre una nueva etapa llena de retos… ya se sabe, renovarse o morir.
Por cierto, a propoósito de renovarse, Las Edades del Hombre lanza en esta edición una iniciativa interesante, se trata de Las Edades.tv una página web en la que semanalmente se cuelgan videos relacionados con la exposición de Soria.
Categoria: Actualidad, Castilla y León, Exposiciones