Escrito por Iván el Martes, 24 de Noviembre del 2009 a las 20:52

“al llegar a territorio nacional me encomendó don Eugenio D´Ors, entonces Director General de Bellas Artes, me hiciera cargo de las ruinas de nuestros monumentos, señalando con especial veneración los restos de la Cámara Santa. Entonces el ilustre arquitecto y nuestro llorado amigo don Pedro Muguruza, me preguntó sobre las obras que convendría hacer cuanto antes por interés hacia nuestros Monumentos, y también para que ello sirviera de propaganda en el extranjero a favor de la causa nacional, respondiéndole sin vacilación que la obra primera a realizar en Asturias debiera ser la reconstrucción de la Cámara Santa, como así se hizo, siguiéndoles otras en la catedral y su torre, obras que todavía hoy continúan por el gran interés que en ellas ha puesto desde un principio nuestro invicto Caudillo”
Luis Menéndez- Pidal.
Categoria: Arquitectura, Filacterias, Historia de la restauración, Restauración
Escrito por Iván el Domingo, 22 de Marzo del 2009 a las 23:11

Gracias a polimedia, una iniciativa de la Universidad Politécnica de Valencia, podemos colarnos en clase de algunos profesores para asistir a sus explicaciones. En esta interesante página Web encontramos varios temas de la profesora de restauración Susana Martín Rey que imparte la asignatura La restauración de obras artísticas: Metodología y principios básicos II. En la primera lección repasa la evolución histórica de la intervención de las pinturas sobre lienzo. Muy recomendable.
Categoria: Historia de la restauración, Internet y restauración, Pintura, Restauración, Técnicas de restauración
Escrito por Iván el Miércoles, 3 de Septiembre del 2008 a las 16:17
El arco de Tito es uno de esos monumentos que es por sí mismo un símbolo de la antigua Roma Imperial, situado en la Vía Sacra del Foro data del 81 a.C. d.C. y su construcción conmemora las victorias de Tito y Vespasiano sobre los judíos y la entrada triunfal de las tropas romanas en Jerusalén.
Desde entonces el arco siempre ha permanecido en pie, como recordatorio del poder y las hazañas bélicas del Emperador Tito. Pero el tiempo fue haciendo mella en él, sabemos que en siglo XVII se encontraba en un estado ruinoso, tan solo se conservaba el arco central con los relieves dañados, pues sobre ellos se
ancló un portón para cerrar la muralla.
No deja de ser curioso que un arco que nació para ser conmemorativo, con el paso de los siglos llegó a servir como auténtica puerta, ya que se integró en la muralla medieval de Roma. Así es como aparece en los maravillosos grabados de Giovan Battista Piranesi o en varios lienzos como el de Juan Bautista Martínez del Mazo conservado en el museo del Prado o el de Bernardo Bellotto que se encuentra en la Galería de la Academia de Carrara .
Por suerte para el arco, en los primeros años del siglo XIX, Roma vive un clima de renovación y de interés por el pasado clásico, que tiene como principal promotor al papa Pío VII, y el arco se convierte en un objeto de gran atracción para estudiosos y arqueólogos. Este ambiente neoclásico era el caldo de cultivo ideal que propició las primeras restauraciones del monumento.
Desde 1818 a 1821 se encargarán de la restauración del arco de Tito Raffaele Stern y Giuseppe Valadier, un hito que se considera el acto fundacional de la restauración moderna.
Su idea fue recuperar la estructura original del monumento, para esto reconstruyen los laterales faltantes, pero en vez de utilizar el tipo de piedra en que está construido el arco-mármol del Pentélico- emplean travertino. Además en las partes faltantes las nuevas piezas se labran con formas simplificadas, por lo que se trata de una reintegración fácilmente perceptible, pero que permite una correcta lectura de la obra. La ejecución de las obras se prolongó durante cuatro años y fue necesaria la colocación de una cimbra de madera bajo el arco para desmontarlo entero, numerando las piezas para volverlo a montar y solucionar los problemas estructurales que presentaba.
Aunque esta restauración es tenida aún hoy como ejemplar, se seguía citando en el Anexo A.13 de la Carta del Restauro de 1972 , hay quien apunta, como el arquitecto romano P.Marconi, que la forma de restaurar el arco de Tito no es tanto el resultado de una elección previa de criterios como de una carencia de medios económicos que obliga a utilizar un material más barato y un nivel de acabado menos elaborado.
Sea como sea, el hecho es que la restauración del arco de Tito marcó un modo de hacer y ha pasado a la historia, o por lo menos, a la historia de la restauración.
Categoria: Arquitectura, Historia de la restauración, Restauración