Luz Rasante

Las pinturas murales de los Remedios

Escrito por Iván el Jueves, 11 de noviembre del 2010 a las 21:20

Durante estos días se está celebrando en Valladolid la séptima edición de AR&PA, la bienal dedicada a la Restauración y Gestión del patrimonio. Como es habitual se celebra una Feria y un Congreso internacional, que gira en torno al actual tema de la “Economía del patrimonio cultural”.

En este marco se ha presentado la página web www.muralesdelosremedios.com, se trata de una página a través de la cual se puede conocer la restauración de unas pinturas murales, que realizamos en la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios de Zamora para el Plan de Intervención Zamora Románica. Se trata de una página sencilla y de intención divulgativa a través de la cual explicamos la técnica con la qué se pintaron los murales, los pigmentos que se emplearon, un diario del proceso de restauración (con formato de blog) y una galería fotográfica, entre otros contenidos.

Como pasa en Luz rasante, el encargado de que la cosa funcione y sea técnicamente posible, es del webmaster, mi amigo Daniel Primo, al que agradezco desde aquí su profesionalidad y paciencia.

Solo me queda invitaros a que os paséis por la página y espero que os guste…

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Categoria: Actualidad,Castilla y León,Internet y restauración,Intervenciones,Pintura,Restauración,Técnicas de restauración

¿Reintegraciones o proyecciones?

Escrito por Iván el Domingo, 29 de agosto del 2010 a las 19:00

Desde hace ya algún tiempo está disponible el número 15 de la revista digital e-conservation online, en la que como es habitual se publican interesantes artículos relacionados con la conservación y la restauración.

Me ha llamado la atención la reseña a un curioso proyecto que se está desarrollando en Alemania. En el siglo XVI el pintor Hans Ritter, un discípulo de Lucas Cranach el Viejo, realizó las pinturas murales de la mansión Broemserhof en Ruedesheim. Los murales fueron pintados en el renacimiento con la técnica al  seco y muestran algunas escenas bíblicas junto a una gran variedad de motivos alusivos a la genealogía de Cristo.

El edificio y las pinturas sufrieron graves daños durante la Segunda Guerra Mundial que hicieron que se perdiera gran parte de su superficie, sin embargo, se conserva una acuarela del pintor Mogens Francesco Hendrik en la que se reproducen los murales tal y como se conservaban en el siglo XIX. Este dibujo sirvió como base del trabajo de Michaela Janke, una  estudiante de la Universidad de Colonia.

La idea ha consistido en proyectar una imagen digital basada en la pintura en las grandes pérdidas de la pintura de las bóvedas para reintegrar así las partes perdidas. El proyecto se materializó con el apoyo de dos empresas dedicadas al montaje de audiovisuales para el mundo del espectáculo  (coolux GmbH y  Burmester Event und Medientechnik).

La novedad de este proyecto reside en la manipulación de los archivo de imágenes, ya que con una  proyección de diapositivas convencionales el resultado habría sido una imagen distorsionada debido a la curvatura de las bóvedas de crucería donde se proyecta la imagen. Para solucionar este problema, se recurrió a un software especial utilizado normalmente en representaciones de ópera y conciertos. El método consiste en la proyección de una cuadrícula en el área a reconstruir, que posteriormente es reconocida por un software que permite que la imagen se ajuste a las formas de la arquitectura. El resultado es una imagen de buena calidad, que se integra bien en el conjunto mural y que permite ver como serían las pinturas antes de su destrucción.

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Filacterias. El peinador de la Reina

Escrito por Iván el Viernes, 9 de enero del 2009 a las 19:31

Pinturas murales del Peinador de la Reina en la Alhambra de granada. Foto:www.alhambra-patronato.es/index.php/Galeria-de-imagenes/773/0/

“…quiera Dios que el deseo de innovación, tan frecuente en nuestros días, no llegue a restaurar las preciosas pinturas del Tocador de la Reina. Consérvese en su pureza lo que de ellas resta; evítese con el mayor cuidado que se sigan destruyendo, y ciertamente que sólo con esto se hará un gran beneficio a las artes, y quien obre de este modo demostrará que las estima”

Manuel Gómez -Moreno. Guía de Granada.

Recogido por Juan Aguilar Gutiérrez en La necesaria proponderancia de los valores históricos sobre los estéticos: Restauración y conservación de las pinturas murales del Peinador Alto de la Reina en la Alhambra. 

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Categoria: Filacterias,Restauración

Arranque de pintura mural. El stacco

Escrito por Iván el Lunes, 1 de diciembre del 2008 a las 14:01

Frescos de Villa Livia. Museo Nacional Romano. Uno de los mayores arranques realizados mediante el sistema de Stacco. Foto: htp://flicKr.com/photos/schumala/90683156/

El sistema de arranque de pintura mural que exponemos hoy, el stacco, consiste en la separación de la capa pictórica junto con el enlucido subyacente (intonaco o revoco), o parte de el. Para que esto sea factible la pintura debe de estar perfectamente unida al sustrato.

De ejecución más sencilla que el stacco a masello, este método presenta además  otra ventaja importante: respeta las irregularidades de la superficie, y el enlucido que se arranca y conserva bajo la pintura, transfiere a esta una serie de cualidades ópticas (transparencia, luminosidad) que tienen mucha importancia para el carácter de la pintura.

Al igual que sucede con los otros métodos, antes de realizar el arranque es necesario  proteger la superficie pictórica. Se suelen emplear para este fin sucesivas capas superpuestas. La primera de papel o gasa de algodón y las siguientes de cañamazo , estas capas de protección se pegan con un adhesivo natural (coletta italiana o cola de conejo) o sintético (soluciones de polímeros acrílicos) que ha de ser reversible, y cuya eliminación no debe de comprometer la estabilidad de la pintura. En la práctica es difícil encontrar pinturas totalmente insolubles al agua (cuya utilización es necesaria para eliminar la protección realizada con adhesivos naturales) por lo que en muchas ocasiones las pinturas se aíslan con fijativos superficiales de manera previa a su protección.

El stacco, sin embargo, posee una importante limitación que viene dada por la falta de flexibilidad del enlucido, si este se ve sometido a  deformaciones durante el proceso de arranque podrá romperse. Por eso es sumamente importante mantener el plano de la pintura durante todo el proceso, por eso se ha de colocar sobre la protección  de gasa y cañamazo (también denominada facing)  una tabla o soporte (generalmente almohadillado con fieltro o espuma) que sustente la pintura durante la operación de arranque.

Por lo tanto se debe de considerar la superficie que se quiere arrancar, cuanto mayor sea el espacio mural más riesgo de fractura existe, de ahí que lo que se suele hacer es dividir la pintura. Para esto, una vez realizado el engasado, se practica un corte limpio en la pintura que divide el mural en fragmentos más pequeños, estos cortes se suelen hacer siguiendo los contornos de la propia composición de la obra para que sean discretos y pasen desapercibidos una vez se monten de nuevo. 

Una de las mayores superficies arrancadas con este método, y de una sola pieza, es la pared decorada de una de las estancias de la Villa Livia en Primaporta. Se trata de un fragmento de 2,6 x 6 m. y constituye un caso excepcional. El arranque lo realizaron los restauradores del Istituto Central del Restauro, y se puede contemplar hoy en día en el Museo Nacional Romano de Roma.

Los pasos a seguir para la realización de un stacco son los siguientes:

  • Limpieza y eventual consolidación de la superficie pictórica.
  • Protección temporal con papel o gasa y cañamazo pegados con un adhesivo. En la parte superior de la pintura el cañamazo se clava a una viga horizontal preparada para este fin , que sujetará la pintura un vez arrancada.
  • Corte en fragmentos del mural.
  • Se golpea la superficie con mazos de goma para comenzar a separar la pintura y el sustrato.
  • Se coloca la tabla o soporte sobre la parte que se va a arrancar.
  • Separación definitiva de la pintura y el enlucido, para ello se emplean unas largas barras de hierro que hacen palanca entre la pared y el enlucido. Las barras se apuntan ligeramente hacia el interior de la pared para no dañar la frágil sección arrancada. Esta operación realizada con las barras de arranque es sumamente delicada ya que puede provocar deformaciones irreversibles en la superficie pictórica.
  • Cuando la losa está totalmente suelta se desliza poco a poco hacia abajo y se apoya sobre el soporte.

El arranque está terminado, pero como ya comentamos en la anotación sobre el stacco a masello, habrá que transponer la pintura a un nuevo soporte.

En la próxima anotación dedicada al arranque mural (aunque iré intercalando otros temas para no aburrir) hablaremos del strappo, el método más popular y sencillo, pero también uno de los más peligrosos para la pintura y con el que se han realizado la mayoría de robos y expolios.

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas de restauración

Arranque de pintura mural. El stacco a massello

Escrito por Iván el Viernes, 14 de noviembre del 2008 a las 20:28

San Jerónimo en su estudio. D.Ghirllandaio. Pintura al fresco arrancada mediante un Stacco a massello. Iglesia de Ognissanti. Florencia. Foto:www.wikipedia.comEsquema del panel de apoyo para la realización del stacco a massello. A) pletinas que fijan el panel al muro; B) agujeros en el panel de apoyo por los que se cuela el yeso o la espuma expansiva; C) sellado del espacio entre el panel y el muro para evitar la salida del yeso o la espuma; D) pletina metálica con sección en L, va fijada al panel de madera e insertada en el canal practicado en la base del fresco; E) tacos de madera que soportan el peso; G) acanaladura o roza en la base del fresco.Como decíamos en la pasada anotación existen tres modalidades para realizar un arranque de pintura mural, lo que las diferencia (aparte del procedimiento) es la mayor o menor sección de materia arrancada. En el strappo el arranque es superficial, solo se extrae la capa pictórica, en el stacco se arranca la capa pictórica y el enlucido de preparación. La técnica del stacco a massello, como veremos hoy, consiste en el arranque completo de la pintura mural incluyendo las capas de preparación (arricio e intonaco) y parte del soporte (muro).

El stacco a massello  está considerada como la técnica de arranque  que menos modifica el aspecto de la pintura mural y sus características físicas, ya que no es necesario realizar ninguna acción mecánica directa sobre la superficie pictórica, pero es uno de los métodos más complejos, costosos y que requiere una cantidad de medios auxiliares mayores. Esto unido a sus importantes limitaciones hace que en la actualidad su empleo sea casi nulo.

Se trata de la técnica más antigua de las utilizadas para realizar arranques de pintura mural, de hecho, según relatan Vitruvio y Plinio, ya la utilizaban los romanos para la decoración de sus villas con pinturas procedentes de Grecia. Desde el siglo XVI al XVII su empleo se generalizó hasta que poco a poco fue sustituido por el stacco en el XIX.

Con este sistema se extrae en bloque la pintura junto con un trozo del muro por lo que es fundamental disponer un sistema de protección para garantizar la estabilidad de la pintura mientras se realiza el proceso de arranque, de lo contrario la pintura corre el riesgo de dañarse.

Uno de los mayores problemas del stacco a massello es de tipo físico: si el fragmento arrancado es muy grande su peso hará casi imposible su manipulación y transporte, además y aunque parezca una obviedad, hay que tener en cuenta el tamaño de la puerta del edificio por el que se debe de sacar el fragmento arrancado.

Dibujo en el que se muestra el momento preciso del arranque.Proceso de stacco a massello, a la derecha podemos observar el soporte de madera y al fondo a la izquierda el mural engasado.El procedimiento para realizar el arranque de la pintura es el siguiente: en primer lugar, y solo si es necesario, se realizará una limpieza y consolidación de la pintura. A continuación se procede a proteger la superficie con una gasa de algodón reforzada con dos capas de tira de cañamazo adheridas todas ellas con cola animal (colletta) o con una resina sintética, pero siempre teniendo en cuenta su reversibilidad. En este momento se introducen sondas de acero inoxidable al borde de la pintura, estas tienen una longitud de 2 a 5 cm. y su función es la de servir de referencia para saber cuanta distancia queda hasta la pintura cuando se  realicen las operaciones para eliminar el reverso del muro.

Será necesario disponer un soporte que sustente el muro una vez arrancado  y para realizar su transporte, se suele emplear una tabla reforzada o un panel tipo sándwich de la medida de la pintura.

El muro una vez arrancado y en el suelo durante el proceso de desbastado de la parte posterior del muro para rebajar su espesor.En este momento se realiza una roza en la parte inferior del muro de unos 10-15 cm. de profundidad y 10cm. de altura, en este hueco se introduce una pletina metálica con sección en “L” que se une a la parte inferior de la tabla y que reforzará el soporte en su apoyo. Esta pieza metálica actuará como viga para soportar el peso de la pintura en el momento en que se desprenda de la pared. 

Se sella el perímetro de la tabla y se realizan agujeros por toda su superficie por los que se introduce yeso líquido o una resina expansiva, de esta manera, cuando el yeso fragua entre la tabla y la pintura crea una contraforma perfecta de la superficie del muro. Gracias a esta operación nos aseguramos de que no queden huecos entre la pintura y el soporte.

Ahora que la pintura está protegida se realizan cortes en el contorno de la pintura y se abre un túnel en la pared por detrás de la pintura de una profundidad que oscila entre los 10 y los 20 cm. A partir de este hueco se va vaciando la parte posterior de la pintura hasta que esta se sujeta solo por la parte superior. Esta fijación se corta luego mientras toda la masa se sostiene con montantes de madera y el peso descansa sobre el soporte de metal en ángulo, en este momento la sección se desprende de la pared y se baja hasta el suelo.

La parte final del proceso consiste en adelgazar desde el reverso el muro hasta llegar a las capas de preparación, en esta operación servirán de guías para controlar la profundidad las sondas de acero que se introdujeron desde la cara de la pintura.

Así concluye el arranque, pero la pintura necesitará un nuevo soporte que la sustente (cuando finalicemos las anotaciones sobre los tipos de arranque hablaremos algo de los sistemas de transferencia de las pinturas a un nuevo soporte).

Aunque el stacco a massello es una técnica en la que se recurre escasamente en la actualidad existe un buen número de murales arrancados con este sistema. Este método se empleó con cierta profusión en Italia, sobre todo en pequeños frescos como los de Domenico Veneziano en la iglesia de Santa Croce o los de Ghirlandaio y Botticelli en la iglesia de Ognissanti, ambas en Florencia .

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Categoria: Pintura,Técnicas de restauración

Arranque de pintura mural. Consideraciones previas

Escrito por Iván el Lunes, 10 de noviembre del 2008 a las 08:39

Arranque de pintura mural.

Muchas de las obras que hoy podemos contemplar en salas de museos y que aparentemente parecen pintadas sobre lienzos u otros soportes son en realidad pinturas murales arrancadas del muro en el que fueron creadas, son casos conocidos de sobra las Pinturas Negras de Goya del Museo del Prado o la colección de pintura románica del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La pintura se puede separar de su soporte mural utilizando varios sistemas, pero antes de explicar cada uno de ellos cabría realizar una serie de consideraciones previas.

La pintura mural mantiene su verdadero sentido cuando se conserva en el lugar en el que fue realizada, mantiene un diálogo con el edificio y su arquitectura. Cuando se realiza un arranque de pintura mural se está perdiendo una parte importantísima de la misma: su relación con el espacio para el que fue creada. 

El arranque y traslado de pinturas murales es una operación delicada que entraña importantes riesgos para la obra y que sólo debe de realizarse como medida extrema. La restauración ha experimentado en las últimas décadas importantes avances técnicos que pueden garantizar la conservación de un mural in situ sin necesidad de un arranque.

No obstante puede haber situaciones en las que sea necesario recurrir al arranque como el caso de pinturas murales aparecidas en excavaciones arqueológicas, edificios totalmente arruinados o aquellos que van a ser destruidos. 

Aunque el arranque es un procedimiento relativamente sencillo que no requiere de grandes medios, es frecuente encontrar ejemplos en los que los resultados son francamente malos, de ahí la mala fama que suelen tener este tipo de operaciones. A esto se suma el que sea un sistema que en múltiples ocasiones se ha utilizado para realizar robos y expolios de pinturas. 

En todo caso y llegado el momento, antes de proceder a un arranque de pintura, se debe de reunir una documentación completa y detallada de las pinturas y del edificio.

Como en casi todo lo que tiene que ver con restauración de pintura mural, los italianos fueron los primeros en desarrollar y sistematizar los procesos para realizar arranques de pintura. Existen tres modalidades que se denominan según la terminología italiana: strappo, stacco y stacco a masello. En las próximas anotaciones iremos viendo en que consiste cada una de ellas, sus ventajas e inconvenientes y cómo se realizan. Además hablaremos de los sistemas para traspasar las pinturas a su nuevo soporte, una vez arrancadas. 

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas de restauración

La pintura al fresco. Sinopia y cartones.

Escrito por Iván el Lunes, 6 de octubre del 2008 a las 21:13

Proceso de realización de un fresco. En la parte derecha se aprecia la sinopia que se irá cubriendo con el enlucido de cada jornada. Foto: www.gsinai.comPara continuar la anotación de la semana pasada sobre la técnica de la pintura al fresco, hablaré hoy de la realización de los bocetos y dibujos preparatorios y de los métodos para transponer estos al muro. Al igual que hice con las capas de preparación, trataré el tema de una forma general, aunque la pintura al fresco sea un tema muy amplio y complejo (se lleva pintando de esta manera desde la época clásica) .  En lo fundamental la técnica es siempre la misma, pero podemos encontrar multitud de matices y “formas de hacer” que variarán en función de la época, lugar, escuela artística o pintor.

La pintura mural, y más si es de gran tamaño, requiere la realización previa de multitud de dibujos y bocetos en los que se va dando forma a la obra y en los que se tienen que solventar importantes problemas como la perspectiva desde la que se observará el mural o las deformaciones ópticas que se pueden producir por la irregularidad del soporte (en muchas ocasiones se pintaba sobre cúpulas o bóvedas, lo que hace que el trabajo sea más complicado).

Detalle de una pintura en la que es posible ver el punteado utilizado para pasar el dibujo del cartón al muro. Se ve sobre todo en la oreja y el cuello de la chaqueta. Detalle de los frescos de Piero della Francesca en la iglesia de San Francisco de Arezzo.Aunque se realicen bocetos de cada figura, se debe de hacer uno general en el que aparezcan todos los elementos de la pintura. Una vez finalizada, esta composición de la totalidad de la obra se cuadricula. Esta división en módulos cuadrados facilita la ampliación del dibujo para realizar el paso de un boceto al tamaño definitivo de la obra, a este dibujo se le denomina cartón por el soporte sobre el que se realiza (a partir del Renacimiento los costes de producción del cartón se abaratan y su uso es habitual). Los cartones facilitan el traspaso del dibujo al muroy se podían utilizar dos veces en una misma obra, una para realizar la sinopia sobre el arriccio y otra para el dibujo  definitivo sobre el intonaco.

Introducimos de esta manera un nuevo concepto, el de la sinopia. En el Renacimiento, con el sistema de trabajo por jornadas, se populariza entre los pintores el empleo de este elemento. Consiste en la realización de un dibujo previo o preparatorio sobre el penúltimo enlucido(el revoco o arriccio) con un color rojizo denominado ocre de Sinope (una localidad cercana al Mar Negro, de la que procedía el color y de la que toma el nombre), como esta capa de enlucido lleva otra encima (el intonaco)  que se aplicaba por jornadas, la sinopia se iba tapando a medida que avanzaba la obra. La sinopia podría parecer, a priori, un trabajo inútil, pero era de gran ayuda como guía de la composición, para corregir errores del boceto y para determinar las partes (jornadas) en las que trabajar cada día.

La sinopia se podía realizar a mano alzada, con la ayuda de las cuadrículas o calcando el dibujo de los cartones.

Para pasar los dibujos de los cartones al muro existían dos sistemas:

El primero consistía en perforar todo el contorno de los dibujos con un punzón, luego los cartones se situaban sobre el muro y se golpeaba sobre los agujeros con un saquito lleno de hollín o pigmento en polvo, de esta manera el polvillo penetraba por los agujeros y marcaba en el muro las líneas del dibujo. A este sistema se le denomina estarcido o spolvero en italiano.

El segundo método consistía en colocar el cartón (no muy grueso) sobre el enlucido aún blando y repasar los bordes con un objeto puntiagudo, como la parte de atrás de un pincel, de esta manera el dibujo quedaba inciso en el muro. 

El empleo de estos sistemas facilitaba el trabajo de los artistas, pero no resta nada de dificultad a una técnica que, como escribía Delacroix,  genera una tensión para tener y hacer todo a punto que produce una excitación en el espíritu que contrasta con la pereza que inspira la pintura al óleo.

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas artísticas

La pintura mural al fresco

Escrito por Iván el Jueves, 25 de septiembre del 2008 a las 21:51

 

El pecado original. Capilla Sixtina. Miguel Ánge. Foto: Wikipedia

En muchas ocasiones podemos leer o escuchar que tal iglesia tiene unos frescos románicos, o que el palacio que estamos visitando tiene sus techos decorados al fresco, pero la verdad es que la pintura mural realizada al fresco es difícil de encontrar en España, existen altas probabilidades de que lo que estamos viendo esté pintado al temple, al óleo, o al seco.  Si realmente estamos frente a una pintura al fresco probablemente esté realizada por pintores venidos de Italia, los grandes conocedores de la complicada técnica del buon fresco. Así sucede con los magníficos frescos del monasterio del Escorial o los de la catedral de Valencia.

Los frescos del renacimiento italiano, y en especial los de Miguel Ángel, representa el culmen técnico de la pintura mural ya que es una pintura muy estable, duradera y sus colores tienen unos tonos, luminosidad y textura imposible de alcanzar con otros métodos.

Para tratar de explicar con claridad como se pinta al fresco creo que es importante hacerlo desde el principio, desde el momento en que el pintor se enfrenta al muro desnudo.

El soporte de la pintura mural, como es evidente, es un muro. La pared que tradicionalmente era de piedra o de ladrillo,  no es un a superficie  apropiada para pintar y necesita ser preparada. Esta preparación se compone de varias capas de enlucidos (realizados con argamasas en las que se mezcla cal, arena y agua).

Esquema en el que se representan las jornadas en las que dividió Miguel Ángel la escena, las flechas indican en que orden se solapan los bordes de cada jornada

El primer enlucido que se aplica sobre el muro tiene la finalidad de regularizar la superficie, se extiende sobre el muro húmedo para que este no absorba el agua de la masa y, por norma general, no lo aplica el pintor, sino un ayudante. A esta capa se la denomina enfoscado, aunque en el mundo de la restauración lo más común es utilizar el término italiano arriccio (es posible encontrar textos en los que se refieren a esta capa como trullissatio, pero esto solo es correcto si se está hablando de pintura de la Roma clásica). Si la superficie que hay que enfoscar es muy grande la operación se hará por partes y estas corresponderán, por norma general, con los pisos y la anchura del andamio que se utilizó, por eso a cada una de estas partes se la denomina andamiada o pontata, en italiano una vez más.

El grosor del enfoscado o arriccio es mayor que el de las siguientes capas que se le superpondrán y en su composición predominará la arena sobre la cal (en relación 3:1 suele decirse). El proceso de endurecimiento de esta superficie se produce en un primer momento por evaporación del agua y de una forma más lenta por el proceso químico de carbonatación de la cal.

Sobre el enfoscado es necesario aplicar una nueva capa de enlucido: se denomina revoco o intonaco. El revoco es más delgado que el enfoscado y la proporción de cal aumenta respecto a la de arena (además la arena suele ser de un grano más fino). Esta es la superficie sobre la que el artista pintará, por eso su acabado y textura es muy importante. 

En la pintura al fresco (y aquí comienzan las dificultades)  se debe de pintar sobre el revoco aún húmedo (de ahí el nombre de la técnica), los pigmentos (colores en polvo de origen mineral) se mezclan tan solo con agua y una vez depositados sobre el revoco serán fijados o aglutinados por la cal de este al carbonatar. La diferencia básica del fresco con otras técnicas como el temple o el óleo es que en estas se aplican los pigmentos ya aglutinados  (con huevo, cola o aceite) mientras que aquí se aplica primero el aglutinante (cal) y luego el pigmento.

La cal tras el proceso de carbonatación aglutina los colores y estos pasan a formar parte del muro, que presenta una superficie lisa y cristalina que envuelve los pigmentos. La cal al carbonatar se convierte en carbonato cálcico (de idéntica composición que la piedra caliza) lo que hace que los colores al fresco sean insolubles y que presenten un aspecto, color y textura únicos. El inconveniente del fresco, y lo que ha hecho que se les resistiera a muchos pintores es que no permite rectificar, salvo que se elimine el enlucido y se vuelva a pintar o que se retoque con otra técnica.

Como el revoco debe de estar húmedo al aplicar el color tan solo se enluce la superficie que se va a pintar ese mismo día, por eso a esta zona se la denomina jornada o giornata, su tamaño variará en función de la dificultad de lo que haya que pintar: las jornadas serán pequeñas en los rostros y muy grandes en los fondos. Por eso lo más sencillo para saber si un mural está pintado al fresco será intentar encontrar los bordes de las jornadas.

Bueno, por hoy es suficiente…

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Categoria: Pintura,Restauración

El papelgel

Escrito por Iván el Martes, 15 de julio del 2008 a las 15:44

Fragmento de las pinturas del ábside de Santa María de Mur. Foto:www.mfa.com

Hace algunos días hablábamos por aquí del arranque las pinturas murales románicas de San Baudelio de Berlanga. En los comentarios a esta anotación surgió la duda sobre el empleo de una técnica que permite colocar reproducciones fotográficas en el espacio original que ocuparon las pinturas, y que se ha utilizado en varias de las iglesias del valle del Boí.

Pues bien, este sistema de reproducción se denomina Papelgel, se trata de un invento del pintor Julio Gómez Portela, que tras dos años de investigación encontró el apoyo de la multinacional de impresoras HP. Básicamente consiste en realizar unas fotografías de gran formato de las pinturas murales, estas fotos se digitalizan con alta resolución y se imprimen en un nuevo material, el papelgel, realizado a partir de polímeros orgánicos e inorgánicos, que cuando se moja adquiere propiedades elásticas y adhesivas, esto es lo que le permite adaptarse a cualquier tipo de superficie reproduciendo su textura.

Para no situar las reproducciones sobre el muro (ni sobre los restos de pintura, si es que se conservan) se construye una estructura separada varios centímetros del ábside original, a base de hierro, madera laminada y malla metálica recubierta con un mortero de arena de pizarra. Sobre esta nueva estructura, finalmente, se sitúan las fotografías.

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Sin (muchos) comentarios. Arrancando pinturas

Escrito por Iván el Jueves, 19 de junio del 2008 a las 18:25

Arranque de las pinturas murales de Santa María de Tahüll hacia 1919. Foto tomada de La época de los monasterios. Historia del arte español. Ed. Lunwerg.

De esta guisa y con estos medios el maestro Stefanoni, experto italiano en arranque de pintura mural, extrae en 1919 los murales románicos de la iglesia de  Santa María de Tahüll (Lérida) para llevarlas al museo de Barcelona. 

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Categoria: Cajón de restaurador,Pintura,Sin (muchos) comentarios

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.