Luz Rasante

Los frescos de Asís, el taller de la utopía

Escrito por Iván el Lunes, 14 de abril del 2008 a las 17:47

Bóveda de San Jerónimo y de los santos tras en terremoto de 1997.En 1997 un terremoto sacudió la región italiana de Umbría en la que se encuentra la Basílica de San Francisco de Asís. El Santuario alberga en su interior un impresionante conjunto de pintura mural que se atribuye a varios maestros, entre los que destacan Giotto y Cimabue. Aunque la totalidad de las pinturas sufrió importantes daños, una de las zonas más afectadas por el seísmo fue la bóveda en la que se representa a San Jerónimo y el arco contíguo decorado con las figuras de doce santos. Estas zonas se derrumbaron totalmente, cayendo al suelo y partiéndose en miles  de pequeños fragmentos (unos 300.000).

Bóveda tras su reconstrucción.Las primeras intervenciones no se hicieron esperar y fueron encaminadas a garantizar la estabilidad del edificio y su estructura, esta fase de los trabajos concluyó a finales de 1998. Para la reconstrucción de las bóvedas no se empleó cemento, ya que suponía mucho peso para la estructura; en la superficie exterior de éstas, se extendieron nervaduras de madera laminada que se reforzaron con fibra de kevlar y se anclaron al tejado utilizando unos tirantes metálicos de muelle. Con esta solución se asegura la estructura arquitectónica sin crear problemas a los frescos. 

Bóveda tras la intervenciónLas tareas de recuperación de las pinturas murales fueron mucho más complejas y plantearon importantes retos. El primero de ellos separar los escombros y el polvo de la parte desplomada, de los fragmentos con pintura. Un trabajo que fue posible gracias a la colaboración de 520 voluntarios, en su mayoría estudiantes de Restauración e Historia del Arte.

La restauración fue realizada por 15 técnicos del Istituto Centrale per il Restauro de Roma, que en primer lugar ordenaron y clasificaron los miles de fragmentos en función de colores, matices, técnica de ejecución, lineas de fractura, etc. Las pequeñas piezas se fueron colocando, como si de un inmenso puzzle se tratase, sobre unas fotografías, en color y a tamaño natural, de las pinturas de la bóveda antes del derrumbe.

Detalle de la representación de San Francisco. Los fragmentos ya están unidos a un nuevo soporte y se ha comenzado el proceso de reintegración del fondo azulClasificación y colocación de los fragmentos sobre una foto a tamaño natural de los frescos.Con los fragmentos recuperados, e infinita paciencia, se fueron recomponiendo las escenas y se montaron sobre un nuevo soporte.

Tras la limpieza de la superficie pictórica, realizada con una goma de borrar sintética que eliminó la capa de polvo y suciedad, se planteó el segundo gran reto de esta restauración: cómo presentar los fragmentos una vez reconstruidos, y cómo reintegrar el color  para que la lectura de las escenas fuera posible, ya que la cantidad de superficie pictórica perdida era  muy alta.

Se optó por una reintegración del color, que el director de los trabajos denominó “degradación cromática”; se trataba de que la carencia de color de las partes perdidas no llegara a notarse dentro del conjunto de las imágenes. Ésto se logró reconstruyendo el color y la forma de las zonas perdidas, pero con menos intensidad que en las zonas originales. Así las zonas repuestas se integran dentro del original, de tal manera que desde la distancia de observación del espectador pasan desapercibidas.

En 2001 se recolocaron los santos del arco y un año después la cúpula de San Jerónimo. Habría que esperar hasta 2006 para que se finalizara la restauración del resto de las bóvedas. El resultado es espectacular.

Para los interesados en profundizar en los detalles técnicos de la intervención, tanto del edificio como de las pinturas, están disponibles en el boletín De la utopía a la realidad, que se publicó durante los años que duraron las obras.

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Categoria: Arquitectura,Intervenciones,Pintura,Restauración

El triángulo interactivo de solubilidad

Escrito por Iván el Martes, 8 de abril del 2008 a las 17:41

LaboratorioLa utilización del triángulo de solubilidad de Teas es una herramienta, ya tradicional, de la ciencia aplicada a la restauración. Se trata de una adaptación de los diagramas de tres fases o componentes de la físico-química, utilizados para evitar la incómoda gráfica tridimensional de tres ejes ortogonales.  

El manejo del triángulo de solubilidad es relativamente sencillo y puede servir de ayuda en el día a día del restaurador, muchas veces nos olvidamos de su existencia, por eso no está de más recordar sus aspectos más relevantes, su aplicación práctica y su utilidad.

Para todos aquellos que conocen los fundamentos y funcionamiento del triángulo, y tienen algo de prisa el Istituto Centrale per il Restauro pone a su disposición una curiosa herramienta: el Triángulo Interactivo de Solubilidad. Está disponible en cinco idiomas, entre ellos el español, y su manejo es muy sencillo. Entre las posibilidades que nos ofrece, podemos encontrar un listado de disolventes y áreas de solubilidad con su representación gráfica, hacer mezclas de disoventes … Seleccionando previamente el signo de interrogación y poniendo el puntero del ratón sobre cada elemento aparecerá un cuadro de texto que explica cada herramienta. Muy interesante. 

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Categoria: Química,Restauración,Tecnología y restauración

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.