Luz Rasante

“Lo sagrado hecho real” en Valladolid

Escrito por Iván el Sábado, 21 de Agosto del 2010 a las 18:36

Tras un largo letargo veraniego Luz rasante comienza a desperezarse, vamos allá…

Durante estos días, y hasta el 30 de septiembre se puede visitar en el Museo Colegio de San Gregorio de Valladolid la exposición Lo sagrado hecho real. Pintura y escultura española 1600-1700. Esta muestra, dedicada a los pintores y escultores barrocos españoles, viene precedida por un importante éxito en Estados Unidos y Gran Bretaña,  ya que se ha podido ver en la National Gallery de Londres y la National Gallery of Art de Washington.

Aunque en su último periplo la exposición ha perdido fuerza y está un tanto mermada (basta comparar el catálogo de obras de Londres con las de Valladolid)  bien vale una visita; muchas obras impresionantes y un buen montaje.

Además en la última de las salas, en las que se muestran libros y material didáctico, se proyectan dos videos: uno dedicado a los “pasos” de Semana Santa que custodia el museo y otro (el que os ofrecemos a continuación) sobre las técnicas con las que se elaboraban estas obras maestras. En video, realizado por la Fundación Getty, se siguen las técnicas tradicionales de talla, dorado, estofado y pintura. Aunque la locución está en inglés merece la pena… por cierto ¡que fáciles parecen las cosas cuando se sabe hacerlas!


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El retablo de San Benito de Valladolid

Escrito por Iván el Miércoles, 9 de Diciembre del 2009 a las 21:43

Primer cuerpo del retablo de San Benito en el nuevo montaje. Foto: El Norte de Castilla

Hace unos meses abrió de nuevo sus puertas en Valladolid, tras más de nueve años de reformas, el museo anteriormente conocido como Nacional de Escultura, y que ahora han rebautizado como Colegio de San Gregorio. El museo expone en sus nuevas salas, antiguas piezas de una belleza sobrecogedora: basta con citar la Magdalena penitente de Juan de Mena o el Santo Entierro de Juan de Juni… Pero sin duda una de las estrellas del museo es el retablo de la iglesia de San Benito de Alonso Berruguete, y su nuevo montaje museográfico. Los que conocieron el museo de escultura antes de su reforma recordarán sus viejas salas de suelos crepitantes y paredes recubiertas de terciopelo, pero llenas de encanto, allí se exponía el desmembrado retablo que  ideó y realizó el escultor castellano entre 1527 y 1532.

Según la información que podemos encontrar en la también renovada página web del museo, el retablo mayor de San Benito el Real “es la expresión de una decisión arriesgada en favor de soluciones que rompían con la tradición, con unas novedades transmutadas de los centros europeos de vanguardia, sin necesidad de intermediarios. El encargo a Alonso Berruguete, después de su regreso de Italia, lugar de peregrinación y de intercambio de artistas de todo el continente, pone en evidencia el interés de la comunidad benedictina de Valladolid por situarse en la órbita de los patrones renacentistas italianos. Las soluciones se hacen presentes en el desarrollo de la misma máquina, desde la originalidad quebrada de la planta monumental, al gigantesco remate avenerado.

Reconstrucción del retablo, con los módulos que se exponen en el actual museo. Foto: MUseo Colegio de San Gregorio

Las peculiaridades formales y estilísticas de Berruguete le confieren un carácter de especial expresión personal en la disciplina escultórica, pero también pictórica según se puede contemplar en este mismo retablo, heredera del dramatismo medieval pero sumando las pautas estéticas acuñadas por el feliz redescubrimiento del mundo clásico. Esta combinación genial de vocabulario, que ya Berruguete había experimentado en su obra temprana de la Mejorada de Olmedo, y que se puede ejemplificar en la incorporación de ninfas y amorcillos al contenido ornamental del banco, se ahonda en el concepto general del gran conjunto de San Benito.

El diseño programático de la narración propuesta se articulará con la utilización de esculturas de bulto, relieves y pinturas, imbricadas en una estructura arquitectónica de llamativa presencia en el interior de un templo de características góticas, con naves elevadas y espaciosas, que se transformaba en renacentista por la propia acción del retablo. El estudio formal y la revisión iconográfica han proporcionado, en los últimos años, nuevas pautas para una lectura en clave que tiene en Italia su punto de partida, con la reinterpretación genial de Berruguete.

Los modelos empleados, tanto en la arquitectura como en el desarrollo escultórico y ornamental, remiten a la estancia de Berruguete en contacto con el mundo italiano de la Antigüedad, en perfecta simbiosis con la aportación de los grandes maestros con quienes convivió. La planta y el alzado del retablo hace mucho tiempo que se pusieron en relación con el Belvedere bramantesco, pero los estrechos vínculos con la cultura y las fuentes del momento todavía pueden perfilarse con mayor precisión. Los recuerdos de la Domus Aurea, a la hora de proponer modelos para el desarrollo de la gigantesca venera central, forman parte del conocimiento del vocabulario del pasado con el que el maestro estuvo documentalmente familiarizado. (Leer mas …)

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Las Edades del Hombre en Soria

Escrito por Iván el Sábado, 6 de Junio del 2009 a las 16:16

Las Edades del Hombre. Paisaje interior. SoriaTras un mes un tanto ajetreado en el que no nos hemos podido ocupar de Luz rasante  retomamos la actividad del blog.

Desde hace unas semanas, y hasta el mes de Diciembre, la Concatedral de San Pedro de Soria abre sus puertas para acoger la XV edición de la exposición Las Edades del Hombre, Paisaje Interior. Ha llovido mucho desde que en 1988 se celebrara la primera edición, en principio única, en la Catedral de Valladolid, aquella muestra que llevaba por título El arte en la Iglesia de Castilla y León alcanzó un éxito que nadie podía imaginar y supuso el germen de un tipo de exposiciones que creció como una bola de nieve. Desde entonces el arte religioso de Castilla y León se ha dado a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras.
El artífice de las primeras Edades fue José Velicia, que tuvo la brillante idea de realizar un tipo de exposición “temática” que aportaba innovaciones como las de romper el esquema tradicional expositivo basado en estilos y cronologías para dar paso a una exposición-relato que contaba una historia; utilizar las catedrales como salas de exposiciones o presentar las obras “de una forma limpia, sin obstáculos que impidan el diálogo entre el espectador y la propia obra”.

En ocasiones este tipo de exposiciones suelen estar rodeadas de cierta polémica por el consabido trajín de piezas, las restauraciones “lavados de cara” precipitadas o el desmontaje de piezas de retablos, o retablos enteros para poder ser exhibidos. Sea como sea, Las Edades siempre merecen una visita, la selección de obras es muy interesante, las exposiciones están bien montadas, y para los restauradores constituye una buena oportunidad de ver el trabajo de nuestros compañeros (y alguno propio) de cerca.

Además en esta ocasión la exposición cuenta con una curiosa iniciativa, la incorporación de dos “piezas externas” a la muestra en sí, se trata de las iglesias de San Baudelio de Berlanga y de San Miguel de Gormaz, ambas con magníficas decoraciones murales en su interior. Paisaje interior cierra un ciclo dentro de Las Edades del Hombre, ya que la muestra se ha realizado en todas las catedrales de Castilla y León, a partir de ahora se abre una nueva etapa llena de retos… ya se sabe, renovarse o morir.

Por cierto, a propoósito de renovarse, Las Edades del Hombre lanza en esta edición una iniciativa interesante, se trata de Las Edades.tv una página web en la que semanalmente se cuelgan videos relacionados con la exposición de Soria.

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Sin (muchos) comentarios. Agua en Castilla

Escrito por Iván el Viernes, 10 de Abril del 2009 a las 16:26

Foto Chema Concellón. http://www.flickr.com/photos/concellon/

En estos días de Semana Santa es posible ver un espectáculo único: piezas cumbres de la imaginería manierista y barroca desfilando por las calles en procesión. En Valladolid, poder contemplar los “pasos” monumentales de Gregorio Fernández, en movimiento, constituye un lujo ya que fueron concebidos para verse así, de una manera teatral y con puntos de vista cambiantes.

Algunos de estos pasos son propiedad de las cofradías, pero otros descansan durante el año en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio (antes Nacional de Escultura) que los presta a las cofradías y que vela por su correcta conservación. El problema surge cuando se vislumbran nubes en el horizonte y amenaza lluvia. Entonces la prudencia de los conservadores del museo choca con la devoción del pueblo y los intereses turísticos.

Si la lluvia sorprende a las tallas en su recorrido la única medida que se puede adoptar es taparlas con un plástico…lo mismo que se hacía en los años 50 tal y como  muestra la película Fuego en Castilla de José Val del Omar.

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La fachada de San Pablo de Valladolid

Escrito por Iván el Jueves, 5 de Marzo del 2009 a las 18:00

Foto: www.fundacioncajamadrid.es

La Iglesia de San Pablo de Valladolid es el único edificio que se conserva del antiguo conjunto conventual dominico, fundado en 1276 por doña Violante, mujer de Alfonso X. Sin duda el elemento por el que más se conoce esta iglesia es su espectacular fachada, un retablo de escultura en piedra, ejemplo excepcional del estilo gótico hispanoflamenco con añadidos clasicistas que se abre con atrio señalado por leones con escudos, colocados en 1601 por su mecenas, el Duque de Lerma.

Desde septiembre de 2004, la Junta de Castilla y León y la Fundación Caja Madrid, firmaron un convenio para la puesta en marcha del Proyecto Cultural de Restauración de la Iglesia de San Pablo. Este proyecto tiene un presupuesto total de 4.021.203 euros, de los cuales 2.621.203 euros han sido aportados por la Junta y 1.400.0000 euros por la Fundación y consta de tres fases en las que cobra igual importancia la restauración en sí como la difusión de los trabajos realizados.

Gacias a este plan de difusión de los trabajos, el público puede visitar la obra de restauración desde una plataforma elevadora situada junto al andamio principal, o esta página web y esta serie de vídeos desde sus casas.

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La singular historia del retablo de Olivares de Duero

Escrito por Iván el Miércoles, 28 de Enero del 2009 a las 19:49

Retablo de Olivares de Duero. En la parte derecha del banco se aprecia el lugar que ocupaba la tabla robada. También se observan las reconstruciones volumétricas. Foto:http://flickr.com/photos/albtotxo/

La localidad vallisoletana de Olivares de Duero (situada en la fructífera ribera de este río) guarda en la  iglesia gótica de San Pelayo uno de los más interesantes y hermosos retablos del primer renacimiento castellano.

El imponente retablo Mayor data del primer tercio del siglo XVI y es fruto de la colaboración entre varios artistas: el ensamblador Pedro de Guadalupe podría ser el autor de la estructura arquitectónica y su decoración, Juan de Soreda parece ser el pintor de las 51 tablas, Alonso Berruguete el encargado de las esculturas del Calvario que remata la obra, y el resto de esculturas se suelen atribuir al círculo del escultor Felipe Vigarny.

Pese a que a lo largo de los siglos se realizaron ciertas labores de mantenimiento, el paso de tiempo hizo mella en el edificio y en el retablo, por eso en el año 1976 se decide intervenir en la cubierta del templo. Como las cosas de palacio suelen ir despacio, hasta 1981 (año en el que se detectan desprendimientos en las bóvedas) no comienzan las obras. En octubre de ese mismo año se decide desmontar el retablo, que también se encontraba seriamente dañado, y en noviembre comienzan las gestiones para su restauración.

El por entonces restaurador del Museo Nacional de Escultura, Mariano Nieto, será el encargado de desmontar el conjunto renacentista durante la primavera de 1982. A medida que se desmontaba el retablo se constató que su estado de conservación era preocupante ya que la acción de los insectos xilófagos había debilitado la estructura de la madera causando la pérdida de algunos elementos (columnas y partes de las cornisas), que se habían reemplazado por vaciados de escayola en una intervención de principios del siglo XX. Además las pinturas sobre tabla también se encontraban muy deterioradas por la acción de la humedad y los insectos xilófagos.

Los tratamientos de conservación y restauración duraron unos tres años en los que se consolidó la madera, se eliminaron  los barnices oxidados, la suciedad y algunos repintes. Podemos destacar la decisión de eliminar las reconstrucciones de escayola de principios de siglo, y su sustitución por piezas de madera que se tallaron de manera simplificada (sin decoración escultórica)  y sin policromar (simplemente teñidas para integrarlas en el conjunto del retablo).

Hasta aquí, esta podría ser la historia normal de una restauración, pero en el año 1986 debido a la calidad de las piezas se decide realizar una exposición en la que se exhiban las tablas y las esculturas recién restauradas, se celebra en la Sala de exposiciones del vallisoletano Palacio de Santa Cruz. Cuando la muestra finaliza las tablas regresan a la iglesia de Olivares, en cuyo interior se almacenan a la espera de volver a ser montadas  junto con el resto del retablo, una vez que hubiera concluido la restauración de la bóveda del presbiterio.

Las tablas desmontadas y custodiadas en un edificio, que por aquel entonces no tenía medidas de seguridad, eran un blanco perfecto para los ladrones de obras de arte y en una noche de enero de 1987, al más puro estilo de las películas de Hollywood, practicaron un butrón en uno de los muros de la iglesia y se hicieron con diez tablas, la mayoría de ellas del banco del retablo (las que representan a profetas, reyes y sibilas). Tras este desaguisado el resto de las piezas regresaron al Museo Diocesano de Valladolid en donde permanecerían hasta el ensamblaje definitivo del retablo cuando las obras del ábside finalizaran…

Nueve de las diez tablas robadas fueron recuperadas por la policía en mayo de ese mismo año en Madrid, la décima tabla, que representa al Profeta Baalán sigue desaparecida hoy en día.

Por fin y tras un periodo más que largo, en 1997 finaliza la obra del ábside y en 1998 la empresa Pátina S.L. ensambla el retablo, tal y como hoy lo podemos ver : con una tabla menos, de momento…

Casi toda la información de esta anotación está tomada de la web sobre Olivares de Duero de Jorge Martín que os recomiendo visitar.

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San Miguel de Gormaz,”nuevas” pinturas románicas

Escrito por Iván el Lunes, 15 de Septiembre del 2008 a las 20:30

San Miguel de Gormaz. Ábside. Foto: Diana Álvarez.

Hace apenas diez días abrió sus puertas al público, tras un largo proceso de restauración de diez años, la ermita de San Miguel en  Gormaz (Soria).

Situada en un promontorio a los pies del castillo, la ermita guarda muchas semejanzas con la cercana San Baudelio de Berlanga. En ambas la sencilla y austera arquitectura exterior no hace prever un interior sorprendente y ricamente decorado.

San Miguel es un pequeño edificio de una sola nave separada del ábside rectangular por un arco de herradura. Esta ermita románica parece datar de finales del siglo XI y su austeridad arquitectónica y decorativa la han hecho permanecer olvidada durante siglos, de hecho, se salvó milagrosamente de su demolición para ensanchar la carretera por la que se sube al Castillo de Gormaz.

San Miguel de Gormaz.Interior del ábside tras la restauración.La iglesia permaneció olvidada y silenciosa hasta que, bajo las capas de cal que cubrían los muros en su interior, alguien creyó intuir restos de antiguas pinturas. Desde entonces se ha desarrollado un proceso de restauración integral, llevado a cabo por el Servicio de Restauración de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, que ha culminado con la apertura al público de la ermita y de su conjunto mural del siglo XII.

Las pinturas ocupan unos 186 m2 y se reparten por la bóveda y muros del ábside y las Escena de infierno en elmuro de la nave.paredes laterales de la nave, pero solo hasta la zona de la puerta (como si en el momento en que se hubieran pintado la ermita hubiera tenido una planta cuadrada, que se amplió posteriormente) de entre las escenas destacan las que representan caballeros (¿lucha entre el bien y el mal?), la psicostasis, el infierno, grupos de serafines… y una multitud de detalles que os recomiendo que descubráis en persona. 

Parece ser que se trata de pinturas al temple que se superponen a  un enlucido anterior del que no se han encontrado vestigios de policromía ornamental, ya que obviamente sólo se han investigado en los bordes.

La aparición de estos paños murales olvidados ha generado un interesante trabajo de investigación que relaciona de forma directa las pinturas de San Miguel de Gormaz con las de San Baudelio, las de Maderuelo (Segovia) y las de San Martín de Ávila.

Las similitudes entre algunos de los motivos que aparecen en Gormaz y en San Baudelio nos indican, sin lugar a duda, que fueron realizadas en el mismo periodo (entre 1125 y 1132) y, muy posiblemente, por un mismo taller. La paloma que representa al Espíritu Santo, que se sitúa sobre la ventana central del ábside, es exactamente igual a la de San Baudelio, la única diferencia es que aquí está boca arriba y en San Baudelio boca abajo.  Incluso se ha podido comprobar que las plantillas que se utilizaron para calcar algunos de los motivos decorativos debieron de ser las mismas en ambas ermitas,  ya que los dibujos coinciden al milímetro.

Con la intervención en las pinturas se ha pretendido reintegrar los morteros y la policromía perdida y repasar tanto la obra del siglo XII como los niveles de fechas anteriores pero de difícil datación.

Se han realizado obras de conservación y restauración de los paramentos de pinturas murales. Tras el desencalado se realizaron tratamientos de limpieza del polvo adherido a los murales, debido a que en ningún punto están totalmente verticales,  generando depósitos de suciedad sobre las pinturas. La limpieza se ha realizado mediante un barrido con brocha y aspirado de partículas y, simultáneamente, se han eliminado los restos de las resinas acrílicas que se emplearon en la fase previa para adherir los estratos polícromos a los enlucidos de mortero. Las obras hechas con anterioridad, en los años 2001 y 2002, garantizaron la conservación de las pinturas, que quedaron perfectamente consolidadas y limpias .

La última fase de la restauración dedicada a  la reintegración y los acabados de las pinturas fue realizada por la empresa Cambium S.L. y ha sido dirigida por Carlos Tejedor Barrios. En esta fase se han reintegrado los “picotazos” y lagunas menores que presentaba la pintura mediante la aplicación de aguadas de color, mientras que las grandes pérdidas se  han integrado con un mortero a bajo nivel entonado cromáticamente mediante el empleo de estarcido. Ahora  el efecto es de continuidad mejorando el aspecto puramente estético de la decoración pictórica.

Se ha finalizado la restauración de las pinturas con el aumento de los contrastes de colores y dando una protección final con resina acrílica en todos los paramentos policromados.

Es de especial interés la reintegración de color en la zona del presbiterio donde se han entonado las zonas perdidas con las superficies existentes esponjeando tres tonalidades complementarias. Posteriormente se ha realizado un estarcido acomodando el color a las zonas conservadas que rodeaban la parte reintegrada.  Las zonas más bajas han necesitado un estudio muy cuidadoso ya que los tonos originales de las pinturas habían variado debido a la humedad y al roce a lo largo de los siglos.

Aunque la ermita se incluirá como pieza estrella (junto con San Baudelio) en la próxima edición de la exposición Las Edades del Hombre que se celebra en Soria el año que viene, merece la pena visitarla ahora, con tranquilidad y probablemente solo.

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Hasta que la muerte los separó.

Escrito por Iván el Jueves, 10 de Julio del 2008 a las 19:55

Restos de la cama del sepulcro reutilizados en uno de los muros de la iglesia.Situado en la Iglesia de San Miguel, de la localidad palentina de Ampudia, se encuentra un interesante monumento funerario de la segunda mitad del siglo XV. Se trata del enterramiento de Don Pedro García de Herrera y su mujer Doña María de Ayala, es un sepulcro de cama exenta, tallado en piedra caliza y sobre esta las efigies de los yacentes de alabastro.

La cama del sepulcro tiene decoradas sus caras con los escudos de las familias Herrera y Ayala soportados por tenantes y figuras femeninas. En la parte superior una inscripción con caracteres góticos negros recoría el perímetro del sepulcro.

Las mismas piezas colocadas en el sepulcro y con los volúmenes reintegrados.Hasta aquí todo es bastante normal, pero en el siglo XVII con el cambio de patronazgo del templo (que pasó a ser de la familia Lerma) el sepulcro se desmontó. En este momento todas sus piezas se separaron y disgregaron (incluso las esculturas que representaban al matrimonio), se podían encontrar los restos del sepulcro diseminados por la iglesia o reaprovechados para la construcción de un pretil.

En 2007 la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León  decidió restaurar esta obra, volver a reunir todos los fragmentos del sepulcro y montarlo recuperando su disposición original para hacer posible la comprensión del conjunto.

Yacente de D. Pedro. Antes de la restauración.El tratamiento comenzó con un estudio detallado de todas las piezas conservadas; de esta manera se pudo deducir cuales se habían perdido, cual era la disposición de las conservadas  y qué medidas tenía el sepulcro.

Se desmontaron las piezas originales reutilizadas en el pretil y el tratamiento de conservación se centró en la eliminación de sales solubles, mediante la aplicación repetida de papetas de celulosa y agua desmineralizada. Las sales eran especialmente abundantes en estas piezas, que se encontraban en contacto con una zona húmeda.

Detalle de la reconstrucción en la pierna del caballero. Foto: Fundación del Patrimonio Histórico de castilla y LeónLas esculturas se limpiaron con un cepillado suave y agua desmineralizada, y las partes rotas o con fisuras se reforzaron mediante el empleo de una resina epoxídica.

La fase más interesante del tratamiento consistió en la reconstrucción de los volúmenes faltantes. La cama se montó sobre un alma sustentante de ladrillo. En esta zona del basamento, tallada en piedra caliza, la reconstrucción de los elementos faltantes se realizó con un mortero de cal y arena, un material diferente al original para que fuera discernible, pero entonado cromáticamente con los restos conservados.

Del mismo modo, en las figuras de los yacentes, esculpidos en alabastro, se recurrió al uso de un mortero a base de cal, pero con cargas muy finas (marmolina) para conseguir una textura lisa más acorde con la del alabastro. Se completaron los volúmenes perdidos, tales como la pierna derecha o el pie izquierdo del caballero, para dar una coherencia anatómica a la figura. Pero otras partes perdidas (dedos, pliegues de ropajes o narices) no se reintegraron ya que no se consideró necesario para la correcta comprensión de la obra. 

Se puede encontrar más información sobre esta intervención en el número 32 de la Revista Patrimonio o en la página web de la Fundación de Patrimonio. 

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Las pinturas de San Baudelio (II). La restauración

Escrito por Iván el Lunes, 9 de Junio del 2008 a las 18:18

San Baudelio tras la última restauración. Foto:Ministerio de Cultura.San Baudelio. Antes de su última restauración.Mientras tanto, la conservación de los restos de pintura que permanecieron en la ermita empeoró de forma precipitada.

El estado de la cubierta acentuaba el problema y se decidió acondicionar la techumbre para evitar las continuas filtraciones de agua. Antes de proceder a la rehabilitación de la cubierta se consideró necesario arrancar los restos de pintura que aún permanecían en su emplazamiento original (en la bóveda y los nervios) para garantizar su conservación, así que en 1966 Joaquín y Arquímedes Ballester, técnicos del entonces Instituto Central de Restauración, procedieron a realizar el arranque de los restos pictóricos, los embalaron y los depositaron en el Instituto de Patrimonio para conservarlos hasta su regreso a la ermita soriana.Durante treinta años estos fragmentos permanecieron almacenados. 

En 1995 se comienza a escribir un nuevo capítulo de la historia de San Baudelio. Por encargo del Ministerio de Cultura la empresa Coresal realiza un estudio previo para la intervención integral en la ermita, que no finalizó hasta 2002.

En este periodo se acometieron trabajos en el edificio, aquejado de graves problemas de humedad, y posteriormente en las pinturas. Se trabajó en la conservación de los restos murales que permanecían in situ y se reubicaron los fragmentos arrancados en 1965. Además se repusieron morteros para lograr una presentación estética adecuada de la obra y se recuperaron algunos elementos del templo, como el altar. la escalera del coro o el suelo original de tierra compactada.

Reconstrucción virtual del interior de San Baudelio con todo su recubrimiento mural. Foto: Diario de Soria.Uno de los grandes aciertos de esta intervención radica en la decisión de no instalar luz artificial en la ermita, así la iluminación natural penetra en el interior del edificio por la puerta y por sus dos pequeños vanos, manteniendo el clima de recogimiento y misterio.

Los que estén interesados en los detalles de la intervención pueden encontrar información detallada en esta conferencia de Guillermo Torres de la empresa Coresal, podrán poner imágenes a sus palabras con estos magníficos videos sobre la restauración de los murales.

Por último solo me queda recomendar la visita a la ermita, merece la pena, de verdad.

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Las pinturas de San Baudelio (I). El expolio

Escrito por Iván el Domingo, 8 de Junio del 2008 a las 15:33

Nervios de la columna central en la que se observan los fragmentos que no se arrancaron en 1926.

En las cercanías de la localidad soriana de Berlanga de Duero se encuentra la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, enclavada en el duro territorio fronterizo de la extremadura soriana, presenta un exterior sencillo y austero (como el paisaje de la zona) que para nada anuncia su interior, rico y único. Su construcción data de finales del siglo XI,  aunque se se sitúa sobre una cueva eremítica, en las cercanías de un manantial, relacionada con el culto a San Baudelio: mártir de Nimes, en el siglo IV. 

Dos son los elementos que hacen que San Baudelio sea un lugar excepcional. Por un lado su original y compleja arquitectura,  resultado de la unión de elementos de orientales y occidentales, y que genera elementos tan singulares como la columna central en forma de palmera o la parte baja del coro que recuerda las formas de una mezquita. Esta estructura arquitectónica se ve enriquecida por uno de los conjuntos murales románicos más importantes de la Península, cuya historia recordaremos para llegar a comprender el aspecto que tiene esta ermita en la actualidad.

Exterior de la ermita de San Baudelio de Berlanga.San Baudelio tenía sus paramentos interiores totalmente decorados con escenas del Nuevo Testamento, representaciones de animales (elefantes, dromedarios, osos) y cacerías, motivos decorativos geométricos y otros que representan telas. La pintura es posterior al edificio, se suelen fechar como del final del siglo XII o principios del XIII, y es obra de por lo menos tres autores (o talleres) diferentes: el llamado Maestro de Maderuelo (al que pertenecerían los temas decorativos de arcos, bóvedas y las escenas bíblicas), el Maestro de Berlanga (autor de las escenas de caza y los animales exóticos) y un tercer maestro que realizó las pinturas del interior del coro.

Estas pinturas pasaron desapercibidas durante siglos con algunas zonas ocultas bajo enjalbegados de cal lo que hizo que el estado de conservación del conjunto mural fuese bueno. En 1919 el eminente historiador Manuel Gómez- Moreno publica el libro “Iglesias Mozárabes” y saca a la luz el conjunto de pinturas que hasta entonces había pasado desapercibido (aunque el edificio estaba declarado Monumento Nacional desde 1917). Esta publicación no debió de llamar la atención de las autoridades de la época, pero si de los coleccionistas y marchantes que se fijaron rápidamente en las pinturas. 

Izquierda: Huella dejada por la pintura del dromedario en la ermita tras el arranque. Derecha:La pintura conservada en el Museo de los Claustrod de Nueva York.En esos años los propietarios de la ermita eran los vecinos de Casillas de Berlanga (que la poseían dividida, fruto de sucesivas herencias); en 1922 el anticuario de origen judío León Leví (“perfil de maravedí” dice Gerardo Diego en un poema dedicado a la ermita) consigue hacerse con las pinturas por 60.000 pesetas. La repercusión de esta operación es grande y el Estado decide prohibir la venta de los murales. Vendedores y compradores recurrieron a los tribunales y en 1925  obtienen una sentencia a favor fallada por el Tribunal Supremo (el vacío legal de la época permitió que esto fuera posible, pero a partir de ese momento surgieron leyes de protección del patrimonio histórico).

Huella de la pintura de “la cacería” en el muro de la ermita tras el arranque.En 1926, tras la eliminación de las capas de cal que ocultaban parte de las pinturas, expertos italianos  llegan a San Baudelio para arrancar las pinturas murales. El edificio quedó desnudo y tan solo se salvaron las partes de difícil acceso (bóvedas y nervios). El proceso de extracción de las pinturas se hizo siguiendo la técnica italiana del strappo, con este sistema se extrae tan sólo la capa de pintura más superficial por lo que deja en el muro, tras el arranque, parte del dibujo, pero de forma desvaída.

La escena de “la cacería” conservada en el Museo del Prado. Foto:www.museodelprado.esEn el año siguiente las pinturas fragmentadas en escenas, salen de España hacia Londres, allí tras ser montadas sobre lienzo, parten camino de Estados Unidos  donde son comprados por el coleccionista y marchante Gabriel Dereppe de Nueva York que a su vez las vende a varios museos: al Museo de Arte de Indianápolis va a parar la “entrada de Jesús en Jerusalén”, al Museo de Cincinati el “halconero” y al Museo Metropolitano de Nueva York varias escenas de caza y animales.

Pero el periplo no acaba aquí, en 1957 algunas de las pinturas se encuentran en el Museo Metropolitano de Nueva York,  que propone cambiarlas por el ábside románico de la Iglesia de Fuentidueña en Segovia para incorporarlo a una de sus sedes, el Museo de Los Claustros . El Estado español aceptó de inmediato este “depósito indefinido” y estas pinturas son las que se exponen actualmente el Museo del Prado (en una sala en el sótano que pasa bastante desapercibida para la mayoría de visitantes).

Mientras tanto en la ermita, despojada de su epidermis pictórica, los problemas de conservación eran cada vez más importantes…

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¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.