Luz Rasante

La Catedral de Burgos y sus nuevos mecenas

Escrito por Iván el Lunes, 19 de mayo del 2008 a las 20:36

Vista del interior del cimborrio de la Catedral de Burgos. Foto de picasaweb.google.com/aguzmanleon/CatedralDeBurgos02Ha llovido mucho desde que en 1994 el desprendimiento de la escultura de San Lorenzo, situada en la fachada septentrional de la torre norte, diera la señal de alarma sobre el estado en que se encontraban las fábricas y elementos ornamentales de la Catedral de Burgos.

Desde entonces las restauraciones, tanto en el exterior como en el interior del templo, se han ido sucediendo hasta la actualidad, muchas de ellas rodeadas de gran polémica, en especial por el excesivo nivel de limpieza de la piedra que podría haber eliminado su pátina.

Detalle de las nuevas vidrieras en el que aparece el nombre de Caja Burgos. Foto tomada de “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.La intervención que comento hoy es menos conocida pero muy interesante: entre los años 2001 y 2004 se llevó a cabo la restauración integral de la nave mayor de la Catedral. Incluida dentro del Plan Director del monumento, la actuación se centró en los paramentos del interior de la nave, el retablo mayor, la rejería y el impresionante cimborrio con sus vidrieras. El cimborrio es uno de los elementos arquitectónicos más destacados de la Catedral; una de las cúpulas más bellas del renacimiento español, obra de Juan de Vallejo y Francisco de Colonia que se finalizó en 1568. Su estructura apoya en columnas cuajadas de santos sobre las que se eleva un doble cuerpo octogonal con ventanales, que remata en una bóveda de estrella calada por la que penetra la luz.

Como dieciséis de los ventanales del cimborrio habían perdido los vitrales originales, se propuso la realización de unas nuevas vidrieras emplomadas y de vidrio soplado. Para el diseño de estas nuevas vidrieras se tuvieron en cuenta los siguientes aspectos: el cimborrio conservaba restos de las vidrieras originales que sirvieron de inspiración a la hora de elegir temática, diseño y color de los nuevos vidrios. Los motivos representan grutescos y motivos heráldicos, realizados con un trazo suelto y moderno para que se distingan de las creaciones originales. Al mantener una composición y estructura inspiradas en las vidrieras renacentistas quedan bien integradas en el conjunto del cimborrio.

Pero lo más curioso, y a dónde quería llegar, es que en las vidrieras del primer nivel se ha escrito: “AVE MARIA GRATIA PLENA. DOMINVS TECVM. OPERAFABRICE IN PENSIS A CAJA BURGOS RESTITVTVM”.

Hay cosas que no cambian: en el renacimiento florentino los grandes mecenas del arte eran los Médici, una familia de banqueros, y así lo hacían notar colocando su escudo en cada una de las obras que costeaban. Hoy los mecenas, en este caso de las restauraciones, siguen siendo en muchos casos bancos y cajas de ahorros. Así, si cuando se realizaron las vidrieras originales se representaron los escudos de los patrocinadores de la obra, ahora los motivos que se representan son los escudos de los nuevos patrocinadores de la restauración de la Catedral: el Arzobispo, el Cabildo, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Burgos y la Caja de Burgos, que aportó 2,40 millones de euros para la restauración de la Catedral.

Visto en el folleto “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.

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Categoria: Castilla y León,Intervenciones,Restauración,Teoría de la restauración

El Crucificado románico de Palacios de Benaver

Escrito por Iván el Miércoles, 16 de abril del 2008 a las 18:43

Cristo Crucificado.Tras la restauración.Cristo Crucificado.Antes de la restauraciónLas monjas benedictinas del convento de San Salvador, en la localidad burgalesa de Palacios de Benaver, custodian desde hace más de 900 años una talla de estilo románico, fechado en la primera mitad del siglo XII,  que representa un Cristo Crucificado de tamaño natural. El origen de este Cristo está envuelto en un mundo de leyendas, su origen se relaciona con Fernán González y con los primeros condes de Castilla.

La imagen de esta talla se fue modificando por sucesivas policromías a lo largo de los años para acomodarla a los cambios estéticos y de concepción religiosa. En una intervención reciente promovida por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, el Crucificado ha recuperado su esencia románica oculta tras las sucesivas capas de pintura.

Se trata de un Cristo en la cruz, aún vivo y sin manifestar el sufrimiento de su martirio,  con los pies apoyados en un suppedaneum (pieza en la que descansan los pies del crucificado) y con una anatomía muy simétrica y esquemática.

Cabeza del Cristo. Durante la apertura de catas y estado final.El principal problema a la hora de restaurar esta interesante pieza era la de intentar recuperar la autenticidad de su imagen, es decir buscar una coherencia estilística entre la talla, la cruz y las sucesivas policromías.

Tras las primeras catas se identificaron cinco capas de repolicromía en las carnaciones, tres en el paño de castidad o perizonium y otras cinco en la cruz. En el rostro cada nueva policromía variaba la posición de los ojos, su tamaño, color del iris… con lo que se modificaba a la vez la expresión de la cara.

Tras un estudio y valoración de estas capas añadidas y su estado de conservación se optó por eliminarlas (a punta de bisturí) hasta llegar a la primera policromía románica, que presentaba un estado de conservación excepcional. Ésto implicó la desaparición de capas muy antiguas, con valor por sí mismas. Por eso esta decisión se tomó tras un periodo de reflexión y estudio a partir de los datos obtenidos en las fases de análisis y documentación. 

Al eliminar las repolicromías se pudieron detectar elementos modificados en la talla como la recolocación de los brazos respecto al torso, el relleno de heridas y llagas del torso, el retallado del flequillo o injertos de madera en pies y manos.

Otro interesante hallazgo durante la restauración fue la aparición de una representación Detalle del Agnus Dei, en los extremos se puede apreciar la reintegración cromática abase de puntos.del Agnus Dei en la cruz. Ésta había sufrido diversas modificaciones para permitir su uso continuado, se había reducido el tamaño de los brazos porque la madera presentaba un ataque de insectos xilófagos. En el siglo XVIII la cruz se recorta aún más para incorporar el Crucificado a un retablo.

Tras la aparición de estos datos se planteó la posibilidad de reconstruir el volumen de la cruz para recuperar la plástica netamente románica de la imagen en la que participa plenamente la cruz, recuperando así sus proporciones. Se reconstruyó lo faltante con la misma madera de que está hecha la cruz (haya) y se reintegró cromáticamente esta zona añadida con una técnica diferenciable (un punteado).

Esta intervención realizada por la empresa C.B. Restauración, S.L y dirigida por Gloria Martínez refleja como un trabajo metódico, basado en la observación y el análisis de la pieza, puede llegar a recuperar la esencia histórica y estética de una obra medieval.

Visto en el número 32 de la revista Patrimonio.

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¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.