Escrito por Iván el Martes, 13 de Mayo del 2008 a las 00:05
Esta foto la tomé en los restos de la ciudad palatina de Abderramán III, Medina Azahara, muy cerca de Córdoba. Refleja muy bien dos maneras de reconstruir un capitel perdido: el que está en primer término reproduce de forma esquemática el original, el del fondo es una réplica pero va marcado con una “R” que lo diferencia de los antiguos (el detalle aparece ampliado arriba a la derecha). Dos maneras de entender la restauración arquitectónica sustentando el mismo arco.
Escrito por Iván el Domingo, 11 de Mayo del 2008 a las 23:22
El viernes comentábamos aquí el premio obtenido por la Fundación de Patrimonio de Castilla y León por la restauración del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres (Ávila).
La singularidad de esta intervención radica en que el conjunto del coro, como si del monstruo de Frankenstein se tratase, estaba integrado por piezas que procedían de otras obras que se habían unido en el siglo XVIII para formar un conjunto que parecía unitario.
En 1999, la Junta de Castilla y León realizó una primera intervención en la que se pudo comprobar que, además de la sillería principal, gótica con veintidós estalos o asientos, se encontraron, incorporados en el conjunto del coro, restos de una sillería barroca (dos estalos), de una techumbre mudéjar, de un artesonado renacentista y lo más sorprendente: todos estos elementos se habían montado sobre un entarimado de tablas pintadas que procedías de un retablo de finales del siglo XV de estilo hispanoflamenco. Además se identificaron elementos de la estructura del retablo como pilastras, cresterías o doseletes.
Tras el estudio de las tablas, con la película pictórica muy perdida ya que estaba hacia arriba y se pisaba sobre ella, se llegó a la conclusión de que pertenecían al antiguo retablo Mayor de la iglesia desmontado en 1735, cuando se sustituyó por el actual, de estilo barroco.
Unos años más tarde retomó la intervención la Fundación de Patrimonio de Castilla y León, los trabajos se realizaron en tres fases: estudio histórico-artístico de cada elemento, tratamientos de restauración de todos los bienes que formaban el concurso y realización de un proyecto museológico para la exposición de las obras.
El principal problema de esta intervención era el de dar a cada elemento la relevancia que le correspondía por su valor artístico e histórico. Finalmente se intentó situar cada elemento en el lugar que debería de ocupar, reconstruyendo los elementos faltantes.
Se restauró y montó la sillería gótica cubierta por el artesonado renacentista. El retablo se recreó, ya que se conservaban suficientes piezas como para sugerir una hipótesis sobre su aspecto original. Se montó, como un mueble exento sobre una nueva estructura portante de madera, en la nave del Evangelio, con las tablas originales, que conservan algunos restos de pintura, y otras nuevas fabricadas exactamente igual. En su parte trasera se colocó una escalera que permite apreciar el retablo por detrás y observar de cerca cómo está construido.
Los restauradores también han hecho una reproducción a escala del artesonado de estilo mudéjar (la parte más deteriorada ya que se había utilizado como armazón interna de la sillería), en base a unas cuantas maderas originales que han permitido determinar la configuración de este elemento.
Todo este trabajo se explica en varios paneles y maquetas que se instalaron en el interior del templo y que ponen en valor los bienes restaurados, pero también los trabajos de restauración en sí mismos.
Es difícil resumir un trabajo tan complejo como este en tan pocas líneas, para los que estéis interesados en conocer más a fondo lo que allí se hizo podéis verlo en la revista Patrimonio que edita la Fundación de Patrimonio de Castilla y León.
Escrito por Iván el Viernes, 9 de Mayo del 2008 a las 19:57
Ayer se hizo público el fallo de la última convocatoria de los Premios de Patrimonio Cultural de la UE/Concurso Europa Nostra 2008. Me alegra ver que entre los premios destacan varias intervenciones realizadas en España. Ha obtenido un premio el Inventario de la Arquitectura Fortificada en España, realizado por la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Además para aquí se han venido varias medallas por: la conservación del puente medieval sobre el río Truchas en Pobleta de San Miguel, la restauración de las colecciones y del edificio del Museo Cerralbo de Madrid y la restauración del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres.
Destacaré de entre estas restauraciones (ya que la conozco directamente) la del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), muy interesante por el rigor científico, los criterios seguidos y la metodología con que se integró en un conjunto coherente varias piezas originales de madera policromada encontradas al desmontar el coro, durante el proceso de restauración, y que pertenecían a un antiguo retablo. El trabajo que se realizó es muy interesante y curioso así que el lunes dedicaré la anotación a esta restauración.
Escrito por Iván el Miércoles, 7 de Mayo del 2008 a las 17:31
El reentelado tradicional es aquel que se realiza utilizando materiales de origen natural. La nueva tela suele ser de lino, con un tipo de tejido y densidad similar al de la tela original pero resistente y tupida (aunque a menudo se suele recomendar de manera genérica el lino tipo Velázquez).
A esta tela nueva hay que “fatigarla”, ya que los tejidos naturales varían sus dimensiones cada vez que se humedecen y secan. Este proceso es necesario ya que con las variaciones de humedad a las que se somete al tejido, durante el propio proceso de reentelado, la tela nueva se movería arrastrando con ella al tejido antiguo y a la propia pintura. Para fatigar la nueva tela ésta se monta en un telar (bastidor sólido de madera o metal) que la mantiene tensa, y se somete a sucesivos mojados y atirantados (se suele recomendar que por lo menos sean tres), la nueva pieza de tela se quedará montada en este telar hasta el final del proceso de forración.
El adhesivo que se utiliza para pegar el tejido de lino al original es también de origen natural. Los más utilizados históricamente son:
La coletta (su receta tradicional procede de Italia y entre sus ingredientes básicos destacan la cola de carpintero o cola fuerte, agua, melaza, hiel de buey, fenol y vinagre) y la gacha (el adhesivo más empleado para reentelados en España; es una pasta compuesta de harina, coletta, agua, trementina de Venecia y fenol) ambos son adhesivos acuosos por lo que su utilización con una tela de algodón está desaconsejada. Entre las ventajas que presenta el reentelado con estos adhesivos destacan la reversibilidad del proceso, el que la propia técnica permite realizar de manera simultánea un sentado de color y que la penetración del adhesivo en la capa pictórica es menor que con el método de la cera-resina. Uno de los principales inconvenientes de la gacha y de la coletta es su sensibilidad ante los cambios de humedad, por lo que un lienzo reentelado con estas técnicas debe de conservarse con unas condiciones de humedad y temperatura estables.
La cera-resina o método holandés. Normalmente se mezclaba cera de abeja con algún tipo de resina. Este tipo de adhesivo era el más utilizado en países húmedos del norte de Europa. Tiene la desventaja frente a la gacha de que si la pintura se halla levantada hay que sentar el color antes de reentelar, pero más importante aún es que puede generar cambios de saturación y de aspecto en la pintura ya que el adhesivo puede penetrar en la película pictórica, una vez que esto ha sucedido será irreversible.
El proceso del entelado es complejo y requiere destreza y práctica por parte del restaurador que lo realiza. Si se emplea la coletta o la gacha será necesaria la protección previa de la superficie de la pintura mediante un empapelado, ya que al reactivarse la preparación, por la humedad del adhesivo, la pintura queda indefensa. La unión entre las telas se realiza tras la aplicación del adhesivo, y se refuerza su acción mediante el empleo de presión y calor (tradicionalmente mediante planchado y posteriormente con el uso de mesas calientes).
Los sistemas de forración son complicados, así que si os interesa, os recomiendo tres libros en español con los que podéis profundizar y conocer detalladamente los procesos y recetas de cada tipo de forración:
Melchor,L. “La Praxis de la Restauración en el Taller de Pintura”, Universidad Complutense, Madrid, 1987.Sobre el reentelado tradicional con sus recetas y explicado paso a paso.
Calvo, A., “Conservación y restauración de pintura sobre lienzo”, Ediciones del Serbal, Madrid, 2002. Habla de los diferentes tipos de forración y sus ventajas e inconvenientes.
Nicolaus, K., “Manual de restauración de cuadros”, Könemann, Köln,1999. De interés general y para el estudio del sistema de reentelado con cera-resina.
La próxima semana nos acercaremos a las forraciones con materiales sintéticos y con el empleo de nuevas técnicas.
Nada más lejos del carácter tranquilo de esta diosa que el bullicio de la fiesta. Cibeles es la divinidad de la naturaleza, la tierra y la agricultura. Vivía en lugares apartados como bosques o montañas y sus orígenes se pierden en el Neolítico, siempre relacionados con la vida, la muerte y la resurrección.
Pero la representación de la diosa Cibeles es mucho más, esta fuente en principio concebida para abastecer de agua a los madrileños, se ha convertido en un símbolo de la capital. Diseñada por el arquitecto neoclásico Ventura Rodríguez y esculpida por varios autores (Francisco Gutiérrez que realizó la diosa y el carro; Roberto Michel ,escultor de los leones y Miguel Ximenez encargado de los elementos ornamentales) se instaló en 1782, enfrentada con la fuente de Neptuno, y en 1895 fue cuando se reubicó en el lugar que ocupa actualmente.
Pese a que Cibeles prefiere la tranquilidad, a lo largo de su existencia ha sufrido varios sobresaltos. En 1931 le arrancaron la mano izquierda. Posteriormente durante la Guerra Civil Española, cuando el bando republicano controlaba la capital, fue protegida y cubierta por una montaña de sacos terreros que la guardaron de los bombardeos y disparos, que ya habían causado algún desperfecto en la obra.
Desde hace algunos años cuando se celebra alguna victoria deportiva la Cibeles se rodea con un fuerte dispositivo policialy tan sólo el capitán del equipo se acerca por medio de un andamio a la diosa para ofrecerle su gesta deportiva. Cibeles que es muy callada y no dice nada, pero en el fondo agradece que tan sólo Raúl perturbe su serenidad…
Escrito por Iván el Viernes, 2 de Mayo del 2008 a las 12:52
” No sabía el niño atento quién podía haber pintado aquello, ni siquiera se planteaba el que alguien lo hubiese pintado, sino que lo asumía como una realidad fascinante, como un cine natural y mágico, y era como estar viendo al mismo tiempo el pasado brillante de las cosas, tan presente, y su presente ruinoso, tan pasado. Espectador sin límites ni limitaciones, entonces como no he vuelto a serlo nunca, tomado por el cuadro en su remolino de dioses, hombres y mujeres (…) . No sabía entonces el nombre del artista, ni ahora os lo diría, aunque lo supiese, porque entonces volveríamos a los límites, a las distancias, al arte como espectáculo, contemplación, erudición, catálogo, y habríamos perdido aquella facultad mágica y silvestre, niña y eterna de participar en el arte como de la vida, como de otra vida más armoniosa, caliente y prometedora al mismo tiempo. Nunca he vuelto a mirar un cuadro como entonces, como aquel cuadro, sin limitaciones de espectador ni de crítico”
Escrito por Iván el Jueves, 1 de Mayo del 2008 a las 20:37
Es indescriptible la emoción que se siente cuando en el transcurso de una restauración se descubre una obra oculta, por insignificante que ésta sea. Pues tratad de imaginar qué puede pasar si la calidad de la obra que aparece es mayor que la de la obra que inicialmente se restauraba, como sucedió en el presbiterio de la Catedral de Valencia. Además la sorpresa irá acompañada de una serie de preguntas ¿qué obra es más importante? ¿se debe de eliminar una para descubrir la otra?
En el transcurso de la restauración de la bóveda barroca que recubría el presbiterio de la Catedral de Valencia, el 22 de Junio de 2004, se practicó un orificio a través del cual, se introdujo una cámara digital y se tomaron varias fotografías. Al observarlas se comprobó lo que se sabía gracias a los documentos históricos: sobre la bóveda barroca, diseñada en el siglo XVII por el arquitecto Juan Pérez Castiel, se escondían otra bóveda gótica decorada con unos frescos realizados en el siglo XV por los pintores renacentistas italianosFrancesco Pagano y Paolo de San Leocadio. De forma casi milagrosa la pintura mural se encontraba en un excelente estado de conservación ya que no fue picada para construir la nueva bóveda, que se hizo dejando un espacio de 80 cm. entre ambas.
Las pinturas, que representan ángeles músicos, además de conservarse muy bien, eran de una calidad extraordinaria, y en seguida surgió la tentación de recuperarlas, aunque supusiera la eliminación de la ornamentación barroca. Se planteaba la conservación de un bien frente a otro bien.
Finalmente se optó por la eliminación gran parte de la estructura barroca (se conservaron los nervios de la bóveda), solución no exenta de críticas, ya que existían opiniones en contra que consideraban que esta acción eliminaba la historia e iba en contra de la “Teoría de la Restauración” de Cesare Brandi, filosofía sacada de la “Carta de Venecia”.
Los trabajos de restauración ejecutados por la fundación La Luz de las Imágenes, bajo la dirección técnica de Carmen Pérez, plantearon la eliminación de la parte barroca como una intervención reversible y se realizó una importante tarea de documentación mediante escaneado y fotogrametría.
Para el desmontaje de la bóveda barroca fue necesaria su protección temporal empapelándola con cola orgánica, posteriormente se fragmentó con sierras mecánicas en unos 300 trozos para que fuesen manejables. Una vez desmontados se embalaron, numeraron y almacenaron.
El tratamiento íntegro de las pinturas fue muy interesante y se puede ver detalladamente en estos vídeos (aunque la locución es en valenciano, se entiende bastante bien). Lo más interesante fue la reintegración cromática de la cara de uno de los ángeles que había sido picada: se sacó un calco, en un acetato transparente, de otro de los ángeles simétricos y con un rostro similar, y para la reintegración se utilizó la técnica del regatino (líneas paralelas) diferenciable de cerca, pero que pasa desapercibida desde la distancia.
Aunque el resultado de esta intervención es impresionante hay quien opina, como el restaurador italiano Gianluigi Colalucci, que la eliminación parcial de la bóveda, manteniendo los nervios barrocos, constituye un gran error, se deberían de haber eliminado y sacado a la luz las nervaduras originales ya que “la conservación de las nervaduras barrocas no sirve ni para el texto barroco, que queda ahora solo como documento, ni para los frescos (…) hoy por hoy los frescos corren el riesgo de permanecer ahogados por las redundantes esculturas barrocas que cortan el arranque de las antiguas nervaduras.”
Sea como sea, tras la intervención en las pinturas se está llevando a cabo un interesante programa de medición de parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad…) con unos sensores que se colocaron en los frescos durante la restauración. Y es posible gracias al uso de las nuevas tecnologías de realidad virtual volver a ver la bóveda barroca en su lugar gracias a unas gafas de simulación en tres dimensiones.
Escrito por Iván el Martes, 29 de Abril del 2008 a las 13:40
Cuando hace unos días escribía la anotación sobre la restauración de los cuadros del dos de Mayo de Goya intenté buscar un enlace que explicara de manera clara qué es un reentelado, me sorprendió comprobar la poca información que existe en la red sobre una técnica tan antigua y habitual en restauración. Por este motivo me he decidido a escribir sobre el tema inaugurando así una nueva categoría sobre técnicas de restauración.
El entelado, forración o reentelado es una técnica de restauración de pintura sobre lienzo. Se utiliza cuando la tela de un cuadro se encuentra tan degradada que ha perdido su función de soporte, y por lo tanto hace peligrar la conservación de la pintura. Aunque el fin principal de la forración es reforzar la tela antigua también se utilizó históricamente para eliminar deformaciones, regenerar la preparación, adherir una película pictórica desprendida…
El uso y abuso de los reentelados en la restauración, es una técnica ya documentada en el siglo XVII, hace que en la actualidad sólo se recurra a ella en casos extremos. Respecto a los entelados antiguos es recomendable no eliminarlos, siempre que no afecten a la conservación del cuadro, ya que cualquier intervención en el soporte de tela es traumática para una obra.
Así pues un reentelado se hace adhiriendo una tela nueva, previamente preparada y con unas características especiales para que se adecue al cuadro, a la original. De esta manera dotará de consistencia a la tela degradada y envejecida por la oxidación, desgarros, pérdidas de tela, etc.
El tipo de tela, y sobre todo de adhesivo utilizado para la forración, se seleccionan teniendo en cuenta las características, la técnica y el estado de conservación de la obra. Según los materiales (tela y adhesivo) que se empleen para la forración, ésta puede ser : tradicional o también llamada “a la gacha”, o sintética.
En estos días iremos viendo estas dos técnicas, sus ventajas, desventajas y variantes.
Escrito por Iván el Jueves, 24 de Abril del 2008 a las 00:05
Cuenta Stendhal en su libro Nápoles y Florencia: un viaje de Milán a Reggio que el 22 de enero de 1817 tras un largo día visitando Florencia, entró en la iglesia de la Santa Croce, allí un monje le abrió las puertas de la capilla Niccolini en la que se encuentran los frescos de Volterrano. “Absorto en la contemplación de aquella sublime belleza”, el escritor francés experimentó una emoción “en la que se mezclaban las sensaciones celestiales que proporcionan las bellas artes con los sentimientos propios de las pasiones“. Al salir a la calle, su corazón latía fuertemente y se sintió agotado. Asustado por su temor a caer al suelo se sentó en un banco, introdujo la mano en su bolsillo y sacó un papel con unos versos del poeta Foscolo que leyó para sentirse acompañado y calmarse.
Este episodio personal, dio origen al fenómeno que hoy se conoce como síndrome de Stendhal. Se trata de una crisis psicológica violenta que se produce en algunos turistas que visitan la ciudad del Arno. Al igual que al escritor, estos turistas presentan reacciones de hipersensibilidad y de sufrimiento físico frente a las obras de arte.
Parece que el síndrome se ceba en las personas sensibles y creativas, a los que una sobredosis de obras de arte tan impresionantes y potentes, acaba por hacer mella en el subconsciente.
Los creativos publicitarios de una conocida marca de automóviles utilizaron hace unos años la curiosa historia del síndrome Stendhal para hacer este anuncio:
Hay que reconocer que es bastante bueno, aunque de momento a mi me sigue impresionando más un paseo por Florencia , para donde me voy esta noche, que el coche. Rarito que es uno.
Escrito por Iván el Martes, 22 de Abril del 2008 a las 00:05
Esta imagen, que encontré hace tiempo, no es de un cuadro antes y después de su restauración. Se trata de una recreación de cómo podría ser el Nacimiento de Venus, si Botticelli lo hubiera pintado hoy en día…
Más allá de la pura anécdota, esta curiosa foto nos sirve para darnos cuenta del continuo cambio de gusto en el canon de belleza femenino a lo largo de las diferentes épocas y periodos históricos.
La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.