Escrito por Iván el Miércoles, 21 de Mayo del 2008 a las 19:10
A mediados del año pasado gran cantidad de periódicos y blogs recogían la noticia de la restauración del David de Donatello, una de las piezas clave de la escultura del renacimiento italiano. La enorme repercusión de esta intervención se debe a que se trata de una restauración que se puede visitar ya que se realiza en la sala del Museo del Bargello en la que normalmente se expone la pieza.
Este tipo de iniciativas en las que se permite al público contemplar los trabajos de los restauradores se está poniendo de moda en los últimos años, en algunos casos para no privar a millones de turistas de poder ver una pieza de especial importancia, como sucedió con otro David, el de Miguel Ángel.
En un reciente viaje a Florencia me pasé por el Bargello y tuve la oportunidad de ver en que consistía la restauración: se ha cercado una zona de la sala en la que se ha instalado un pequeño taller. En una mesa central, y tumbado, está el David. Alrededor los restauradores trabajan con disolvente en gel y bisturí, para eliminar barnices oscuros aplicados en los siglos XVII y XVIII como pátina de acuerdo al gusto de la época. En algunas zonas muy delicadas, que están doradas almixtión (pan de oro pegado con cola), se recurre a la limpieza con láser; para evitar accidentes cuando se utiliza el láser, se protege la zona con un biombo transparente que evita su paso.
Para poder ver todo al detalle un brazo articulado sostiene una cámara de video que enfoca directamente la zona en la que trabaja el restaurador, que se puede ver en una pantalla de plasma situada en la misma sala.
La restauración está patrocinada por Protección Civil,dos voluntarios permanecen continuamente en la sala para vigilar la pieza y para responder las preguntas de los visitantes o explicar el proceso (así el restaurador se desentiende y puede realizar su trabajo con tranquilidad), además en su página web se han colgado textos y fotos sobre la restauración del David.
La apertura de puertas de los talleres de restauración es muy positiva; sirve para divulgar y que se valore un trabajo que en muchas ocasiones se desconoce, mantiene informado al público sobre lo que se está haciendo y por qué, permite que se siga viendo la obra y está demostrado que causa gran interés. Pero claro, estas restauraciones no son posibles ni con todas las obras (unas pinturas murales con un andamiado complejo), ni durante todos los procesos de una restauración . Además conozco a más de un restaurador al que la simple idea de tener los ojos de un visitante clavados en el cogote mientras trabaja le produciría pesadillas.
Aunque Italia es pionera en la divulgación de las intervenciones de restauración, allí, desde hace tiempo, se deja una ventana en los cerramientos de las obras para que se pueda ver el trabajo que se realiza. Estas restauraciones tan mediáticas se suelen realizar en trabajos que no son especialmente complejos metodológicamente ni a nivel de criterios, pero bueno habrá que ir poco a poco.
Escrito por Iván el Viernes, 9 de Mayo del 2008 a las 19:57
Ayer se hizo público el fallo de la última convocatoria de los Premios de Patrimonio Cultural de la UE/Concurso Europa Nostra 2008. Me alegra ver que entre los premios destacan varias intervenciones realizadas en España. Ha obtenido un premio el Inventario de la Arquitectura Fortificada en España, realizado por la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Además para aquí se han venido varias medallas por: la conservación del puente medieval sobre el río Truchas en Pobleta de San Miguel, la restauración de las colecciones y del edificio del Museo Cerralbo de Madrid y la restauración del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres.
Destacaré de entre estas restauraciones (ya que la conozco directamente) la del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), muy interesante por el rigor científico, los criterios seguidos y la metodología con que se integró en un conjunto coherente varias piezas originales de madera policromada encontradas al desmontar el coro, durante el proceso de restauración, y que pertenecían a un antiguo retablo. El trabajo que se realizó es muy interesante y curioso así que el lunes dedicaré la anotación a esta restauración.
Nada más lejos del carácter tranquilo de esta diosa que el bullicio de la fiesta. Cibeles es la divinidad de la naturaleza, la tierra y la agricultura. Vivía en lugares apartados como bosques o montañas y sus orígenes se pierden en el Neolítico, siempre relacionados con la vida, la muerte y la resurrección.
Pero la representación de la diosa Cibeles es mucho más, esta fuente en principio concebida para abastecer de agua a los madrileños, se ha convertido en un símbolo de la capital. Diseñada por el arquitecto neoclásico Ventura Rodríguez y esculpida por varios autores (Francisco Gutiérrez que realizó la diosa y el carro; Roberto Michel ,escultor de los leones y Miguel Ximenez encargado de los elementos ornamentales) se instaló en 1782, enfrentada con la fuente de Neptuno, y en 1895 fue cuando se reubicó en el lugar que ocupa actualmente.
Pese a que Cibeles prefiere la tranquilidad, a lo largo de su existencia ha sufrido varios sobresaltos. En 1931 le arrancaron la mano izquierda. Posteriormente durante la Guerra Civil Española, cuando el bando republicano controlaba la capital, fue protegida y cubierta por una montaña de sacos terreros que la guardaron de los bombardeos y disparos, que ya habían causado algún desperfecto en la obra.
Desde hace algunos años cuando se celebra alguna victoria deportiva la Cibeles se rodea con un fuerte dispositivo policialy tan sólo el capitán del equipo se acerca por medio de un andamio a la diosa para ofrecerle su gesta deportiva. Cibeles que es muy callada y no dice nada, pero en el fondo agradece que tan sólo Raúl perturbe su serenidad…
Escrito por Iván el Jueves, 10 de Abril del 2008 a las 19:14
El lunes 14 de abril se inaugura en el Museo del Prado la exposición “Goya y los años de la guerra“, uno de los alicientes de esta muestra temporal (aunque tiene muchos) es la oportunidad de poder contemplar El 2 de mayo o la carga de los mamelucos yLos fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío con su nuevo aspecto tras pasar por los talleres de restauración del museo.
La historia de esta intervención viene de lejos. En 1936, ante la amenaza que suponían los bombardeos sobre Madrid durante la Guerra Civil, varias obras del Prado fueron embaladas y trasladadas a Valencia para salvaguardarlas. En 1938 los lienzos sufrieron un nuevo viaje, en esa ocasión de Valencia a Gerona. A su paso por Benicarló el camión en el que viajaban los grandes lienzos de Goya chocó con un balcón (otra versión de la historia dice que el balcón se derrumbó por un bombardeo), el impacto desgarró parte de los lienzos y La carga de los mamelucos sufrió una rotura del soporte textil en dos zonas, que posteriormente se perdieron durante el viaje.
Para solucionar este desaguisado los lienzos fueron restaurados en 1938, con escasos recursos Tomás Pérez y Manuel Arpe y Retamino realizaron un reentelado para garantizar la estabilidad de las obras. En Septiembre de 1939, ya en el Prado, Manuel Arpe finaliza la restauración de los dos lienzos, para reintegrar el color en las zonas perdidas utiliza la técnica conocida como tinta neutra, es decir, en toda la zona perdida se aplica un color liso, uniforme y que entone con el resto de la obra para así pasar desapercibido. El color elegido para esta reintegración fue un rojo oscuro casi marrón, que aunque estaba entonado con la obra, no pasaba desapercibido.
Así hemos podido contemplar el cuadro durante más de 50 años, hasta que en 2000 el Prado convoca un encuentro internacional para decidir si se debían de restaurar los cuadros y qué hacer con las partes perdidas, o como a los periodistas les gusta decir “heridas de guerra”.
En este encuentro internacional se acordó la limpieza de las obras, pero respecto a la reintegración de lo perdido no se consiguió unanimidad. Creo que lo que finalmente han hecho los restauradores del Prado, reintegrar lo perdido tomando como referencia fotografías anteriores al accidente, es lo correcto. Los desgarros eran la causa de una mala manipulación de los cuadros, aunque fuera durante la guerra. Conservarlas por su valor documental me parece una exageración, en este caso el arte y la estética se han sobrepuesto a la historia.
Se han encargado de esta última y modélica restauración Elisa Mora que durante un año ha trabajado en El 2 de mayo, y Enrique Quintana y Clara Quintanilla que durante cuatro meses han restaurado Los fusilamientos del 3 de mayo.
Según parece los cuadros se encontraban en un buen estado de conservación; se ha realizado una limpieza para eliminar los barnices oxidados, que amarilleaba los colores originales y en La carga de los mamelucos se ha reintegrado la pintura perdida, tomando como modelo antiguas fotografías. Se ha optado por una técnica que emplea pequeñas rayas rojas, verdes, azules… que se mezclan ópticamente al observar el cuadro desde una cierta distancia. Gracias a esta técnica es posible diferenciar la intervención de los restauradores del original de Goya. Finalmente se barnizaron los lienzos con una resina natural.
Pues solo nos queda pasarnos por el Prado, si las colas lo permiten, y disfrutar de estos dos cuadros.
Escrito por Iván el Lunes, 7 de Abril del 2008 a las 19:10
En la exposición temporal The fiers Emperor, que finalizaba la semana pasada en el Museo Británico, hemos podido contemplar cómo debía de ser el aspecto de los guerreros de Xian cuando estaban policromados. Este impresionante ejército de terracota fue encontrado en 1947 por unos campesinos de Lington que excavaban en las cercanías del monte Li, no lejos de la antigua ciudad de Xi´an. Lo que contaban las leyendas era cierto, allí se encontraba el mausoleo del primer emperador de China Qui Shi Huangdi, pero lo que nadie podía imaginar es que junto a él montaban guardia 7.000 guerreros de terracota.
La mayor parte de la pintura original y del barniz que conservaban las esculturas se perdió poco tiempo después de la excavación, debido al brusco cambio ambiental al que se vieron sometidas las terracotas. Un equipo de la Universidad de Munich está trabajando en un proyecto para intentar salvar la policromía de estas piezas y proponen una recreación del aspecto que debían de tener las esculturas con su policromía.
Este tipo de reconstrucciones, habituales de un tiempo a esta parte, ya sea mediante el uso de reproducciones o mediante el empleo de técnicas informáticas, nos suelen ofrecer unos resultados un tanto violentos que casi rozan lo Pop.
Evidentemente no se trata de que estas recreaciones no estén bien documentadas, el problema radica en la falta de costumbre por parte del espectador actual, estamos habituados a ver el arte de ciertos periodos sin policromar y casi nos duele pensar en la estatuaria clásica griega o la escultura románica con vivos colores, aunque sepamos que eran así.
Parece evidente que el problema de las recreaciones de las que hablamos, es que nos muestran la pieza como debió de ser en su origen, y no como debería de ser ahora si conservara esa policromía.
De todas maneras el aspecto real de los guerreros lo podremos ver cuando las excavaciones del resto de la tumba se reanuden. De momento están detenidas a la espera de encontrar un método que no destruya la policromía al exponerlas figuras al aire, tras su desenterramiento pierden el color en tres minutos. También se investiga sobre las rigurosas condiciones de luz, temperatura y humedad necesarias para su conservación y exposición al público.
La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.