Luz Rasante

Las Edades del Hombre en Soria

Escrito por Iván el Sábado, 6 de junio del 2009 a las 16:16

Las Edades del Hombre. Paisaje interior. SoriaTras un mes un tanto ajetreado en el que no nos hemos podido ocupar de Luz rasante  retomamos la actividad del blog.

Desde hace unas semanas, y hasta el mes de Diciembre, la Concatedral de San Pedro de Soria abre sus puertas para acoger la XV edición de la exposición Las Edades del Hombre, Paisaje Interior. Ha llovido mucho desde que en 1988 se celebrara la primera edición, en principio única, en la Catedral de Valladolid, aquella muestra que llevaba por título El arte en la Iglesia de Castilla y León alcanzó un éxito que nadie podía imaginar y supuso el germen de un tipo de exposiciones que creció como una bola de nieve. Desde entonces el arte religioso de Castilla y León se ha dado a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras.
El artífice de las primeras Edades fue José Velicia, que tuvo la brillante idea de realizar un tipo de exposición “temática” que aportaba innovaciones como las de romper el esquema tradicional expositivo basado en estilos y cronologías para dar paso a una exposición-relato que contaba una historia; utilizar las catedrales como salas de exposiciones o presentar las obras “de una forma limpia, sin obstáculos que impidan el diálogo entre el espectador y la propia obra”.

En ocasiones este tipo de exposiciones suelen estar rodeadas de cierta polémica por el consabido trajín de piezas, las restauraciones “lavados de cara” precipitadas o el desmontaje de piezas de retablos, o retablos enteros para poder ser exhibidos. Sea como sea, Las Edades siempre merecen una visita, la selección de obras es muy interesante, las exposiciones están bien montadas, y para los restauradores constituye una buena oportunidad de ver el trabajo de nuestros compañeros (y alguno propio) de cerca.

Además en esta ocasión la exposición cuenta con una curiosa iniciativa, la incorporación de dos “piezas externas” a la muestra en sí, se trata de las iglesias de San Baudelio de Berlanga y de San Miguel de Gormaz, ambas con magníficas decoraciones murales en su interior. Paisaje interior cierra un ciclo dentro de Las Edades del Hombre, ya que la muestra se ha realizado en todas las catedrales de Castilla y León, a partir de ahora se abre una nueva etapa llena de retos… ya se sabe, renovarse o morir.

Por cierto, a propoósito de renovarse, Las Edades del Hombre lanza en esta edición una iniciativa interesante, se trata de Las Edades.tv una página web en la que semanalmente se cuelgan videos relacionados con la exposición de Soria.

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San Miguel de Gormaz,”nuevas” pinturas románicas

Escrito por Iván el Lunes, 15 de septiembre del 2008 a las 20:30

San Miguel de Gormaz. Ábside. Foto: Diana Álvarez.

Hace apenas diez días abrió sus puertas al público, tras un largo proceso de restauración de diez años, la ermita de San Miguel en  Gormaz (Soria).

Situada en un promontorio a los pies del castillo, la ermita guarda muchas semejanzas con la cercana San Baudelio de Berlanga. En ambas la sencilla y austera arquitectura exterior no hace prever un interior sorprendente y ricamente decorado.

San Miguel es un pequeño edificio de una sola nave separada del ábside rectangular por un arco de herradura. Esta ermita románica parece datar de finales del siglo XI y su austeridad arquitectónica y decorativa la han hecho permanecer olvidada durante siglos, de hecho, se salvó milagrosamente de su demolición para ensanchar la carretera por la que se sube al Castillo de Gormaz.

San Miguel de Gormaz.Interior del ábside tras la restauración.La iglesia permaneció olvidada y silenciosa hasta que, bajo las capas de cal que cubrían los muros en su interior, alguien creyó intuir restos de antiguas pinturas. Desde entonces se ha desarrollado un proceso de restauración integral, llevado a cabo por el Servicio de Restauración de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, que ha culminado con la apertura al público de la ermita y de su conjunto mural del siglo XII.

Las pinturas ocupan unos 186 m2 y se reparten por la bóveda y muros del ábside y las Escena de infierno en elmuro de la nave.paredes laterales de la nave, pero solo hasta la zona de la puerta (como si en el momento en que se hubieran pintado la ermita hubiera tenido una planta cuadrada, que se amplió posteriormente) de entre las escenas destacan las que representan caballeros (¿lucha entre el bien y el mal?), la psicostasis, el infierno, grupos de serafines… y una multitud de detalles que os recomiendo que descubráis en persona. 

Parece ser que se trata de pinturas al temple que se superponen a  un enlucido anterior del que no se han encontrado vestigios de policromía ornamental, ya que obviamente sólo se han investigado en los bordes.

La aparición de estos paños murales olvidados ha generado un interesante trabajo de investigación que relaciona de forma directa las pinturas de San Miguel de Gormaz con las de San Baudelio, las de Maderuelo (Segovia) y las de San Martín de Ávila.

Las similitudes entre algunos de los motivos que aparecen en Gormaz y en San Baudelio nos indican, sin lugar a duda, que fueron realizadas en el mismo periodo (entre 1125 y 1132) y, muy posiblemente, por un mismo taller. La paloma que representa al Espíritu Santo, que se sitúa sobre la ventana central del ábside, es exactamente igual a la de San Baudelio, la única diferencia es que aquí está boca arriba y en San Baudelio boca abajo.  Incluso se ha podido comprobar que las plantillas que se utilizaron para calcar algunos de los motivos decorativos debieron de ser las mismas en ambas ermitas,  ya que los dibujos coinciden al milímetro.

Con la intervención en las pinturas se ha pretendido reintegrar los morteros y la policromía perdida y repasar tanto la obra del siglo XII como los niveles de fechas anteriores pero de difícil datación.

Se han realizado obras de conservación y restauración de los paramentos de pinturas murales. Tras el desencalado se realizaron tratamientos de limpieza del polvo adherido a los murales, debido a que en ningún punto están totalmente verticales,  generando depósitos de suciedad sobre las pinturas. La limpieza se ha realizado mediante un barrido con brocha y aspirado de partículas y, simultáneamente, se han eliminado los restos de las resinas acrílicas que se emplearon en la fase previa para adherir los estratos polícromos a los enlucidos de mortero. Las obras hechas con anterioridad, en los años 2001 y 2002, garantizaron la conservación de las pinturas, que quedaron perfectamente consolidadas y limpias .

La última fase de la restauración dedicada a  la reintegración y los acabados de las pinturas fue realizada por la empresa Cambium S.L. y ha sido dirigida por Carlos Tejedor Barrios. En esta fase se han reintegrado los “picotazos” y lagunas menores que presentaba la pintura mediante la aplicación de aguadas de color, mientras que las grandes pérdidas se  han integrado con un mortero a bajo nivel entonado cromáticamente mediante el empleo de estarcido. Ahora  el efecto es de continuidad mejorando el aspecto puramente estético de la decoración pictórica.

Se ha finalizado la restauración de las pinturas con el aumento de los contrastes de colores y dando una protección final con resina acrílica en todos los paramentos policromados.

Es de especial interés la reintegración de color en la zona del presbiterio donde se han entonado las zonas perdidas con las superficies existentes esponjeando tres tonalidades complementarias. Posteriormente se ha realizado un estarcido acomodando el color a las zonas conservadas que rodeaban la parte reintegrada.  Las zonas más bajas han necesitado un estudio muy cuidadoso ya que los tonos originales de las pinturas habían variado debido a la humedad y al roce a lo largo de los siglos.

Aunque la ermita se incluirá como pieza estrella (junto con San Baudelio) en la próxima edición de la exposición Las Edades del Hombre que se celebra en Soria el año que viene, merece la pena visitarla ahora, con tranquilidad y probablemente solo.

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Las pinturas de San Baudelio (I). El expolio

Escrito por Iván el Domingo, 8 de junio del 2008 a las 15:33

Nervios de la columna central en la que se observan los fragmentos que no se arrancaron en 1926.

En las cercanías de la localidad soriana de Berlanga de Duero se encuentra la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, enclavada en el duro territorio fronterizo de la extremadura soriana, presenta un exterior sencillo y austero (como el paisaje de la zona) que para nada anuncia su interior, rico y único. Su construcción data de finales del siglo XI,  aunque se se sitúa sobre una cueva eremítica, en las cercanías de un manantial, relacionada con el culto a San Baudelio: mártir de Nimes, en el siglo IV. 

Dos son los elementos que hacen que San Baudelio sea un lugar excepcional. Por un lado su original y compleja arquitectura,  resultado de la unión de elementos de orientales y occidentales, y que genera elementos tan singulares como la columna central en forma de palmera o la parte baja del coro que recuerda las formas de una mezquita. Esta estructura arquitectónica se ve enriquecida por uno de los conjuntos murales románicos más importantes de la Península, cuya historia recordaremos para llegar a comprender el aspecto que tiene esta ermita en la actualidad.

Exterior de la ermita de San Baudelio de Berlanga.San Baudelio tenía sus paramentos interiores totalmente decorados con escenas del Nuevo Testamento, representaciones de animales (elefantes, dromedarios, osos) y cacerías, motivos decorativos geométricos y otros que representan telas. La pintura es posterior al edificio, se suelen fechar como del final del siglo XII o principios del XIII, y es obra de por lo menos tres autores (o talleres) diferentes: el llamado Maestro de Maderuelo (al que pertenecerían los temas decorativos de arcos, bóvedas y las escenas bíblicas), el Maestro de Berlanga (autor de las escenas de caza y los animales exóticos) y un tercer maestro que realizó las pinturas del interior del coro.

Estas pinturas pasaron desapercibidas durante siglos con algunas zonas ocultas bajo enjalbegados de cal lo que hizo que el estado de conservación del conjunto mural fuese bueno. En 1919 el eminente historiador Manuel Gómez- Moreno publica el libro “Iglesias Mozárabes” y saca a la luz el conjunto de pinturas que hasta entonces había pasado desapercibido (aunque el edificio estaba declarado Monumento Nacional desde 1917). Esta publicación no debió de llamar la atención de las autoridades de la época, pero si de los coleccionistas y marchantes que se fijaron rápidamente en las pinturas. 

Izquierda: Huella dejada por la pintura del dromedario en la ermita tras el arranque. Derecha:La pintura conservada en el Museo de los Claustrod de Nueva York.En esos años los propietarios de la ermita eran los vecinos de Casillas de Berlanga (que la poseían dividida, fruto de sucesivas herencias); en 1922 el anticuario de origen judío León Leví (“perfil de maravedí” dice Gerardo Diego en un poema dedicado a la ermita) consigue hacerse con las pinturas por 60.000 pesetas. La repercusión de esta operación es grande y el Estado decide prohibir la venta de los murales. Vendedores y compradores recurrieron a los tribunales y en 1925  obtienen una sentencia a favor fallada por el Tribunal Supremo (el vacío legal de la época permitió que esto fuera posible, pero a partir de ese momento surgieron leyes de protección del patrimonio histórico).

Huella de la pintura de “la cacería” en el muro de la ermita tras el arranque.En 1926, tras la eliminación de las capas de cal que ocultaban parte de las pinturas, expertos italianos  llegan a San Baudelio para arrancar las pinturas murales. El edificio quedó desnudo y tan solo se salvaron las partes de difícil acceso (bóvedas y nervios). El proceso de extracción de las pinturas se hizo siguiendo la técnica italiana del strappo, con este sistema se extrae tan sólo la capa de pintura más superficial por lo que deja en el muro, tras el arranque, parte del dibujo, pero de forma desvaída.

La escena de “la cacería” conservada en el Museo del Prado. Foto:www.museodelprado.esEn el año siguiente las pinturas fragmentadas en escenas, salen de España hacia Londres, allí tras ser montadas sobre lienzo, parten camino de Estados Unidos  donde son comprados por el coleccionista y marchante Gabriel Dereppe de Nueva York que a su vez las vende a varios museos: al Museo de Arte de Indianápolis va a parar la “entrada de Jesús en Jerusalén”, al Museo de Cincinati el “halconero” y al Museo Metropolitano de Nueva York varias escenas de caza y animales.

Pero el periplo no acaba aquí, en 1957 algunas de las pinturas se encuentran en el Museo Metropolitano de Nueva York,  que propone cambiarlas por el ábside románico de la Iglesia de Fuentidueña en Segovia para incorporarlo a una de sus sedes, el Museo de Los Claustros . El Estado español aceptó de inmediato este “depósito indefinido” y estas pinturas son las que se exponen actualmente el Museo del Prado (en una sala en el sótano que pasa bastante desapercibida para la mayoría de visitantes).

Mientras tanto en la ermita, despojada de su epidermis pictórica, los problemas de conservación eran cada vez más importantes…

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¿Qué es luz rasante?

La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.