Escrito por Iván el Sábado, 19 de enero del 2013 a las 12:41
La Hospedería de Anaya en Salamanca es un edificio de principios del siglo XVIII, en su pequeño claustro encontramos un curioso detalle que nos habla del proceso de construcción que seguían los canteros de la época. Dos de las crujías del claustro se encuentran terminadas, mientras que en las dos restantes la decoración escultórica tallada no se terminó, por eso nos muestra el sólido capaz, bloque de piedra con sus volúmenes puros, esperando ser tallado algún día. En la foto que os traemos hoy se ve la talla terminada en la mitad derecha y la que muestra el sólido capaz a la izquierda.
Escrito por Iván el Sábado, 12 de enero del 2013 a las 18:35
En julio de 1936 durante la Guerra Civil Española, el gobierno republicano creó la Junta de Defensa del Tesoro Artístico, un organismo encargado de velar por las obras de arte y en concreto por las del Museo del Prado para evitar que fueran destruidas durante la guerra. La Junta, dirigida por el pintor extremeño Timoteo Pérez Rubio, custodió, clasificó, documentó y salvaguardó una enorme cantidad de piezas artísticas del patrimonio español que, de no haber sido por ella, habrían desaparecido para siempre.
‘Las cajas españolas’ es un documental que reconstruye de manera dramatizada, mezclando imágenes reales de la época, cómo se salvaron las obras maestras del Prado, ya que Madrid fue, desde los primeros meses de la guerra, frente de batalla y objetivo de bombardeos que llegaron a alcanzar al propio Museo. Timoteo Pérez Rubio, junto a otros nombres ilustres de la cultura española como Manuel Gómez Moreno, Francisco Javier Sánchez Cantón, Maria Teresa León o Rafael Alberti, emprendieron la tarea de rescatar el conjunto artístico. Los cuadros fueron cuidadosamente embaladas en un total de 1.868 cajas realizadas a medida y comenzaron un viaje lleno de dificultades, (algún cuadro sufrió importantes desperfectos como vimos por aquí), hasta su llegada a Ginebra. Allí se creó un Comité Internacional para el Salvamento del Tesoro Español, y se custodiaron las cajas hasta su regreso al museo, el 9 de septiembre de 1939.
Aquí se pude ver integramente este documental realizado en 2004 por el director Alberto Porlán, del que podéis ver a continuación los primeros minutos.
Escrito por Iván el Miércoles, 9 de enero del 2013 a las 20:34
Los retablos, al igual que pasa con la pintura mural, están concebidos para ocupar un espacio arquitectónico concreto a cuyas dimensiones y formas se adaptan y en la mayoría de ocasiones complementan y enriquecen. El desmontaje de un retablo, aunque sea durante su restauración, es un proceso que en muchas veces causa nuevos problemas a una estructura compleja que por norma general suele estar estabilizada. Hacerlo de manera total y sistemática tan solo está justificado cuando el retablo presenta problemas estructurales que hacen temer por su estabilidad (y que requieren la colocación de una nueva estructura portante, por ejemplo). Normalmente muchos de los problemas estructurales y defectos en los ensamblajes pueden solucionarse con métodos menos agresivos o simplemente desmontando parcialmente alguno de sus elementos.
Los retablos se inscriben dentro de la historia, la estética y la evolución del edificio, de sus sucesivas ampliaciones y reformas en diferentes estilos. Por eso no es nada extraño que un retablo renacentista o barroco oculte un ábside románico o unas pinturas murales anteriores que en ocasiones ven la luz con motivo de una restauración. El problema comienza cuando tras ese descubrimiento se considera que las pinturas o el ábside que permanecían ocultos son mejores, o más dignos de ser conservados que el retablo, entonces surge un problema: ¿qué hacer con él?
A modo de ejemplo vamos a ver dos casos bien distintos en los que un retablo “ocultaba” una obra anterior y lo que se hizo en cada uno de ellos…
En el presbiterio de la catedral de Santo Domingo de la Calzada se conservaba la última obra que realizó el escultor renacentista Damian Forment antes de su muerte en 1540; un retablo espectacular trazado para adaptarse con precisión y armonía al espacio del ábside y de sus ventanales medievales. En el año 1996 con motivo de su restauración se decide desarticular el retablo, algo que al parecer no era necesario. Una vez finalizada la restauración se decide que el retablo no volverá a ocupar su ubicación original en la capilla mayor para poder dejar a la vista el espacio de gran riqueza arquitectónica de época medieval, hasta entonces oculto.
Los artífices de la restauración consideraron que el retablo era secundario, que estorbaba y que era mejor mostrar el edificio desnudo siguiendo un criterio (según ellos) “estético y litúrgico”. Se reubica entonces el retablo en el lado norte de la nave del crucero, metido con calzador, tras realizar algunas obras y una subestructura para acomodarlo a su nuevo espacio. Sin duda esta intervención representa un ejemplo de lo que no se debe de hacer en estos casos y así lo recoge Pedro Navascuésen este magnífico artículo que no debéis dejar de leer para conocer la historia con detalle.
Escrito por Iván el Sábado, 1 de septiembre del 2012 a las 17:52
Tras el parón veraniego Luz rasante está de vuelta, ha sido un verano muy movido, en lo que se refiere a noticias relacionadas con la cultura y el arte.
Y para terminar el verano la más esperpéntica de las noticias, la del Ecce Homo del pintor Elías García Martínez, un artista del siglo XIX natural de Requena, que ante su mal estado de conservación fue repintado de una manera bastante desafortunada (por decirlo de una manera suave) por una anciana vecina de Borja, la ya famosa Cecilia. Al margen de lo inclasificable del hecho, algo que rápidamente condenó la Asociación de Conservadores y Restauradores de España, esta noticia en apariencia local y un tanto anecdótica comenzó a circular como la pólvora por las redes sociales y los medios de comunicación y dio literalmente la vuelta al mundo. Como restaurador no tengo mucho más que añadir a cerca de la historia, pero os recomiendo el artículo de Vicente Verdú, Eccehomo: el efecto Birria en el que afirma que “en definitiva, todo depende de la misma arbitrariedad de un mundo sin orden moral o cultural y de su consecuente capacidad para convertir sin mesura un particular desajuste en general epidemia”.
Por cierto no deja de ser curioso como se critica la chapuza del Ecce homo de Borja mientras parece que otras “restauraciones” de igual nivel, como las de estas mellizas de 17 años, se aplauden y celebran… en restauración la intención no es lo que cuenta.
Escrito por Iván el Domingo, 10 de junio del 2012 a las 20:38
Durante la época en la que preparaba mi examen de ingreso a la escuela de restauración, practicaba dibujando la Victoria de Samotracia. A medida que dibujaba la escultura, una y otra vez, y aunque fuera desde diferentes puntos de vista, fui aprendiendo de una manera involuntaria sus medidas, proporciones y formas. Por eso mi profesor decidió embalar a la Victoria en papel y atarla con sogas como si se tratase de una escultura de Christo, para tener un nuevo modelo que dibujar. Hoy he recordado esta historia al ver esta fotografía de 1939, tomada durante la II guerra mundial, que está sacada del sitio installator.tumblr.com en el que podéis encontrar cantidad de curiosas fotografías relacionadas con el mundo del transporte, embalaje y montaje de obras de arte.
Se trata de un edificio de origen gótico que fue reformado en el barroco. La decoración de este templo fue el motivo que llevó al pintor del rey, Antonio Palomino, a Valencia en 1697 en donde trabajará hasta 1701 plasmando en sus bóvedas y en el presbiterio una de sus obras más ambiciosas: la parroquia había encargado una nueva decoración después de los incendios sufridos por el edificio y Carlos II envió a su pintor, quien vio el gran espacio que se ponía en sus manos y aceptó el reto. La técnica empleada por Palomino fue la del fresco sobre un intónaco de cal y arena, pero presenta una característica especial ya que los enlucidos preparatorios están realizados empleando yeso, y no cal como correspondería con la técnica del buon fresco italiano.
Los murales representan La Gloria de la Santísima Trinidad, El Libro de los Siete Sellos con el Cordero, la Inmaculada con la Luna en los pies, los Santos titulares, los coros de las Vírgenes, los Patriarcas, los Doctores y los Ángeles, santos del Apocalipsis, la lucha de San Miguel con Lucifer y los demonios y en lugar destacado San Vicente Ferrer.
Si los frescos de Palomino tuvieron su origen tras un incendio, tras otro resultaron prácticamente arrasadas, esta vez ocurrido durante la Guerra Civil en 1936. Como sucedió tantas veces en el pasado las pocas pinturas que habían superado el incendio tuvieron que enfrentarse a una “restauración” altamente traumática que realizó en varias fases el restaurador catalán Josep Guidol entre los años 1958 y 1963.
Se arrancaron casi todos los restos conservados y se colocaron sobre noventa paneles de madera contrachapada que fueron reubicados en el techo de nuevo, pero sin respetar la curvatura de la bóveda. La gran pérdida de película pictórica original a causa de los diferentes incendios que sufrió el templo, hizo necesario estucar y reintegrar la superficie, pero , estos estucos y repintes resultaban inadecuados, ya que cubrían parte de la película pictórica original, y se realizaron con materiales no adecuados para la problemática de esta obra, tales como pigmentos al barniz, ceras o estucos de base natural. Para completar el desastre las pinturas presentaban eflorescencias salinas que se focalizaban sobre todo en los lunetos y restos de colas de la pésima restauración que sufrieron los frescos en los 60.
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En este punto debemos destacar que en esta restauración de los años 60 no se llegaron a arrancar la totalidad de los frescos ya que se consideró que en la zona de los pies los restos de pintura eran irrecuperables, incluso se pensó en eliminar en esa zona la bóveda barroca para dejara la vista la antigua gótica que se encuentra por encima, algo que finalmente no se llevó a cabo. En las fotografías que están sobre estas líneas podemos ver, a la izquierda, una foto de la bóveda antes del incendio, y a la derecha tras la restauración de los años 60, en la parte superior se encuentran las pinturas que no se arrancaron ni restauraron.
Hasta aquí la historia de destrucción de las pinturas, que ha dado como resultado una nueva restauración ingeniosa y ejemplar en la que la innovación ha jugado un papel decisivo. Las nuevas técnicas a las que se ha recurrido para el complejo proceso de restauración de los murales han sido tres. (Leer mas …)
Escrito por Iván el Domingo, 15 de abril del 2012 a las 12:48
Hace ya algún tiempo hablábamos por aquí de la portada de un libro sobre tratamientos de desinsectación de madera ilustrada por el genial Forges. La verdad es que no son muy habituales las veces en las que la restauración, en ocasiones demasiado seria, y el buen humor van de la mano. Por eso me alegra ver el trabajo de Laura Pacheco, una ilustradora que entre sus personajes tiene a la restauradora, os recomiendo que visitéis su página y como muestra os dejamos un botón.
Escrito por Iván el Lunes, 19 de marzo del 2012 a las 20:20
“Hasta ahora, estos “procesos acuosos” han sido considerados en un sentido complementario a los métodos más tradicionales; pero ahora los tiempos están suficientemente maduros para un cambio, y sería deseable un nuevo paso adelante: los métodos acuosos podrían convertirse de pleno derecho en sustitutivos de los métodos tradicionales, donde éstos últimos sean demasiado tóxicos o poco selectivos. Para que esto pueda suceder debe haber unidad entre todas las figuras profesionales que gravitan entorno a la obra de arte y la restauración: el historiador de arte que dirige las labores, el restaurador mismo, la figura científica llamada a valorar la idoneidad y eficacia del proceso, el suministrador de materiales que facilita al restaurador el producto final, o simplemente ciertas materias primas necesarias para prepararlos. De hecho, es evidente que un acercamiento de este tipo comportaría inevitablemente tenerse que enfrentar a una reconsideración de la operación misma de limpieza, y de lo que es racional y realista afrontar en esta operación: si un cierto objetivo (por ejemplo la extracción de repintes tenaces) no puede ser conseguido utilizando los métodos acuosos, no será realizada esta operación. Inevitablemente tendremos que llegar a esta meta, antes o después, cuando ya no será permitido el uso de ciertos disolventes: ¿por qué entonces no anticipar los tiempos, y plantearlo ya desde ahora en lugar de esperar que nos venga impuesto?”
Escrito por Iván el Miércoles, 14 de marzo del 2012 a las 20:30
Seguro que a muchos la escultura que ilustra esta entrada os suena, aunque no la hayáis visto nunca o no hayáis oído hablar de su autor. Se trata de una obra del escultor francés Pierre-Étienne Monnot (1657-1733) que se conserva en el Museo Capitolino de Roma.
Para representar a este gladiador derrotado, Monnot reaprovechó el torso de una copia romana del famoso Discóbolo de Mirón. Monott trabajó durante muchos años en Roma y una de sus principales actividades fue la de restaurar fragmentos de antigüedades clásicas. Está claro que el concepto de restauración de aquel momento dista mucho del actual. En el siglo XVIII la libertad del artista era más que considerable y en su mano estaba reinterpretar los fragmentos incluso para cambiar el motivo representado. Monnot fue un artista destacado en la Roma del momento y a él se deben entre otras dos de las colosales esculturas que ocupan los nichos de Borromini en el interior de la Basílica de San Juan de Letrán.
Monnott además tuvo discípulos restauradores, uno de sus alumnos, Bartolomeo Cavaceppi (1716-1799), un escultor dedicado a la reproducción de esculturas clásicas y cuyas esculturas se confundieron en la época con antigüedades. Fue además conocido por su labor como restaurador, obtenía multitud de encargos por parte de viajeros extranjeros que se encontraban de paso en Roma, en particular de coleccionistas británicos, su taller se hizo célebre entre los coleccionistas más prestigiosos del continente europeo, incluso llegó a ser amigo de mítico historiador Winckelmann, al que acompañó en algunos de sus viajes.
Desde que los hermanos Hubert y Jan van Eyck pintaron este impresionante conjunto por encargo del regidor gantés Joos Vijdt y su esposa Elisabeth Borluut para su capilla privada en la iglesia de San Juan, la actual Catedral de San Bavón, en 1432, el políptico permanecía cerrado con las escenas menores de la parte exterior de las puertas visibles, pero en las festividades se abría para mostrar los paneles interiores, entonces se podían contemplar la grandeza del retablo: sus mejores figuras, escenas y colores.
Esta última intervención ha acabado con uno de los mitos que rodeaba al panel en el que se representa a los Jueces Justos -en la parte inferior izquierda con el políptico abierto- que fue robado en 1934, el panel nunca se recuperó, pero antes de morir, un rico agente de bolsa llamado Arspende Goedertier confesó el robo a su abogado sin revelar dónde ocultaba la obra. En 1945 el restaurador y pintor Jef van der Veken pintó una copia para sustituir el panel, su calidad y una enigmática inscripción han hecho dudar durante años de si lo robó él y la copia era en realidad el original. Algo que queda desmentido por los estudios técnicos realizados…
La luz rasante es un sencillo método de examen para el análisis de las obras de arte. Es tan simple como situar un foco de luz de manera que ilumine la obra desde un ángulo lateral casi en paralelo con su superficie. Gracias a la luz rasante es posible apreciar detalles de la pieza que a simple vista pasaban desapercibidos. Algo parecido es lo que propone este blog. Poner de relieve y analizar de una forma sencilla temas relacionados con el arte el patrimonio, su conservación y su restauración.