Escrito por Iván el Viernes, 13 de Junio del 2008 a las 19:50
Uno de los principales inconvenientes del trabajo en restauración lo constituye el empleo de disolventes orgánicos, necesarios en tareas de limpieza, desbarnizado o consolidación, pero muy tóxicos en ocasiones.
Afortunadamente se ha avanzado mucho en los últimos años en materia de seguridad y salud. El uso de mascarillas y extractores de aire está generalizado, se han prohibido ciertos productos y cada día somos más conscientes de los graves problemas de salud que pueden ocasionar ciertos disolventes.
Aún así los restauradores, en ocasiones animales de costumbres, nos aferramos al uso de ciertos disolventes, muy tóxicos, sin plantearnos la posibilidad de su sustitución parcial o total, pero ¿es posible deshacerse de alguno de estos “asesinos silenciosos”?.
En este texto que recoge una conferencia impartida por el Responsable Técnico Científico de C.T.S., el Dr. Leonardo Borgioli se explica como se pueden sustituir ciertos disolventes por otros de una toxicidad mucho menor en ciertas operaciones de restauración, ahí van varios ejemplos, aunque os recomiendo leer todo el documento:
- El uso del Dimetilsulfóxido (DMSO) como alternativa a la peligrosa Dimetilformamida.
- El empleo de Butil Acetato (Bac) como sustituto de la Butilamina (una base muy tóxica) ya que tienen los mismos parámetros de solubilidad.
- Recurrir al Etil-L-Lactato (Elat) para disolver colores al barniz en tareas de reintegración cromática.
- Sustituir la esencia de trementina por otros desengrasantes como el Citrosolv (CS) obtenido a partir de cáscaras de cítricos.
- Preparar las disoluciones de Paraloid B-72 en Butil Acetato (Bac) o en Dowanol PM.
- Sustituir el Disolvente Nitro (compuesto de Xileno, Tolueno y disolventes clorurados) por una formulación alternativa y mucho menos nociva para la salud compuesta de Dimetilsulfóxido 10%; Alcohhol Etílico 30% ; Butil Acetato 40% y Citrosolv 20%.
- Sustitución de los disolventes clorurados, como el Cloruro de Metileno (presente en la mayoría de decapantes y cancerígeno) o el Tricloroetano por mezclas compuestas por: Acetonas, Etil Acetato, Butil Acetato o Cicloexano.
Creo que merece la pena leer el texto completo y considerar el uso de estos disolventes.
Categoria: Materiales, Química, Restauración, Técnicas de restauración
Escrito por Iván el Domingo, 1 de Junio del 2008 a las 19:01

La cal es uno de los materiales conglomerantes más utilizado a lo largo de la historia tanto en el campo de la construcción como en el de la creación artística (sobre todo por su empleo en la pintura mural). Su uso se remonta al Neolítico y se extiende, de manera generalizada, hasta la aparición del cemento a nivel comercial, en el siglo XIX.
La cal es un conglomerante natural inorgánico y aéreo, se obtiene de la calcinación de rocas calcáreas. La piedra caliza se compone de carbonato cálcico (Ca CO3) e impurezas como arcillas, carbonato de magnesio, sílice, etc. Para que la cal sea de buena calidad y mantenga sus propiedades ligantes estas impurezas no deben de llegar al 5%.
Para cocer la caliza es preciso someterla a una temperatura de 898ºC ; en este proceso se libera anhídrido carbónico (CO2) y se produce una considerable pérdida de peso y volumen. El producto obtenido tras el paso de la roca por el horno es el óxido de calcio(CaO), denominado comúnmente cal viva (en el renacimiento el Papa Julio II instaló hornos en el Foro de Roma que se abastecían del mármol de los edificios clásicos, así se consiguió la cal necesaria para la construcción de la basílica de San Pedro del Vaticano).
Para poder utilizar la cal viva en la fabricación de morteros es necesario someterla a un proceso de apagado con agua. Durante el apagado se produce una reacción exotérmica que desprende calor y que puede llegar a los 300ºC. El apagado de la cal se puede realizar de dos maneras diferentes:
1. Introduciendo la cal en fosas con agua, como se hacía en la antigüedad, de este proceso se obtiene una cal en pasta que tradicionalmente se ha considerado de mejor calidad que la apagada mediante otros métodos (aunque con la tecnología actual, un apagado en hidratadoras durante un minuto equivale a un apagado en fosas durante un año).
2. Por aspersión, de forma industrial, aportando sólo el agua necesaria, este es el sistema utilizado en la actualidad, el resultado es una cal hidratada pero en estado de polvo seco (existe un tercer sistema que consiste en exponer la cal a la intemperie y la lluvia).
Tras el apagado se obtiene hidróxido cálcico (Ca(OH)2) llamada comúnmente cal apagada o cal muerta.
Para la elaboración de morteros se suele utilizar una mezcla de cal apagada, arena y agua. Los morteros de cal endurecen o fraguan gracias a un proceso de carbonatación que se divide en dos fases: en primer lugar se produce un endurecimiento por la pérdida, por evaporación, del agua del mortero. En un segunda fase, que puede ser muy lenta, se produce el endurecimiento final por carbonatación con el CO2 del aire (el anhídrido carbónico del aire se disuelve en el agua que contiene la pasta de cal). El proceso de carbonatación es muy lento y se produce en principio en las zonas superficiales que están en contacto con el aire.
De esta manera, al final del proceso de carbonatación, la cal vuelve a tener la misma composición y estructura cristalina que la roca de la que procede (Ca CO3), la diferencia la marca el tamaño de los cristales, que ahora son mucho más pequeños que en la caliza. Por lo tanto el carbonato cálcico que se forma tras el proceso de carbonatación tiene unas propiedades mecánicas mucho menores que las del material de partida, lo que la hace mucho menos resistente.
Categoria: Materiales, Química, Restauración
Escrito por Iván el Martes, 8 de Abril del 2008 a las 17:41
La utilización del triángulo de solubilidad de Teas es una herramienta, ya tradicional, de la ciencia aplicada a la restauración. Se trata de una adaptación de los diagramas de tres fases o componentes de la físico-química, utilizados para evitar la incómoda gráfica tridimensional de tres ejes ortogonales.
El manejo del triángulo de solubilidad es relativamente sencillo y puede servir de ayuda en el día a día del restaurador, muchas veces nos olvidamos de su existencia, por eso no está de más recordar sus aspectos más relevantes, su aplicación práctica y su utilidad.
Para todos aquellos que conocen los fundamentos y funcionamiento del triángulo, y tienen algo de prisa el Istituto Centrale per il Restauro pone a su disposición una curiosa herramienta: el Triángulo Interactivo de Solubilidad. Está disponible en cinco idiomas, entre ellos el español, y su manejo es muy sencillo. Entre las posibilidades que nos ofrece, podemos encontrar un listado de disolventes y áreas de solubilidad con su representación gráfica, hacer mezclas de disoventes … Seleccionando previamente el signo de interrogación y poniendo el puntero del ratón sobre cada elemento aparecerá un cuadro de texto que explica cada herramienta. Muy interesante.
Categoria: Química, Restauración, Tecnología y restauración