Luz Rasante

La singular historia del retablo de Olivares de Duero

Escrito por Iván el Miércoles, 28 de enero del 2009 a las 19:49

Retablo de Olivares de Duero. En la parte derecha del banco se aprecia el lugar que ocupaba la tabla robada. También se observan las reconstruciones volumétricas. Foto:http://flickr.com/photos/albtotxo/

La localidad vallisoletana de Olivares de Duero (situada en la fructífera ribera de este río) guarda en la  iglesia gótica de San Pelayo uno de los más interesantes y hermosos retablos del primer renacimiento castellano.

El imponente retablo Mayor data del primer tercio del siglo XVI y es fruto de la colaboración entre varios artistas: el ensamblador Pedro de Guadalupe podría ser el autor de la estructura arquitectónica y su decoración, Juan de Soreda parece ser el pintor de las 51 tablas, Alonso Berruguete el encargado de las esculturas del Calvario que remata la obra, y el resto de esculturas se suelen atribuir al círculo del escultor Felipe Vigarny.

Pese a que a lo largo de los siglos se realizaron ciertas labores de mantenimiento, el paso de tiempo hizo mella en el edificio y en el retablo, por eso en el año 1976 se decide intervenir en la cubierta del templo. Como las cosas de palacio suelen ir despacio, hasta 1981 (año en el que se detectan desprendimientos en las bóvedas) no comienzan las obras. En octubre de ese mismo año se decide desmontar el retablo, que también se encontraba seriamente dañado, y en noviembre comienzan las gestiones para su restauración.

El por entonces restaurador del Museo Nacional de Escultura, Mariano Nieto, será el encargado de desmontar el conjunto renacentista durante la primavera de 1982. A medida que se desmontaba el retablo se constató que su estado de conservación era preocupante ya que la acción de los insectos xilófagos había debilitado la estructura de la madera causando la pérdida de algunos elementos (columnas y partes de las cornisas), que se habían reemplazado por vaciados de escayola en una intervención de principios del siglo XX. Además las pinturas sobre tabla también se encontraban muy deterioradas por la acción de la humedad y los insectos xilófagos.

Los tratamientos de conservación y restauración duraron unos tres años en los que se consolidó la madera, se eliminaron  los barnices oxidados, la suciedad y algunos repintes. Podemos destacar la decisión de eliminar las reconstrucciones de escayola de principios de siglo, y su sustitución por piezas de madera que se tallaron de manera simplificada (sin decoración escultórica)  y sin policromar (simplemente teñidas para integrarlas en el conjunto del retablo).

Hasta aquí, esta podría ser la historia normal de una restauración, pero en el año 1986 debido a la calidad de las piezas se decide realizar una exposición en la que se exhiban las tablas y las esculturas recién restauradas, se celebra en la Sala de exposiciones del vallisoletano Palacio de Santa Cruz. Cuando la muestra finaliza las tablas regresan a la iglesia de Olivares, en cuyo interior se almacenan a la espera de volver a ser montadas  junto con el resto del retablo, una vez que hubiera concluido la restauración de la bóveda del presbiterio.

Las tablas desmontadas y custodiadas en un edificio, que por aquel entonces no tenía medidas de seguridad, eran un blanco perfecto para los ladrones de obras de arte y en una noche de enero de 1987, al más puro estilo de las películas de Hollywood, practicaron un butrón en uno de los muros de la iglesia y se hicieron con diez tablas, la mayoría de ellas del banco del retablo (las que representan a profetas, reyes y sibilas). Tras este desaguisado el resto de las piezas regresaron al Museo Diocesano de Valladolid en donde permanecerían hasta el ensamblaje definitivo del retablo cuando las obras del ábside finalizaran…

Nueve de las diez tablas robadas fueron recuperadas por la policía en mayo de ese mismo año en Madrid, la décima tabla, que representa al Profeta Baalán sigue desaparecida hoy en día.

Por fin y tras un periodo más que largo, en 1997 finaliza la obra del ábside y en 1998 la empresa Pátina S.L. ensambla el retablo, tal y como hoy lo podemos ver : con una tabla menos, de momento…

Casi toda la información de esta anotación está tomada de la web sobre Olivares de Duero de Jorge Martín que os recomiendo visitar.

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Categoria: Castilla y León,Restauración

La pintura al fresco. Sinopia y cartones.

Escrito por Iván el Lunes, 6 de octubre del 2008 a las 21:13

Proceso de realización de un fresco. En la parte derecha se aprecia la sinopia que se irá cubriendo con el enlucido de cada jornada. Foto: www.gsinai.comPara continuar la anotación de la semana pasada sobre la técnica de la pintura al fresco, hablaré hoy de la realización de los bocetos y dibujos preparatorios y de los métodos para transponer estos al muro. Al igual que hice con las capas de preparación, trataré el tema de una forma general, aunque la pintura al fresco sea un tema muy amplio y complejo (se lleva pintando de esta manera desde la época clásica) .  En lo fundamental la técnica es siempre la misma, pero podemos encontrar multitud de matices y “formas de hacer” que variarán en función de la época, lugar, escuela artística o pintor.

La pintura mural, y más si es de gran tamaño, requiere la realización previa de multitud de dibujos y bocetos en los que se va dando forma a la obra y en los que se tienen que solventar importantes problemas como la perspectiva desde la que se observará el mural o las deformaciones ópticas que se pueden producir por la irregularidad del soporte (en muchas ocasiones se pintaba sobre cúpulas o bóvedas, lo que hace que el trabajo sea más complicado).

Detalle de una pintura en la que es posible ver el punteado utilizado para pasar el dibujo del cartón al muro. Se ve sobre todo en la oreja y el cuello de la chaqueta. Detalle de los frescos de Piero della Francesca en la iglesia de San Francisco de Arezzo.Aunque se realicen bocetos de cada figura, se debe de hacer uno general en el que aparezcan todos los elementos de la pintura. Una vez finalizada, esta composición de la totalidad de la obra se cuadricula. Esta división en módulos cuadrados facilita la ampliación del dibujo para realizar el paso de un boceto al tamaño definitivo de la obra, a este dibujo se le denomina cartón por el soporte sobre el que se realiza (a partir del Renacimiento los costes de producción del cartón se abaratan y su uso es habitual). Los cartones facilitan el traspaso del dibujo al muroy se podían utilizar dos veces en una misma obra, una para realizar la sinopia sobre el arriccio y otra para el dibujo  definitivo sobre el intonaco.

Introducimos de esta manera un nuevo concepto, el de la sinopia. En el Renacimiento, con el sistema de trabajo por jornadas, se populariza entre los pintores el empleo de este elemento. Consiste en la realización de un dibujo previo o preparatorio sobre el penúltimo enlucido(el revoco o arriccio) con un color rojizo denominado ocre de Sinope (una localidad cercana al Mar Negro, de la que procedía el color y de la que toma el nombre), como esta capa de enlucido lleva otra encima (el intonaco)  que se aplicaba por jornadas, la sinopia se iba tapando a medida que avanzaba la obra. La sinopia podría parecer, a priori, un trabajo inútil, pero era de gran ayuda como guía de la composición, para corregir errores del boceto y para determinar las partes (jornadas) en las que trabajar cada día.

La sinopia se podía realizar a mano alzada, con la ayuda de las cuadrículas o calcando el dibujo de los cartones.

Para pasar los dibujos de los cartones al muro existían dos sistemas:

El primero consistía en perforar todo el contorno de los dibujos con un punzón, luego los cartones se situaban sobre el muro y se golpeaba sobre los agujeros con un saquito lleno de hollín o pigmento en polvo, de esta manera el polvillo penetraba por los agujeros y marcaba en el muro las líneas del dibujo. A este sistema se le denomina estarcido o spolvero en italiano.

El segundo método consistía en colocar el cartón (no muy grueso) sobre el enlucido aún blando y repasar los bordes con un objeto puntiagudo, como la parte de atrás de un pincel, de esta manera el dibujo quedaba inciso en el muro. 

El empleo de estos sistemas facilitaba el trabajo de los artistas, pero no resta nada de dificultad a una técnica que, como escribía Delacroix,  genera una tensión para tener y hacer todo a punto que produce una excitación en el espíritu que contrasta con la pereza que inspira la pintura al óleo.

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas artísticas

La pintura mural al fresco

Escrito por Iván el Jueves, 25 de septiembre del 2008 a las 21:51

 

El pecado original. Capilla Sixtina. Miguel Ánge. Foto: Wikipedia

En muchas ocasiones podemos leer o escuchar que tal iglesia tiene unos frescos románicos, o que el palacio que estamos visitando tiene sus techos decorados al fresco, pero la verdad es que la pintura mural realizada al fresco es difícil de encontrar en España, existen altas probabilidades de que lo que estamos viendo esté pintado al temple, al óleo, o al seco.  Si realmente estamos frente a una pintura al fresco probablemente esté realizada por pintores venidos de Italia, los grandes conocedores de la complicada técnica del buon fresco. Así sucede con los magníficos frescos del monasterio del Escorial o los de la catedral de Valencia.

Los frescos del renacimiento italiano, y en especial los de Miguel Ángel, representa el culmen técnico de la pintura mural ya que es una pintura muy estable, duradera y sus colores tienen unos tonos, luminosidad y textura imposible de alcanzar con otros métodos.

Para tratar de explicar con claridad como se pinta al fresco creo que es importante hacerlo desde el principio, desde el momento en que el pintor se enfrenta al muro desnudo.

El soporte de la pintura mural, como es evidente, es un muro. La pared que tradicionalmente era de piedra o de ladrillo,  no es un a superficie  apropiada para pintar y necesita ser preparada. Esta preparación se compone de varias capas de enlucidos (realizados con argamasas en las que se mezcla cal, arena y agua).

Esquema en el que se representan las jornadas en las que dividió Miguel Ángel la escena, las flechas indican en que orden se solapan los bordes de cada jornada

El primer enlucido que se aplica sobre el muro tiene la finalidad de regularizar la superficie, se extiende sobre el muro húmedo para que este no absorba el agua de la masa y, por norma general, no lo aplica el pintor, sino un ayudante. A esta capa se la denomina enfoscado, aunque en el mundo de la restauración lo más común es utilizar el término italiano arriccio (es posible encontrar textos en los que se refieren a esta capa como trullissatio, pero esto solo es correcto si se está hablando de pintura de la Roma clásica). Si la superficie que hay que enfoscar es muy grande la operación se hará por partes y estas corresponderán, por norma general, con los pisos y la anchura del andamio que se utilizó, por eso a cada una de estas partes se la denomina andamiada o pontata, en italiano una vez más.

El grosor del enfoscado o arriccio es mayor que el de las siguientes capas que se le superpondrán y en su composición predominará la arena sobre la cal (en relación 3:1 suele decirse). El proceso de endurecimiento de esta superficie se produce en un primer momento por evaporación del agua y de una forma más lenta por el proceso químico de carbonatación de la cal.

Sobre el enfoscado es necesario aplicar una nueva capa de enlucido: se denomina revoco o intonaco. El revoco es más delgado que el enfoscado y la proporción de cal aumenta respecto a la de arena (además la arena suele ser de un grano más fino). Esta es la superficie sobre la que el artista pintará, por eso su acabado y textura es muy importante. 

En la pintura al fresco (y aquí comienzan las dificultades)  se debe de pintar sobre el revoco aún húmedo (de ahí el nombre de la técnica), los pigmentos (colores en polvo de origen mineral) se mezclan tan solo con agua y una vez depositados sobre el revoco serán fijados o aglutinados por la cal de este al carbonatar. La diferencia básica del fresco con otras técnicas como el temple o el óleo es que en estas se aplican los pigmentos ya aglutinados  (con huevo, cola o aceite) mientras que aquí se aplica primero el aglutinante (cal) y luego el pigmento.

La cal tras el proceso de carbonatación aglutina los colores y estos pasan a formar parte del muro, que presenta una superficie lisa y cristalina que envuelve los pigmentos. La cal al carbonatar se convierte en carbonato cálcico (de idéntica composición que la piedra caliza) lo que hace que los colores al fresco sean insolubles y que presenten un aspecto, color y textura únicos. El inconveniente del fresco, y lo que ha hecho que se les resistiera a muchos pintores es que no permite rectificar, salvo que se elimine el enlucido y se vuelva a pintar o que se retoque con otra técnica.

Como el revoco debe de estar húmedo al aplicar el color tan solo se enluce la superficie que se va a pintar ese mismo día, por eso a esta zona se la denomina jornada o giornata, su tamaño variará en función de la dificultad de lo que haya que pintar: las jornadas serán pequeñas en los rostros y muy grandes en los fondos. Por eso lo más sencillo para saber si un mural está pintado al fresco será intentar encontrar los bordes de las jornadas.

Bueno, por hoy es suficiente…

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Categoria: Pintura,Restauración

La restauración pública del David de Donatello

Escrito por Iván el Miércoles, 21 de mayo del 2008 a las 19:10

Proceso de apeo del David de su peana. Foto tomada de www.protezioncivile.orgA mediados del año pasado gran cantidad de periódicos y blogs recogían la noticia de la restauración del David de Donatello, una de las piezas clave de la escultura del renacimiento italiano. La enorme repercusión de esta intervención se debe a que se trata de una restauración que se puede visitar ya que se realiza en la sala del Museo del Bargello en la que normalmente se expone la pieza.

Este tipo de iniciativas en las que se permite al público contemplar los trabajos de El taller temporal. En primer plano el láser utilizado para la limpieza, a la derecha un microscopio binocular y a la dereccha la cámara de video. Foto: www.protezioncivile.orglos restauradores se está poniendo de moda en los últimos años, en algunos casos para no privar a millones de turistas de poder ver una pieza de especial importancia, como sucedió con otro David, el de Miguel Ángel.

En un reciente viaje a Florencia me pasé por el Bargello y tuve la oportunidad de ver en que consistía la restauración: se ha cercado una zona de la sala en la que se ha instalado un pequeño taller. En una mesa central, y tumbado, está el David. Alrededor los restauradores trabajan con disolvente en gel y bisturí, para eliminar barnices oscuros aplicados en los siglos XVII y XVIII como pátina de acuerdo al gusto de la época. En algunas zonas muy delicadas, que están doradas al mixtión (pan de oro pegado con cola), se recurre a la limpieza con láser; para evitar accidentes cuando se utiliza el láser, se protege la zona con un biombo transparente que evita su paso.

Monitor en el que se muestran las imágenes de detalle tomadas por la cámara de video.Para poder ver todo al detalle un brazo articulado sostiene una cámara de video que enfoca directamente la zona en la que trabaja el restaurador, que se puede ver en una pantalla de plasma situada en la misma sala.

La restauración está patrocinada por Protección Civil, dos voluntarios permanecen continuamente en la sala para vigilar la pieza y para responder las preguntas de los visitantes o explicar el proceso (así el restaurador se desentiende y puede realizar su trabajo con tranquilidad), además en su página web se han colgado textos y fotos sobre la restauración del David.

La apertura de puertas de los talleres de restauración es muy positiva; sirve para divulgar y que se valore un trabajo que en muchas ocasiones se desconoce, mantiene informado al público sobre lo que se está haciendo y por qué, permite que se siga viendo la obra y está demostrado que causa gran interés. Pero claro, estas restauraciones no son posibles ni con todas las obras (unas pinturas murales con un andamiado complejo), ni durante todos los procesos de una restauración . Además conozco a más de un restaurador al que la simple idea de tener los ojos de un visitante clavados en el cogote mientras trabaja le produciría pesadillas.

Aunque Italia es pionera en la divulgación de las intervenciones de restauración, allí, desde hace tiempo, se deja una ventana en los cerramientos de las obras para que se pueda ver el trabajo que se realiza. Estas restauraciones tan mediáticas se suelen realizar en trabajos que no son especialmente complejos metodológicamente ni a nivel de criterios, pero bueno habrá que ir poco a poco.

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Categoria: Actualidad,Escultura,Intervenciones,Restauración

La Catedral de Burgos y sus nuevos mecenas

Escrito por Iván el Lunes, 19 de mayo del 2008 a las 20:36

Vista del interior del cimborrio de la Catedral de Burgos. Foto de picasaweb.google.com/aguzmanleon/CatedralDeBurgos02Ha llovido mucho desde que en 1994 el desprendimiento de la escultura de San Lorenzo, situada en la fachada septentrional de la torre norte, diera la señal de alarma sobre el estado en que se encontraban las fábricas y elementos ornamentales de la Catedral de Burgos.

Desde entonces las restauraciones, tanto en el exterior como en el interior del templo, se han ido sucediendo hasta la actualidad, muchas de ellas rodeadas de gran polémica, en especial por el excesivo nivel de limpieza de la piedra que podría haber eliminado su pátina.

Detalle de las nuevas vidrieras en el que aparece el nombre de Caja Burgos. Foto tomada de “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.La intervención que comento hoy es menos conocida pero muy interesante: entre los años 2001 y 2004 se llevó a cabo la restauración integral de la nave mayor de la Catedral. Incluida dentro del Plan Director del monumento, la actuación se centró en los paramentos del interior de la nave, el retablo mayor, la rejería y el impresionante cimborrio con sus vidrieras. El cimborrio es uno de los elementos arquitectónicos más destacados de la Catedral; una de las cúpulas más bellas del renacimiento español, obra de Juan de Vallejo y Francisco de Colonia que se finalizó en 1568. Su estructura apoya en columnas cuajadas de santos sobre las que se eleva un doble cuerpo octogonal con ventanales, que remata en una bóveda de estrella calada por la que penetra la luz.

Como dieciséis de los ventanales del cimborrio habían perdido los vitrales originales, se propuso la realización de unas nuevas vidrieras emplomadas y de vidrio soplado. Para el diseño de estas nuevas vidrieras se tuvieron en cuenta los siguientes aspectos: el cimborrio conservaba restos de las vidrieras originales que sirvieron de inspiración a la hora de elegir temática, diseño y color de los nuevos vidrios. Los motivos representan grutescos y motivos heráldicos, realizados con un trazo suelto y moderno para que se distingan de las creaciones originales. Al mantener una composición y estructura inspiradas en las vidrieras renacentistas quedan bien integradas en el conjunto del cimborrio.

Pero lo más curioso, y a dónde quería llegar, es que en las vidrieras del primer nivel se ha escrito: “AVE MARIA GRATIA PLENA. DOMINVS TECVM. OPERAFABRICE IN PENSIS A CAJA BURGOS RESTITVTVM”.

Hay cosas que no cambian: en el renacimiento florentino los grandes mecenas del arte eran los Médici, una familia de banqueros, y así lo hacían notar colocando su escudo en cada una de las obras que costeaban. Hoy los mecenas, en este caso de las restauraciones, siguen siendo en muchos casos bancos y cajas de ahorros. Así, si cuando se realizaron las vidrieras originales se representaron los escudos de los patrocinadores de la obra, ahora los motivos que se representan son los escudos de los nuevos patrocinadores de la restauración de la Catedral: el Arzobispo, el Cabildo, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Burgos y la Caja de Burgos, que aportó 2,40 millones de euros para la restauración de la Catedral.

Visto en el folleto “Nave Mayor de la Catedral de Burgos” editado y distribuido por Caja Burgos.

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Categoria: Castilla y León,Intervenciones,Restauración,Teoría de la restauración

Los frescos de la Catedral de Valencia

Escrito por Iván el Jueves, 1 de mayo del 2008 a las 20:37

 

Bóveda barroca del presbirerio de la Catedral de Valencia.Es indescriptible la emoción que se siente cuando en el transcurso de una restauración se descubre una obra oculta, por insignificante que ésta sea. Pues tratad de imaginar qué puede pasar si la calidad de la obra que aparece es mayor que la de la obra que inicialmente se restauraba, como sucedió en el presbiterio de la Catedral de Valencia. Además la sorpresa irá acompañada de una serie de preguntas ¿qué obra es más importante? ¿se debe de eliminar una para descubrir la otra?

En el transcurso de la restauración de la bóveda barroca que recubría el presbiterio de la Catedral de Valencia, el 22 de Junio de 2004, se practicó un orificio a través del cual, se introdujo una cámara digital y se tomaron varias fotografías. Al observarlas se comprobó lo que se sabía gracias a los documentos históricos: sobre la bóveda barroca, diseñada en el siglo XVII por el arquitecto Juan Pérez Castiel, se escondían otra bóveda gótica decorada con unos frescos realizados en el siglo XV por los pintores renacentistas italianos Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio. De forma casi milagrosa la pintura mural se encontraba en un excelente Bóveda tras la intervención. Se pueden apreciar los nervios dorados barrocos que se no se eliminaron.estado de conservación ya que no fue picada para construir la nueva bóveda, que se hizo dejando un espacio de 80 cm. entre ambas.

Las pinturas, que representan ángeles músicos, además de conservarse muy bien, eran de una calidad extraordinaria, y en seguida surgió la tentación de recuperarlas, aunque supusiera la eliminación de la ornamentación barroca. Se planteaba la conservación de un bien frente a otro bien.

Finalmente se optó por la eliminación gran parte de la estructura barroca (se conservaron los nervios de la bóveda), solución no exenta de críticas, ya que existían opiniones en contra que consideraban que esta acción eliminaba la historia e iba en contra de la “Teoría de la Restauración” de Cesare Brandi, filosofía sacada de la “Carta de Venecia”. 

Los trabajos de restauración ejecutados por la fundación La Luz de las Imágenes, bajo la dirección técnica de Carmen Pérez, plantearon la eliminación de la parte barroca como una intervención reversible y se realizó una importante tarea de documentación mediante escaneado y fotogrametría.

Detalle de las pinturas murales

Para el desmontaje de la bóveda barroca fue necesaria su protección temporal empapelándola con cola orgánica, posteriormente se fragmentó con sierras mecánicas en unos 300 trozos para que fuesen manejables. Una vez desmontados se embalaron, numeraron y almacenaron.

El tratamiento íntegro de las pinturas fue muy interesante y se puede ver detalladamente en estos vídeos (aunque la locución es en valenciano, se entiende bastante bien). Lo más interesante fue la reintegración cromática de la cara de uno de los ángeles que había sido picada: se sacó un calco, en un acetato transparente, de otro de los ángeles simétricos y con un rostro similar, y para la reintegración se utilizó la técnica del regatino (líneas paralelas) diferenciable de cerca, pero que pasa desapercibida desde la distancia.

Aunque el resultado de esta intervención es impresionante hay quien opina, como el restaurador italiano Gianluigi Colalucci, que la eliminación parcial de la bóveda, manteniendo los nervios barrocos, constituye un gran error, se deberían de haber eliminado y sacado a la luz las nervaduras originales ya que “la conservación de las nervaduras barrocas no sirve ni para el texto barroco, que queda ahora solo como documento, ni para los frescos (…) hoy por hoy los frescos corren el riesgo de permanecer ahogados por las redundantes esculturas barrocas que cortan el arranque de las antiguas nervaduras.”

Sea como sea, tras la intervención en las pinturas se está llevando a cabo un interesante programa de medición de parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad…) con unos sensores que se colocaron en los frescos durante la restauración. Y es posible gracias al uso de las nuevas tecnologías de realidad virtual volver a ver la bóveda barroca en su lugar gracias a unas gafas de simulación en tres dimensiones.

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Categoria: Arquitectura,Intervenciones,Pintura,Restauración,Tecnología y restauración,Teoría de la restauración

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.