Luz Rasante

Filacterias. Conservando te enriqueces

Escrito por Iván el Viernes, 14 de junio del 2013 a las 17:43

Foto de perrimoon en Flickr

Los hombres sabios y que valoran con justicia las leyes de la vida civil embellecen con obras de arte las ciudades que carecen de ellas; los hombres necios, en cambio, las despojan de sus ornamentos y así, sin ninguna vergüenza, dejan para la posteridad el recuerdo de su malvada índole. De todas las ciudades bajo el sol Roma es la más grande y la más bella, porque ha nacido no del poder de un solo hombre, sino que la larga serie de Emperadores, la convergencia de la obra de los hombres más ilustres, empleando riquezas infinitas en una larga sucesión de años la han embellecido con obras maestras de artistas venidos de todo el mundo. Por tanto, quien arruinase tantas grandezas, sería reo de un grave delito contra todos los hombres del futuro, pues privaría de su valor a los abuelos e impediría a los nietos disfrutar de la vista de las excelsas obras de sus antecesores (…) Destruyendo Roma no pierdes una ciudad de otros, pierdes tu propia ciudad (…) conservándola te enriqueces fácilmente con la posesión más espléndida del mundo”

Procopio de Cesarea. La guerra gótica, III, 22. Visto en el blog 356 días de luz y sombra !recomendado!

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Categoria: Filacterias,Historia de la restauración,Restauración

¿Discóbolo o gladiador?

Escrito por Iván el Miércoles, 14 de marzo del 2012 a las 20:30

Seguro que a muchos la escultura que ilustra esta entrada os suena, aunque no la hayáis visto nunca o no hayáis oído hablar de su autor. Se trata de una obra del escultor francés Pierre-Étienne Monnot (1657-1733) que se conserva en el Museo Capitolino de Roma.

Para representar a este gladiador derrotado, Monnot reaprovechó el torso de una copia romana del famoso Discóbolo de Mirón. Monott trabajó durante muchos años en Roma y una de sus principales actividades fue la de restaurar fragmentos de antigüedades clásicas. Está claro que el concepto de restauración de aquel momento dista mucho del actual. En el siglo XVIII la libertad del artista era más que considerable y en su mano estaba reinterpretar los fragmentos incluso para cambiar el motivo representado. Monnot fue un artista destacado en la Roma del momento y a él se deben entre otras dos de las colosales esculturas que ocupan los nichos de Borromini en el interior de la Basílica de San Juan de Letrán.

Monnott además tuvo discípulos restauradores, uno de sus alumnos, Bartolomeo Cavaceppi (1716-1799), un escultor dedicado a la reproducción de esculturas clásicas y cuyas esculturas se confundieron en la época con antigüedades. Fue además conocido por su labor como restaurador, obtenía multitud de encargos por parte de viajeros extranjeros que se encontraban de paso en Roma, en particular de coleccionistas británicos,  su taller se hizo célebre entre los coleccionistas más prestigiosos del continente europeo, incluso llegó a ser amigo de mítico historiador Winckelmann,  al que acompañó en algunos de sus viajes.

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Categoria: Escultura,Historia de la restauración,Museos,Restauración

Estamos de vuelta

Escrito por Iván el Domingo, 4 de septiembre del 2011 a las 19:26

No hay duda; los días comienzan a ser más cortos, el calor nos da una tregua… el verano termina y tras el paréntesis estival comenzamos un nueva temporada en Luz rasante.

Durante estos dos meses de ausencia me he dedicado a dos gratificantes proyectos: en julio la coordinación de la campaña de trabajo de las prácticas de los alumnos de la Escuela Superior de Restauración de Madrid. Casi cuarenta alumn@s de segundo y tercero curso,  y un intenso mes de trabajo para restaurar el retablo mayor de la iglesia de San Juan de Tagarabuena, en Toro. Al final todo el esfuerzo mereció la pena.

En agosto otro trabajo muy interesante y enriquecedor, la restauración de unos lienzos pertenecientes a la iglesia de San Ildefonso y Santo Tomás de Villanueva en Roma. Poder trabajar durante un mes en la capital italiana y disfrutar de la ciudad ha sido un auténtico placer, aunque el  calor del ferragosto romano haya sido implacable.

Pero bueno, ya de vuelta, afrontamos el nuevo curso con energía, ilusión y con la intención de actualizar el blog en la medida que el día a día nos lo permita, sin perder nunca la curiosidad, las ganas de aprender y compartir cosas relacionadas con la restauración con las que iniciamos la andadura del blog hace ya tres años. Por cierto, en agosto nos sorprendió la noticia de la despedida de  rigatino.com uno de los blogs pioneros dedicados a la restauración, desde aquí nos sumamos al reconocimiento al trabajo desinteresado de Toni Colomina y le deseamos lo mejor en sus nuevos proyectos.

Y acogiéndonos a la máxima de que hay que “renovarse o morir” desde hace un tiempo se puede seguir a Luz rasante en twitter, un complemento al blog que intentaremos actualizar regularmente y que nos mantendrá en comunicación con museos, instituciones y restauradores de todo el mundo !A que esperáis para seguirnos! @luzrasante

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Categoria: Actualidad,Cajón de restaurador,Restauración

El brazo perdido de Laocoonte

Escrito por Iván el Miércoles, 12 de mayo del 2010 a las 19:23

Cuenta la historia, en la que mito y realidad se funden, a base de ser repetida, que en una mañana del frío invierno de 1506, en un viñedo propiedad de Felice de Fredis situado en la colina del Esquilino de Roma, sobre lo que en época antigua había sido el palacio de Tito y anteriormente la Domus Aurea de Nerón, apareció lo que parecía una escultura de época clásica. La noticia corrió por Roma y llegó hasta oídos del papa Julio II que rápidamente mandó allí, para valorar el descubrimiento, a dos de sus mejores artistas: Sangallo Miguel Ángel.

Cuando Sangallo y Buonarroti llegaron a lugar no podían creer lo que veían, al contemplar aquella maravillosa pieza de  mármol cubierta de tierra sucia, el arquitecto Giuliano da Sangallo exclamó: “¡Este es el Laocoonte que mencionaba Plinio!”. Efectivamente se trataba de la escultura que el escritor romano vio en el palacio del emperador Tito y de la que decía en su Historia Natural “debe ser situada por delante de todas, no sólo del arte de la estatuaria sino también del de la pintura. Fue esculpida en un solo bloque de mármol por los excelentes artistas de Rodas Agesandro, Polidoro y Atenodoro y representa a Laocoonte, sus hijos y las serpientes admirablemente enroscadas”. Los artistas impresionados por aquella potente escultura recomendaron al Papa que la comprara. Aunque la obra no está realizada en un solo bloque, tal y como aseguraba Plinio el Viejo, nadie dudó de que se trataba de la legendaria escultura.

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Categoria: Arqueología,Escultura,Historia de la restauración,Intervenciones,Restauración,Teoría de la restauración

Arranque de pintura mural. El stacco

Escrito por Iván el Lunes, 1 de diciembre del 2008 a las 14:01

Frescos de Villa Livia. Museo Nacional Romano. Uno de los mayores arranques realizados mediante el sistema de Stacco. Foto: htp://flicKr.com/photos/schumala/90683156/

El sistema de arranque de pintura mural que exponemos hoy, el stacco, consiste en la separación de la capa pictórica junto con el enlucido subyacente (intonaco o revoco), o parte de el. Para que esto sea factible la pintura debe de estar perfectamente unida al sustrato.

De ejecución más sencilla que el stacco a masello, este método presenta además  otra ventaja importante: respeta las irregularidades de la superficie, y el enlucido que se arranca y conserva bajo la pintura, transfiere a esta una serie de cualidades ópticas (transparencia, luminosidad) que tienen mucha importancia para el carácter de la pintura.

Al igual que sucede con los otros métodos, antes de realizar el arranque es necesario  proteger la superficie pictórica. Se suelen emplear para este fin sucesivas capas superpuestas. La primera de papel o gasa de algodón y las siguientes de cañamazo , estas capas de protección se pegan con un adhesivo natural (coletta italiana o cola de conejo) o sintético (soluciones de polímeros acrílicos) que ha de ser reversible, y cuya eliminación no debe de comprometer la estabilidad de la pintura. En la práctica es difícil encontrar pinturas totalmente insolubles al agua (cuya utilización es necesaria para eliminar la protección realizada con adhesivos naturales) por lo que en muchas ocasiones las pinturas se aíslan con fijativos superficiales de manera previa a su protección.

El stacco, sin embargo, posee una importante limitación que viene dada por la falta de flexibilidad del enlucido, si este se ve sometido a  deformaciones durante el proceso de arranque podrá romperse. Por eso es sumamente importante mantener el plano de la pintura durante todo el proceso, por eso se ha de colocar sobre la protección  de gasa y cañamazo (también denominada facing)  una tabla o soporte (generalmente almohadillado con fieltro o espuma) que sustente la pintura durante la operación de arranque.

Por lo tanto se debe de considerar la superficie que se quiere arrancar, cuanto mayor sea el espacio mural más riesgo de fractura existe, de ahí que lo que se suele hacer es dividir la pintura. Para esto, una vez realizado el engasado, se practica un corte limpio en la pintura que divide el mural en fragmentos más pequeños, estos cortes se suelen hacer siguiendo los contornos de la propia composición de la obra para que sean discretos y pasen desapercibidos una vez se monten de nuevo. 

Una de las mayores superficies arrancadas con este método, y de una sola pieza, es la pared decorada de una de las estancias de la Villa Livia en Primaporta. Se trata de un fragmento de 2,6 x 6 m. y constituye un caso excepcional. El arranque lo realizaron los restauradores del Istituto Central del Restauro, y se puede contemplar hoy en día en el Museo Nacional Romano de Roma.

Los pasos a seguir para la realización de un stacco son los siguientes:

  • Limpieza y eventual consolidación de la superficie pictórica.
  • Protección temporal con papel o gasa y cañamazo pegados con un adhesivo. En la parte superior de la pintura el cañamazo se clava a una viga horizontal preparada para este fin , que sujetará la pintura un vez arrancada.
  • Corte en fragmentos del mural.
  • Se golpea la superficie con mazos de goma para comenzar a separar la pintura y el sustrato.
  • Se coloca la tabla o soporte sobre la parte que se va a arrancar.
  • Separación definitiva de la pintura y el enlucido, para ello se emplean unas largas barras de hierro que hacen palanca entre la pared y el enlucido. Las barras se apuntan ligeramente hacia el interior de la pared para no dañar la frágil sección arrancada. Esta operación realizada con las barras de arranque es sumamente delicada ya que puede provocar deformaciones irreversibles en la superficie pictórica.
  • Cuando la losa está totalmente suelta se desliza poco a poco hacia abajo y se apoya sobre el soporte.

El arranque está terminado, pero como ya comentamos en la anotación sobre el stacco a masello, habrá que transponer la pintura a un nuevo soporte.

En la próxima anotación dedicada al arranque mural (aunque iré intercalando otros temas para no aburrir) hablaremos del strappo, el método más popular y sencillo, pero también uno de los más peligrosos para la pintura y con el que se han realizado la mayoría de robos y expolios.

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Categoria: Pintura,Restauración,Técnicas de restauración

Arranque de pintura mural. El stacco a massello

Escrito por Iván el Viernes, 14 de noviembre del 2008 a las 20:28

San Jerónimo en su estudio. D.Ghirllandaio. Pintura al fresco arrancada mediante un Stacco a massello. Iglesia de Ognissanti. Florencia. Foto:www.wikipedia.comEsquema del panel de apoyo para la realización del stacco a massello. A) pletinas que fijan el panel al muro; B) agujeros en el panel de apoyo por los que se cuela el yeso o la espuma expansiva; C) sellado del espacio entre el panel y el muro para evitar la salida del yeso o la espuma; D) pletina metálica con sección en L, va fijada al panel de madera e insertada en el canal practicado en la base del fresco; E) tacos de madera que soportan el peso; G) acanaladura o roza en la base del fresco.Como decíamos en la pasada anotación existen tres modalidades para realizar un arranque de pintura mural, lo que las diferencia (aparte del procedimiento) es la mayor o menor sección de materia arrancada. En el strappo el arranque es superficial, solo se extrae la capa pictórica, en el stacco se arranca la capa pictórica y el enlucido de preparación. La técnica del stacco a massello, como veremos hoy, consiste en el arranque completo de la pintura mural incluyendo las capas de preparación (arricio e intonaco) y parte del soporte (muro).

El stacco a massello  está considerada como la técnica de arranque  que menos modifica el aspecto de la pintura mural y sus características físicas, ya que no es necesario realizar ninguna acción mecánica directa sobre la superficie pictórica, pero es uno de los métodos más complejos, costosos y que requiere una cantidad de medios auxiliares mayores. Esto unido a sus importantes limitaciones hace que en la actualidad su empleo sea casi nulo.

Se trata de la técnica más antigua de las utilizadas para realizar arranques de pintura mural, de hecho, según relatan Vitruvio y Plinio, ya la utilizaban los romanos para la decoración de sus villas con pinturas procedentes de Grecia. Desde el siglo XVI al XVII su empleo se generalizó hasta que poco a poco fue sustituido por el stacco en el XIX.

Con este sistema se extrae en bloque la pintura junto con un trozo del muro por lo que es fundamental disponer un sistema de protección para garantizar la estabilidad de la pintura mientras se realiza el proceso de arranque, de lo contrario la pintura corre el riesgo de dañarse.

Uno de los mayores problemas del stacco a massello es de tipo físico: si el fragmento arrancado es muy grande su peso hará casi imposible su manipulación y transporte, además y aunque parezca una obviedad, hay que tener en cuenta el tamaño de la puerta del edificio por el que se debe de sacar el fragmento arrancado.

Dibujo en el que se muestra el momento preciso del arranque.Proceso de stacco a massello, a la derecha podemos observar el soporte de madera y al fondo a la izquierda el mural engasado.El procedimiento para realizar el arranque de la pintura es el siguiente: en primer lugar, y solo si es necesario, se realizará una limpieza y consolidación de la pintura. A continuación se procede a proteger la superficie con una gasa de algodón reforzada con dos capas de tira de cañamazo adheridas todas ellas con cola animal (colletta) o con una resina sintética, pero siempre teniendo en cuenta su reversibilidad. En este momento se introducen sondas de acero inoxidable al borde de la pintura, estas tienen una longitud de 2 a 5 cm. y su función es la de servir de referencia para saber cuanta distancia queda hasta la pintura cuando se  realicen las operaciones para eliminar el reverso del muro.

Será necesario disponer un soporte que sustente el muro una vez arrancado  y para realizar su transporte, se suele emplear una tabla reforzada o un panel tipo sándwich de la medida de la pintura.

El muro una vez arrancado y en el suelo durante el proceso de desbastado de la parte posterior del muro para rebajar su espesor.En este momento se realiza una roza en la parte inferior del muro de unos 10-15 cm. de profundidad y 10cm. de altura, en este hueco se introduce una pletina metálica con sección en “L” que se une a la parte inferior de la tabla y que reforzará el soporte en su apoyo. Esta pieza metálica actuará como viga para soportar el peso de la pintura en el momento en que se desprenda de la pared. 

Se sella el perímetro de la tabla y se realizan agujeros por toda su superficie por los que se introduce yeso líquido o una resina expansiva, de esta manera, cuando el yeso fragua entre la tabla y la pintura crea una contraforma perfecta de la superficie del muro. Gracias a esta operación nos aseguramos de que no queden huecos entre la pintura y el soporte.

Ahora que la pintura está protegida se realizan cortes en el contorno de la pintura y se abre un túnel en la pared por detrás de la pintura de una profundidad que oscila entre los 10 y los 20 cm. A partir de este hueco se va vaciando la parte posterior de la pintura hasta que esta se sujeta solo por la parte superior. Esta fijación se corta luego mientras toda la masa se sostiene con montantes de madera y el peso descansa sobre el soporte de metal en ángulo, en este momento la sección se desprende de la pared y se baja hasta el suelo.

La parte final del proceso consiste en adelgazar desde el reverso el muro hasta llegar a las capas de preparación, en esta operación servirán de guías para controlar la profundidad las sondas de acero que se introdujeron desde la cara de la pintura.

Así concluye el arranque, pero la pintura necesitará un nuevo soporte que la sustente (cuando finalicemos las anotaciones sobre los tipos de arranque hablaremos algo de los sistemas de transferencia de las pinturas a un nuevo soporte).

Aunque el stacco a massello es una técnica en la que se recurre escasamente en la actualidad existe un buen número de murales arrancados con este sistema. Este método se empleó con cierta profusión en Italia, sobre todo en pequeños frescos como los de Domenico Veneziano en la iglesia de Santa Croce o los de Ghirlandaio y Botticelli en la iglesia de Ognissanti, ambas en Florencia .

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Categoria: Pintura,Técnicas de restauración

El Arco de Tito, Valadier y Stern.

Escrito por Iván el Miércoles, 3 de septiembre del 2008 a las 16:17

El Arco de Tito. Foro Romano. En la actualidad se siguen diferenciando claramente los laterales añadidos en la restauración de Valadier y Stern.El arco de Tito es uno de esos monumentos que es por sí mismo un símbolo de la antigua  Roma Imperial, situado en la Vía Sacra del Foro data  del 81 a.C. d.C. y su construcción conmemora las victorias de Tito y Vespasiano sobre los judíos y la entrada triunfal de las tropas romanas en Jerusalén.

Desde entonces el arco siempre ha permanecido en pie, como recordatorio del poder y las hazañas bélicas del Emperador Tito. Pero el tiempo  fue haciendo mella en él, sabemos que en siglo XVII se encontraba en un estado ruinoso, tan solo se conservaba el arco central con los relieves dañados, pues sobre ellos se Grabado de Piranesi en el que se aprecia el estado del arco de Tito antes de la restauración.ancló un portón para cerrar la muralla.

No deja de ser curioso que un arco que nació para ser conmemorativo, con el paso de los siglos llegó a servir como auténtica puerta, ya que se integró en la muralla medieval de Roma. Así es como aparece en los maravillosos grabados de Giovan Battista Piranesi o en varios lienzos como el de Juan Bautista  Martínez del Mazo conservado en el museo del Prado o el de Bernardo Bellotto que se encuentra en la Galería de la Academia de Carrara .

Por suerte para el arco, en los primeros años del siglo XIX, Roma vive un clima de renovación y de interés por el pasado clásico, que tiene como principal promotor al papa Pío VII,  y el arco se convierte en un objeto de gran atracción para estudiosos y arqueólogos. Este ambiente neoclásico era el caldo de cultivo ideal que propició las primeras restauraciones del monumento.

Desde 1818 a 1821 se encargarán de la restauración del arco de Tito Raffaele Stern y Giuseppe Valadier, un hito que se considera el acto fundacional de la restauración moderna.

 Su idea fue recuperar la estructura original del monumento, para esto reconstruyen los laterales faltantes, pero en vez de utilizar el tipo de piedra en que está construido el arco-mármol del Pentélicoemplean travertino. Además en las partes faltantes las nuevas piezas se labran con formas simplificadas, por lo que se trata de una reintegración fácilmente perceptible, pero que permite una correcta lectura de la obra. La ejecución de las obras se prolongó durante cuatro años y fue necesaria la colocación de una cimbra de madera bajo el arco para desmontarlo entero, numerando las piezas para volverlo a montar y solucionar los problemas estructurales que presentaba.

Aunque esta restauración es tenida aún hoy como ejemplar, se seguía citando en el Anexo A.13 de la Carta del Restauro de 1972 , hay quien apunta, como el arquitecto romano P.Marconi, que la forma de restaurar el arco de Tito no es tanto el resultado de una elección previa de criterios como de una carencia de medios económicos que obliga a utilizar un material más barato y un nivel de acabado menos elaborado.

Sea como sea, el hecho es que la restauración del arco de Tito marcó un modo de hacer y ha pasado a la historia, o por lo menos, a la historia de la restauración.

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Categoria: Arquitectura,Historia de la restauración,Restauración

Bernini y el Ares Ludovisi. Restauración y creación

Escrito por Iván el Lunes, 21 de abril del 2008 a las 00:01

Ares Ludovisi.Lisipo.Restaurado por Bernini.Está muy extendida la idea de que el restaurador debe de contener sus impulsos creativos, de que un restaurador artista es algo muy peligroso ya que podría dejar su huella personal en la obra en la que trabaja. Actualmente se condenaría a aquel que osara completar una parte faltante de una obra de Miguel Ángel. Pero esto no siempre fue así.

En 1627 a Bernini le encargan la restauración del Ares Ludovisi; una escultura de mármol, copia romana de un original helenístico que Lisipo realizó en el 320 a.C. y que sirvió de inspiración a multitud de artistas, entre ellos Velázquez. Representa al dios griego de la guerra, desarmado víctima del amor. Actualmente se puede contemplar en el Museo Nacional Romano situado en el Palacio Atemps.

La base de la formación de Bernini fue el estudio de la escultura clásica, y su estilo personal se acerca al de la etapa helenística. De hecho algunas esculturas, como la Cabra Amaltea, salidas del cincel del joven Bernini se creyeron durante mucho tiempo griegas.

Así pues Bernini restaura el Ares reinterpretando el original y añadiéndole las partes perdidas utilizando mármol de Carrara, similar al mármol pentélico en que está esculpida la escultura clásica, pero que aún hoy en día podemos diferenciar. Esta operación que a los ojos de la restauración actual sería un despropósito, no es solo correcta sino genial. Bernini demuestra un conocimiento exhaustivo del estilo, técnica y materiales del Ares Ludovisi, y realiza una intervención que no sólo mantiene la transmisión del original romano, sino que lo enriquece.

De entre las partes añadidas por el artista barroco podemos destacar: la parte superior del escudo y la nariz de Ares, y  los pies y un brazo de Eros…

Pero sin duda las reconstrucciones más interesantes, y que manifiestan la maestría del escultor, son aquellas en las que hace aportaciones personales: el puño de la espada con un personaje burlón. La cabeza de Eros, altamente berniniana, con amplios rizos y con una expresión que contrasta con la de Ares, a quién mira cerrando la composición. Y por supuesto el pie derecho de Ares, en donde Bernini no sólo añade materia, sino que la sustrae eliminando una parte del primitivo pedestal para dejar el pie volado. Hay quien sostiene, como el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero, que éste es el gran gesto artístico de esta restauración ya que “al quedar el pie en el aire, como sin apoyar, se refuerza el efecto de reposo de la figura y se le da al tiempo un extraordinario sentido de equilibrio, con este pie al aire, Bernini explica la escultura y hace una escultura nueva”.

Además del Ares otras piezas, como el Hermafrodita o el Fauno Barberini, pasaron por las manos de Bernini para su restauración. Hoy en día son las piezas creadas por él las que pasan por los actuales talleres de restauración, eso sí con unos criterios bien distintos a los que él empleó.

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Perderse en los murales de Andrea Pozzo

Escrito por Iván el Miércoles, 2 de abril del 2008 a las 20:03

Bóveda Iglesia de San Ignacio. Roma. Padre Pozzo.Uno de los grandes privilegios que tenemos los restauradores es el de poder ver obras de arte, como pinturas murales o retablos, concebidos para ser vistos desde lejos, muy de cerca. Impresiona acercarse desde un andamio a los detalles y la exquisita policromía de un retablo gótico como el de la Cartuja de Miraflores de Burgos, o a los trazos y pinceladas de pinturas murales como las del Padre Pozzo en la Iglesia de San Ignacio de Roma.

En la bóveda de la nave de esta iglesia el pintor demuestra un impresionante dominio de la perspectiva ya que prolonga la arquitectura real del edificio con una arquitectura fingida, pintada. Además marca en el suelo del templo el punto en el que debe de situarse el espectador para que el juego barroco funcione.

Ahora nos podemos acercar e esta impresionante obra que Pozzo pintó en 1685, en cualquier momento y desde cualquier lugar, gracias a la utilización de equipos informáticos y de fotografía de alta potencia. Nos podemos pasear por la bóveda que representa el Triunfo de San Ignacio centímetro a centímetro. Así podemos apreciar como el pintor resolvió algunas partes, como el rostro de Cristo, tan solo esbozado. Detenernos en buscar la cuadrícula que se utilizó para trasladar el dibujo del boceto al techo o detenernos en los innumerables detalles y personajes que componen la escena.

Otros pequeños lujos que nos ofrece esta página es la de poder comparar el boceto con la pintura definitiva y el de hojear la primera parte del libro Perspectiva pictorum et architectorum, ilustrado con unas interesantes láminas en las que se observan los avances de Pozzo en el estudio de la perspectiva.

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Categoria: Pintura,Tecnología y restauración

¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.