Luz Rasante

Sin (muchos) comentarios. Ermita de San Felices

Escrito por Iván el Jueves, 12 de febrero del 2009 a las 11:59

Ermita de San Felices de Ábalos. Foto:Restauraciones del Patrimonio artístico en la Rioja

En la última restauración de esta Ermita de la Rioja (San Felices de Ábalos) se reconstruyó el volumen de la espadaña perdida utilizando una malla metálica, en palabras de los encargados de esta restauración  “una solución actual  que no enmascare de modo alguno esta recuperación”.

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Categoria: Arquitectura,Sin (muchos) comentarios,Teoría de la restauración

Conservación y restauración

Escrito por Iván el Martes, 21 de octubre del 2008 a las 21:01

conservación y restauración. www.luzrasante.com

La mayoría de las veces que utilizamos la palabra restauración, suele ir acompañada por otra relacionada con ella de forma directa: conservación.

Aunque el empleo del tándem conservación-restauración es muy recurrente, no se trata de lo mismo, y no está de más intentar aclarar, en la medida de lo posible, qué es cada una de ellas (ya que no siempre se diferencian de manera adecuada).

Solemos denominar tratamientos de conservación a los trabajos que se realizan sobre una pieza con el objetivo de evitar el proceso de deterioro que sufre la obra, atajar las causas que provocan ese mal estado y lograr su estabilidad física. Por eso, en principio, un proceso de conservación no debe de repercutir de manera directa en el aspecto estético de la obra

Se encuentran dentro del campo de la conservación trabajos como la desinsección de una madera atacada por carcoma, la consolidación de una pieza debilitada, el entelado de un lienzo o la readhesión de una policromía desprendida. La conservación por lo tanto se ocupa de la materia de la que están compuestos los objetos (en nuestro caso obras de arte o bienes culturales) y no debe de modificar su aspecto.

Los tratamientos de restauración, sin embargo, comprenden una serie de procesos encaminados a hacer mejor la comprensión de un bien cultural, son un conjunto de intervenciones que inciden directamente sobre aspectos estéticos de la obra.

La restauración por lo tanto tiene  una alta carga crítica y teórica, ya que se encarga de la imagen de los objetos, de recuperar un estado previo de estos y por lo tanto, cambiará su aspecto. Son tratamientos de restauración la limpieza de suciedad, la eliminación barnices oxidados o repintes, o la reintegración cromática.

Partiendo de estas premisas nos daremos cuenta enseguida de que hay ciertas operaciones que, aunque pertenecen al campo de la conservación, modifican el aspecto de la obra (esto sucede con los entelado o con las adhesiones de película pictórica), y otras que en principio son restauración, como la eliminación de un barniz, que pueden ser decisivas para la correcta conservación de la obra.

Parece por lo tanto que podríamos decir que “es el propósito de la intervención el que sitúa a esta del lado de la conservación o de la restauración, y no el tipo de operación que se realiza en cada caso” tal y como afirma Barbero Encinas en su libro La memoria de las imágenes.

Resumiendo, y simplificando el asunto hasta el límite: la conservación se ocupa de la materia, y la restauración de la imagen.

Llegados a este punto, y no se si me estoy metiendo en un charco, un buen conservador-restaurador debe de dominar ambos procesos, pero los realmente importantes, los que definen nuestro oficio son los procesos restaurativos. Las tareas de conservación las podría realizar cualquier persona con una cierta habilidad y formación, en el fondo son procesos manuales, pero los trabajos de restauración exigen un proceso crítico, una formación que va más allá de lo manual, exigen cabeza.

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Categoria: Cajón de restaurador,Restauración,Teoría de la restauración

El teléfono móvil, el astronauta y el fotógrafo.

Escrito por Iván el Lunes, 30 de junio del 2008 a las 20:29

Escudo del Athletic de Bilbao en la torre de Santa María la Mayor de Tujillo. Foto: www.valderedible.euGárgola fotógrafo. Catedral de Palencia. Foto de roro 160279 en www.flikr.comEl viajero, que había permanecido un largo tiempo contemplando la multitud de detalles labrados en la piedra de aquella portada renacentista, se frotó los ojos y volvió a mirar con detenimiento la fachada del templo. No lo podía creer, entre los grutescos y la minuciosa decoración del siglo XVI estaba viendo un teléfono móvil esculpido en la piedra…

La presencia de este tipo de elementos anacrónicos, aunque no es una práctica habitual, se ha utilizado en ciertas ocasiones (con más o menos acierto) dentro del campo de la restauración arquitectónica. Es un recurso que normalmente se emplea cuando se realizan reconstrucciones con el mismo material y estilo que el elemento perdido. Se justifica su presencia como elemento diferenciador de la época en que fue restaurado el monumento, aunque en ocasiones son fruto de un exceso de libertad por parte del cantero que trabajó en la restauración. A nivel popular estas restauraciones son muy bien acogidas, me consta el éxito que este tipo de “juegos” tiene entre los espectadores que encuentran en estos elementos un aliciente para la visita del monumento.

Astronauta en la Catedral de Salamanca. Foto de Rafael Jiménez en www.fliker.comTeléfono móvil en la fachada de San Jerónomo. Catedral de Calahorra. Foto: www.coresal.esEn el ábside de la Catedral de San Antolín en Palencia, de estilo gótico,  podemos  encontrar uno de los primeros ejemplos de este tipo de reconstrucciones. Una de las gárgolas, repuesta en una restauración de los años veinte, representa un fotógrafo con una cámara de la época, en este caso la gárgola es una aportación personal del arquitecto Jerónimo Arroyo, que dirigió la restauración del templo. Se trata de un homenaje personal al fotógrafo palentino José Sanabria, que realizó un exhaustivo registro en imágenes del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.

A principios de la década de los setenta se realiza en la Iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo (Cáceres) una de las reconstrucciones más increíbles y polémicas: en 1972 se reconstruye la torre, incluidos sus 52 capiteles con  motivos heráldicos, el cantero encargado de esculpirlos decidió incluir el escudo de su equipo de fútbol, el Athletic de Bilbao, tanto el arquitecto como el director técnico de la obra, Germán Petisco, dieron el visto bueno a la intervención y se defendieron de las críticas diciendo que “la colocación de este escudo no es una barbaridad; es una forma de ponerle fecha a la rehabilitación de esta torre. Y si eso ha servido para que la gente conozca la historia de la torre, mucho mejor”. Hoy en día el escudo permanece en la torre, aunque el asunto llegó al Ministerio de Cultura y se pensó en retirarlo.

El ejemplo más popular y aceptado de este tipo de restauraciones data de 1992 y se encuentra en la Portada de las Palmas de la Catedral Nueva de Salamanca.  Allí se reconstruyó en piedra la parte baja de la portada (totalmente perdida), se continuó la decoración vegetal original y se incluyeron las figuras de un astronauta, un dragón con un helado de dos bolas, un lince y una cigüeña. El cantero Miguel Romero optó por mantener la estética decorativa original, pero introduciendo estos elementos contemporáneos. Hoy en día el astronauta compite en popularidad con la rana de la fachada de la Universidad .

El último elemento extraño añadido a una fachada histórica data de 1996 y se encuentra en la portada de San Jerónimo de la Catedral de Calahorra en la Rioja. La piedra de la parte baja de esta portada de estilo renacentista se encontraba perdida por un proceso de arenización. Por eso se decidió reintegrar los volúmenes de estas partes, se recurrió al uso de piedra tallada y se emplearon motivos decorativos de grutescos, similares a los desaparecidos, para fechar esta intervención se representó un elemento característico de nuestra época (al igual que se hizo con el astronauta de Salamanca), un teléfono móvil. Debajo de este en una cartela aparece el año de la restauración, esto constituye un acierto a nivel de criterios,  ya que de esta manera el espectador sabe que el elemento está incorporado en ese año y no se crean confusiones respecto a su cronología como pasa con el astronauta. Por cierto en la limpieza de esta portada se empleó el láser, si os interesa lo podéis leer aquí.

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La paradoja del Mustang

Escrito por Iván el Lunes, 23 de junio del 2008 a las 16:24

Varios Mustang P 51 en pleno vuelo. Foto:www.battle-fleet.com

En el libro, más que recomendable, Teoría contemporánea de la Restauración su autor Salvador Muñoz Viñas, en la difícil tarea de intentar determinar de qué objetos se ocupa la restauración, recurre a la paradoja del Mustang.

Para definir la restauración no basta con definir un hecho,  unas determinadas técnicas o una intencionalidad, es necesario atender al objeto del que se ocupa esta. Y aquí es donde surge una de las preguntas claves de todo este asunto: ¿por qué algunos objetos se reparan o arreglan y otros se restauran? Pero el tema es más complejo aun, porque un mismo tratamiento aplicado sobre un mismo objeto puede ser restauración o reparación.

El Mustang P51 es un avión monoplaza de fabricación estadounidense que jugó un importante papel en el transcurso de la II Guerra Mundial, se comenzó a utilizar en 1942 y después de más de diez años de servicio se retiró. Durante la guerra los Mustang eran sometidos a labores mecánicas y de mantenimiento: se sustituían piezas deterioradas y desgastadas, se recableaba, se apretaban tornillos, se arreglaban abolladuras, se repintaban…en fin se reparaba el avión.

Tras la retirada del servicio del mítico avión en 1953, por sus cada vez más frecuentes problemas mecánicos, y con el paso de los años, el Mustang ha pasado a ser un objeto de coleccionismo. Sus actuales dueños someten al caza a labores mecánicas y de mantenimiento para volver a hacer que el P51 vuele: se sustituyen  piezas deterioradas y desgastadas, se recablea, se aprietan tornillos, se arreglan abolladuras, se repintan… en fin, lo mismo que hacían los mecánicos en la II Guerra Mundial, la diferencia es que ahora se restaura el avión…

Entonces ¿qué es lo que ha cambiado, si las operaciones que se realizan y el objeto sobre el que se interviene son los mismos?

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La Alhambra y sus primeras restauraciones

Escrito por Iván el Lunes, 26 de mayo del 2008 a las 20:38

Patio de los Leones.Alhambra de Cranada. Con la cúpula y las modificaciones en la fuente realizadas por Rafael Contreras en el siglo XIX. Fotografía del libro La España Desconocida. Berlín.1912.Aunque el interés por la arquitectura hispanomusulmana surgió en la España del siglo XVIII será en el siglo siguiente cuando alcanzará su máximo apogeo. La enorme difusión que tuvo la arquitectura nazarí se debió en gran medida a su relación con el movimiento romántico: multitud de grabados, poemas, dibujos, novelas y publicaciones contribuyeron a difundir la imagen de monumentos como la Alhambra por toda Europa.

Pero posteriormente surge una nueva dimensión de la magia de la Alhambra, que ya no sólo genera obras literarias o ilustraciones gráficas como en el período romántico, sino que da lugar a una ingente recreación arquitectónica. A partir de este momento numerosos palacetes, hoteles, casinos, teatros, cines, salones de recreo, particularmente en Inglaterra y España, se levantan en un nuevo estilo arquitectónico: el alhambrismo. Se produce así un extraño juego de ida y vuelta, un estilo arquitectónico y decorativo, surgido de una interpretación de los restos de la Alhambra será el que se emplee para restaurar el propio monumento. 

Patio de los Leones. En la actualidad, tras la eliminación de la cúpula y del plato y surtidor en la fuente, obras de Contreras. Fotografía: www.libreria-arabe.comLos encargados de esta “restauración” serán los Contreras, una familia que durante tres generaciones se dedicó, seguro que con la mejor intención, a devolver a la Alhambra a un aspecto que nunca tuvo, pero muy acorde con el gusto por lo orientalizante y exótico de la época (aunque poco con la elegante arquitectura nazarí). El miembro más activo de esta saga  fue Rafael Contreras, formado con su padre José, fue nombrado “restaurador adornista” de la Alhambra en 1847, y director y conservador en 1869. Entre sus intervenciones más destacadas se encuentra la reconstrucción de la Sala de las Camas, donde cambió todos los motivos ornamentales a su capricho e intentó restituir el color original, sin conseguirlo, entre 1848 y 1866 ; o la construcción de una exótica cúpula cubierta de escamas de colores, que nunca existió originalmente, en el Patio de los Leones. Por cierto que también intervino en la famosa fuente añadiendo un nuevo platillo y un surtidor.

Contreras organizó un taller de vaciados para reproducir las yeserías de la Alhambra (en el que trabajaban presidiarios) con dos fines: el de revestir las nuevas piezas restauradas para “lograr confundir las restauraciones con la obra antigua, hasta el extremo que sin un conocimiento especial no es fácil distinguir lo viejo de lo nuevo” y el de comercializar reproducciones de las yeserías para su venta como recuerdos. Estas piezas numeradas y firmadas por Contreras son hoy en día cotizadas piezas de coleccionismo.

El criterio de restauración monumental practicado por Rafael Contreras se prolonga, desde 1880 hasta 1910, a través de las intervenciones de su hijo, el arquitecto Mariano Contreras Granja, quien asimismo continuará los trabajos del taller de reproducciones creado por su padre, taller sumamente célebre, que extendió entre los viajeros y visitantes la fama de la ciudad palatina de Granada.
Hay quien considera que gracias a las intervenciones de los Contreras el gran público fue capaz de gozar de la belleza pintoresca y exótica del edificio, por lo que constituye ya un patrimonio irrenunciable de la historia de la Alhambra. Muchas de las intervenciones de Contreras, como las del Patio de los Leones,  fueron rectificadas posteriormente por Torres Balbás con la intención de recuperar la autenticidad del monumento, tarea a la que se han dedicado desde entonces numerosos conservadores, historiadores del arte, arqueólogos y filólogos hasta nuestros días.

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La Catedral de Burgos y sus nuevos mecenas

Escrito por Iván el Lunes, 19 de mayo del 2008 a las 20:36

Vista del interior del cimborrio de la Catedral de Burgos. Foto de picasaweb.google.com/aguzmanleon/CatedralDeBurgos02Ha llovido mucho desde que en 1994 el desprendimiento de la escultura de San Lorenzo, situada en la fachada septentrional de la torre norte, diera la señal de alarma sobre el estado en que se encontraban las fábricas y elementos ornamentales de la Catedral de Burgos.

Desde entonces las restauraciones, tanto en el exterior como en el interior del templo, se han ido sucediendo hasta la actualidad, muchas de ellas rodeadas de gran polémica, en especial por el excesivo nivel de limpieza de la piedra que podría haber eliminado su pátina.

Detalle de las nuevas vidrieras en el que aparece el nombre de Caja Burgos. Foto tomada de “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.La intervención que comento hoy es menos conocida pero muy interesante: entre los años 2001 y 2004 se llevó a cabo la restauración integral de la nave mayor de la Catedral. Incluida dentro del Plan Director del monumento, la actuación se centró en los paramentos del interior de la nave, el retablo mayor, la rejería y el impresionante cimborrio con sus vidrieras. El cimborrio es uno de los elementos arquitectónicos más destacados de la Catedral; una de las cúpulas más bellas del renacimiento español, obra de Juan de Vallejo y Francisco de Colonia que se finalizó en 1568. Su estructura apoya en columnas cuajadas de santos sobre las que se eleva un doble cuerpo octogonal con ventanales, que remata en una bóveda de estrella calada por la que penetra la luz.

Como dieciséis de los ventanales del cimborrio habían perdido los vitrales originales, se propuso la realización de unas nuevas vidrieras emplomadas y de vidrio soplado. Para el diseño de estas nuevas vidrieras se tuvieron en cuenta los siguientes aspectos: el cimborrio conservaba restos de las vidrieras originales que sirvieron de inspiración a la hora de elegir temática, diseño y color de los nuevos vidrios. Los motivos representan grutescos y motivos heráldicos, realizados con un trazo suelto y moderno para que se distingan de las creaciones originales. Al mantener una composición y estructura inspiradas en las vidrieras renacentistas quedan bien integradas en el conjunto del cimborrio.

Pero lo más curioso, y a dónde quería llegar, es que en las vidrieras del primer nivel se ha escrito: “AVE MARIA GRATIA PLENA. DOMINVS TECVM. OPERAFABRICE IN PENSIS A CAJA BURGOS RESTITVTVM”.

Hay cosas que no cambian: en el renacimiento florentino los grandes mecenas del arte eran los Médici, una familia de banqueros, y así lo hacían notar colocando su escudo en cada una de las obras que costeaban. Hoy los mecenas, en este caso de las restauraciones, siguen siendo en muchos casos bancos y cajas de ahorros. Así, si cuando se realizaron las vidrieras originales se representaron los escudos de los patrocinadores de la obra, ahora los motivos que se representan son los escudos de los nuevos patrocinadores de la restauración de la Catedral: el Arzobispo, el Cabildo, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Burgos y la Caja de Burgos, que aportó 2,40 millones de euros para la restauración de la Catedral.

Visto en el folleto “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.

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Sin (muchos) comentarios. Medina Azahara

Escrito por Iván el Martes, 13 de mayo del 2008 a las 00:05

Dos reconstrucciones de capiteles en Medina Azahara.

Esta foto la tomé en los restos de la ciudad palatina de Abderramán III, Medina Azahara, muy cerca de Córdoba. Refleja muy bien dos maneras de reconstruir un capitel perdido: el que está en primer término reproduce de forma esquemática el original, el del fondo es una réplica pero va marcado con una “R” que lo diferencia de los antiguos (el detalle aparece ampliado arriba a la derecha). Dos maneras de entender la restauración arquitectónica sustentando el mismo arco.

 

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Los frescos de la Catedral de Valencia

Escrito por Iván el Jueves, 1 de mayo del 2008 a las 20:37

 

Bóveda barroca del presbirerio de la Catedral de Valencia.Es indescriptible la emoción que se siente cuando en el transcurso de una restauración se descubre una obra oculta, por insignificante que ésta sea. Pues tratad de imaginar qué puede pasar si la calidad de la obra que aparece es mayor que la de la obra que inicialmente se restauraba, como sucedió en el presbiterio de la Catedral de Valencia. Además la sorpresa irá acompañada de una serie de preguntas ¿qué obra es más importante? ¿se debe de eliminar una para descubrir la otra?

En el transcurso de la restauración de la bóveda barroca que recubría el presbiterio de la Catedral de Valencia, el 22 de Junio de 2004, se practicó un orificio a través del cual, se introdujo una cámara digital y se tomaron varias fotografías. Al observarlas se comprobó lo que se sabía gracias a los documentos históricos: sobre la bóveda barroca, diseñada en el siglo XVII por el arquitecto Juan Pérez Castiel, se escondían otra bóveda gótica decorada con unos frescos realizados en el siglo XV por los pintores renacentistas italianos Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio. De forma casi milagrosa la pintura mural se encontraba en un excelente Bóveda tras la intervención. Se pueden apreciar los nervios dorados barrocos que se no se eliminaron.estado de conservación ya que no fue picada para construir la nueva bóveda, que se hizo dejando un espacio de 80 cm. entre ambas.

Las pinturas, que representan ángeles músicos, además de conservarse muy bien, eran de una calidad extraordinaria, y en seguida surgió la tentación de recuperarlas, aunque supusiera la eliminación de la ornamentación barroca. Se planteaba la conservación de un bien frente a otro bien.

Finalmente se optó por la eliminación gran parte de la estructura barroca (se conservaron los nervios de la bóveda), solución no exenta de críticas, ya que existían opiniones en contra que consideraban que esta acción eliminaba la historia e iba en contra de la “Teoría de la Restauración” de Cesare Brandi, filosofía sacada de la “Carta de Venecia”. 

Los trabajos de restauración ejecutados por la fundación La Luz de las Imágenes, bajo la dirección técnica de Carmen Pérez, plantearon la eliminación de la parte barroca como una intervención reversible y se realizó una importante tarea de documentación mediante escaneado y fotogrametría.

Detalle de las pinturas murales

Para el desmontaje de la bóveda barroca fue necesaria su protección temporal empapelándola con cola orgánica, posteriormente se fragmentó con sierras mecánicas en unos 300 trozos para que fuesen manejables. Una vez desmontados se embalaron, numeraron y almacenaron.

El tratamiento íntegro de las pinturas fue muy interesante y se puede ver detalladamente en estos vídeos (aunque la locución es en valenciano, se entiende bastante bien). Lo más interesante fue la reintegración cromática de la cara de uno de los ángeles que había sido picada: se sacó un calco, en un acetato transparente, de otro de los ángeles simétricos y con un rostro similar, y para la reintegración se utilizó la técnica del regatino (líneas paralelas) diferenciable de cerca, pero que pasa desapercibida desde la distancia.

Aunque el resultado de esta intervención es impresionante hay quien opina, como el restaurador italiano Gianluigi Colalucci, que la eliminación parcial de la bóveda, manteniendo los nervios barrocos, constituye un gran error, se deberían de haber eliminado y sacado a la luz las nervaduras originales ya que “la conservación de las nervaduras barrocas no sirve ni para el texto barroco, que queda ahora solo como documento, ni para los frescos (…) hoy por hoy los frescos corren el riesgo de permanecer ahogados por las redundantes esculturas barrocas que cortan el arranque de las antiguas nervaduras.”

Sea como sea, tras la intervención en las pinturas se está llevando a cabo un interesante programa de medición de parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad…) con unos sensores que se colocaron en los frescos durante la restauración. Y es posible gracias al uso de las nuevas tecnologías de realidad virtual volver a ver la bóveda barroca en su lugar gracias a unas gafas de simulación en tres dimensiones.

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Bernini y el Ares Ludovisi. Restauración y creación

Escrito por Iván el Lunes, 21 de abril del 2008 a las 00:01

Ares Ludovisi.Lisipo.Restaurado por Bernini.Está muy extendida la idea de que el restaurador debe de contener sus impulsos creativos, de que un restaurador artista es algo muy peligroso ya que podría dejar su huella personal en la obra en la que trabaja. Actualmente se condenaría a aquel que osara completar una parte faltante de una obra de Miguel Ángel. Pero esto no siempre fue así.

En 1627 a Bernini le encargan la restauración del Ares Ludovisi; una escultura de mármol, copia romana de un original helenístico que Lisipo realizó en el 320 a.C. y que sirvió de inspiración a multitud de artistas, entre ellos Velázquez. Representa al dios griego de la guerra, desarmado víctima del amor. Actualmente se puede contemplar en el Museo Nacional Romano situado en el Palacio Atemps.

La base de la formación de Bernini fue el estudio de la escultura clásica, y su estilo personal se acerca al de la etapa helenística. De hecho algunas esculturas, como la Cabra Amaltea, salidas del cincel del joven Bernini se creyeron durante mucho tiempo griegas.

Así pues Bernini restaura el Ares reinterpretando el original y añadiéndole las partes perdidas utilizando mármol de Carrara, similar al mármol pentélico en que está esculpida la escultura clásica, pero que aún hoy en día podemos diferenciar. Esta operación que a los ojos de la restauración actual sería un despropósito, no es solo correcta sino genial. Bernini demuestra un conocimiento exhaustivo del estilo, técnica y materiales del Ares Ludovisi, y realiza una intervención que no sólo mantiene la transmisión del original romano, sino que lo enriquece.

De entre las partes añadidas por el artista barroco podemos destacar: la parte superior del escudo y la nariz de Ares, y  los pies y un brazo de Eros…

Pero sin duda las reconstrucciones más interesantes, y que manifiestan la maestría del escultor, son aquellas en las que hace aportaciones personales: el puño de la espada con un personaje burlón. La cabeza de Eros, altamente berniniana, con amplios rizos y con una expresión que contrasta con la de Ares, a quién mira cerrando la composición. Y por supuesto el pie derecho de Ares, en donde Bernini no sólo añade materia, sino que la sustrae eliminando una parte del primitivo pedestal para dejar el pie volado. Hay quien sostiene, como el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero, que éste es el gran gesto artístico de esta restauración ya que “al quedar el pie en el aire, como sin apoyar, se refuerza el efecto de reposo de la figura y se le da al tiempo un extraordinario sentido de equilibrio, con este pie al aire, Bernini explica la escultura y hace una escultura nueva”.

Además del Ares otras piezas, como el Hermafrodita o el Fauno Barberini, pasaron por las manos de Bernini para su restauración. Hoy en día son las piezas creadas por él las que pasan por los actuales talleres de restauración, eso sí con unos criterios bien distintos a los que él empleó.

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Filacterias. Arte y percepción visual

Escrito por Iván el Viernes, 18 de abril del 2008 a las 19:45

Ofrenda a Venus. Tiziano.1518-19. Museo del Prado.

“Las reproducciones en colores de los libros y revistas de arte van de desde lo excelente hasta lo lamentable. Casi nunca puede juzgar el observador hasta qué punto se le está diciendo una verdad o una mentira. Aparte del falso testimonio, los originales mismos nos defraudan. La mayoría de las obras maestras de la pintura sólo son visible a través de capas de barniz oscurecido, que ha absorbido suciedad durante siglos. Tenemos una visión más fidedigna de unos peces nadando en agua verde y enfangada de un acuario, que de la Mona Lisa. Nadie ha visto los “Tizianos” y “Rembrandts”, desde hace siglos, y la limpieza y restauración de pinturas conduce a resultados notoriamente inseguros. Cuando se ha visto cómo azules agresivos destrozan las composiciones de un Bellini o un Rafael (…), se da uno cuenta de que nuestro conocimiento de las obras pictóricas está basado, en bastante medida, en lo que hemos oído y lo que imaginamos”

Rudolf Arheim. Arte y percepción visual.

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Categoria: Filacterias,Restauración,Teoría de la restauración

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.