Escrito por Iván el Martes, 14 de Junio del 2011 a las 19:25

“Pasar inadvertido es más difícil que llamar la atención; y conseguirlo al lado de la plaza de Cibeles, en el centro simbólico de la capital española, parece poco menos que imposible” con esta acertada frase comenzaba Luis Fernández-Galiano en 2006 un artículo publicado en El País en el que analizaba la ampliación del edificio del Banco de España proyectada por el arquitecto Rafael Moneo.
Esta obra me sirve como excusa, para poner de relieve el desencuentro que se produce entre las restauraciones de bienes muebles (pintura, escultura, etc.) y la de inmuebles.
Mientras que los restauradores ponemos un cuidado extremo (que hunde sus raíces en la teorías de Brandi y en las posteriores Cartas del Restauro) en que nuestras intervenciones sean integradas, miméticas, reversibles e inadvertidas, los arquitectos-restauradores optaron por otra vía mucho más “moderna” haciendo que las partes añadidas se evidencien, en ocasiones más de la cuenta y llegando a eclipsar a la obra original.
Para contextualizar un poco el asunto valdría con decir que tras un periodo en el que las reconstrucciones de las partes faltantes de un edificio histórico se realizaban basándose en las teorías restauradoras y reconstructoras de Violet Le-Duc, en las que se hacía una reconstrucción de estilo recreando de manera ideal el aspecto que debía de haber tenido, se ha llegado de forma progresiva, hasta el momento actual, en el que las intervenciones restauradoras se realizan en un lenguaje y materiales contemporáneos que poco tienen que ver con la obra original y en las que muchas veces la huella del arquitecto se impone a esta.
Este proceso, y sus resultados, queda bien condensado en esta frase que he leído recientemente: “Si pastiches historicistas resultaron de aquellas experiencias anteriores, pastiches modernos podrían ser los nuevos resultados, que traerían como consecuencia la defenestración del bien cultural original ante el auge del exhibicionismo y narcisismo de algunos arquitectos modernos”
(Leer mas …)
Categoria: Arquitectura, Restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Martes, 24 de Noviembre del 2009 a las 20:52

“al llegar a territorio nacional me encomendó don Eugenio D´Ors, entonces Director General de Bellas Artes, me hiciera cargo de las ruinas de nuestros monumentos, señalando con especial veneración los restos de la Cámara Santa. Entonces el ilustre arquitecto y nuestro llorado amigo don Pedro Muguruza, me preguntó sobre las obras que convendría hacer cuanto antes por interés hacia nuestros Monumentos, y también para que ello sirviera de propaganda en el extranjero a favor de la causa nacional, respondiéndole sin vacilación que la obra primera a realizar en Asturias debiera ser la reconstrucción de la Cámara Santa, como así se hizo, siguiéndoles otras en la catedral y su torre, obras que todavía hoy continúan por el gran interés que en ellas ha puesto desde un principio nuestro invicto Caudillo”
Luis Menéndez- Pidal.
Categoria: Arquitectura, Filacterias, Historia de la restauración, Restauración
Escrito por Iván el Jueves, 5 de Marzo del 2009 a las 18:00
La Iglesia de San Pablo de Valladolid es el único edificio que se conserva del antiguo conjunto conventual dominico, fundado en 1276 por doña Violante, mujer de Alfonso X. Sin duda el elemento por el que más se conoce esta iglesia es su espectacular fachada, un retablo de escultura en piedra, ejemplo excepcional del estilo gótico hispanoflamenco con añadidos clasicistas que se abre con atrio señalado por leones con escudos, colocados en 1601 por su mecenas, el Duque de Lerma.
Desde septiembre de 2004, la Junta de Castilla y León y la Fundación Caja Madrid, firmaron un convenio para la puesta en marcha del Proyecto Cultural de Restauración de la Iglesia de San Pablo. Este proyecto tiene un presupuesto total de 4.021.203 euros, de los cuales 2.621.203 euros han sido aportados por la Junta y 1.400.0000 euros por la Fundación y consta de tres fases en las que cobra igual importancia la restauración en sí como la difusión de los trabajos realizados.
Gacias a este plan de difusión de los trabajos, el público puede visitar la obra de restauración desde una plataforma elevadora situada junto al andamio principal, o esta página web y esta serie de vídeos desde sus casas.
Categoria: Actualidad, Arquitectura, Castilla y León, Internet y restauración, Restauración
Escrito por Iván el Jueves, 12 de Febrero del 2009 a las 11:59

En la última restauración de esta Ermita de la Rioja (San Felices de Ábalos) se reconstruyó el volumen de la espadaña perdida utilizando una malla metálica, en palabras de los encargados de esta restauración “una solución actual que no enmascare de modo alguno esta recuperación”.
Categoria: Arquitectura, Sin (muchos) comentarios, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Miércoles, 3 de Septiembre del 2008 a las 16:17
El arco de Tito es uno de esos monumentos que es por sí mismo un símbolo de la antigua Roma Imperial, situado en la Vía Sacra del Foro data del 81 a.C. d.C. y su construcción conmemora las victorias de Tito y Vespasiano sobre los judíos y la entrada triunfal de las tropas romanas en Jerusalén.
Desde entonces el arco siempre ha permanecido en pie, como recordatorio del poder y las hazañas bélicas del Emperador Tito. Pero el tiempo fue haciendo mella en él, sabemos que en siglo XVII se encontraba en un estado ruinoso, tan solo se conservaba el arco central con los relieves dañados, pues sobre ellos se
ancló un portón para cerrar la muralla.
No deja de ser curioso que un arco que nació para ser conmemorativo, con el paso de los siglos llegó a servir como auténtica puerta, ya que se integró en la muralla medieval de Roma. Así es como aparece en los maravillosos grabados de Giovan Battista Piranesi o en varios lienzos como el de Juan Bautista Martínez del Mazo conservado en el museo del Prado o el de Bernardo Bellotto que se encuentra en la Galería de la Academia de Carrara .
Por suerte para el arco, en los primeros años del siglo XIX, Roma vive un clima de renovación y de interés por el pasado clásico, que tiene como principal promotor al papa Pío VII, y el arco se convierte en un objeto de gran atracción para estudiosos y arqueólogos. Este ambiente neoclásico era el caldo de cultivo ideal que propició las primeras restauraciones del monumento.
Desde 1818 a 1821 se encargarán de la restauración del arco de Tito Raffaele Stern y Giuseppe Valadier, un hito que se considera el acto fundacional de la restauración moderna.
Su idea fue recuperar la estructura original del monumento, para esto reconstruyen los laterales faltantes, pero en vez de utilizar el tipo de piedra en que está construido el arco-mármol del Pentélico- emplean travertino. Además en las partes faltantes las nuevas piezas se labran con formas simplificadas, por lo que se trata de una reintegración fácilmente perceptible, pero que permite una correcta lectura de la obra. La ejecución de las obras se prolongó durante cuatro años y fue necesaria la colocación de una cimbra de madera bajo el arco para desmontarlo entero, numerando las piezas para volverlo a montar y solucionar los problemas estructurales que presentaba.
Aunque esta restauración es tenida aún hoy como ejemplar, se seguía citando en el Anexo A.13 de la Carta del Restauro de 1972 , hay quien apunta, como el arquitecto romano P.Marconi, que la forma de restaurar el arco de Tito no es tanto el resultado de una elección previa de criterios como de una carencia de medios económicos que obliga a utilizar un material más barato y un nivel de acabado menos elaborado.
Sea como sea, el hecho es que la restauración del arco de Tito marcó un modo de hacer y ha pasado a la historia, o por lo menos, a la historia de la restauración.
Categoria: Arquitectura, Historia de la restauración, Restauración
Escrito por Iván el Lunes, 30 de Junio del 2008 a las 20:29
![]()

El viajero, que había permanecido un largo tiempo contemplando la multitud de detalles labrados en la piedra de aquella portada renacentista, se frotó los ojos y volvió a mirar con detenimiento la fachada del templo. No lo podía creer, entre los grutescos y la minuciosa decoración del siglo XVI estaba viendo un teléfono móvil esculpido en la piedra…
La presencia de este tipo de elementos anacrónicos, aunque no es una práctica habitual, se ha utilizado en ciertas ocasiones (con más o menos acierto) dentro del campo de la restauración arquitectónica. Es un recurso que normalmente se emplea cuando se realizan reconstrucciones con el mismo material y estilo que el elemento perdido. Se justifica su presencia como elemento diferenciador de la época en que fue restaurado el monumento, aunque en ocasiones son fruto de un exceso de libertad por parte del cantero que trabajó en la restauración. A nivel popular estas restauraciones son muy bien acogidas, me consta el éxito que este tipo de “juegos” tiene entre los espectadores que encuentran en estos elementos un aliciente para la visita del monumento.
![]()

En el ábside de la Catedral de San Antolín en Palencia, de estilo gótico, podemos encontrar uno de los primeros ejemplos de este tipo de reconstrucciones. Una de las gárgolas, repuesta en una restauración de los años veinte, representa un fotógrafo con una cámara de la época, en este caso la gárgola es una aportación personal del arquitecto Jerónimo Arroyo, que dirigió la restauración del templo. Se trata de un homenaje personal al fotógrafo palentino José Sanabria, que realizó un exhaustivo registro en imágenes del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.
A principios de la década de los setenta se realiza en la Iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo (Cáceres) una de las reconstrucciones más increíbles y polémicas: en 1972 se reconstruye la torre, incluidos sus 52 capiteles con motivos heráldicos, el cantero encargado de esculpirlos decidió incluir el escudo de su equipo de fútbol, el Athletic de Bilbao, tanto el arquitecto como el director técnico de la obra, Germán Petisco, dieron el visto bueno a la intervención y se defendieron de las críticas diciendo que ”la colocación de este escudo no es una barbaridad; es una forma de ponerle fecha a la rehabilitación de esta torre. Y si eso ha servido para que la gente conozca la historia de la torre, mucho mejor”. Hoy en día el escudo permanece en la torre, aunque el asunto llegó al Ministerio de Cultura y se pensó en retirarlo.
El ejemplo más popular y aceptado de este tipo de restauraciones data de 1992 y se encuentra en la Portada de las Palmas de la Catedral Nueva de Salamanca. En una intervención realizada con motivo de la celebración de la exposición temporal Las Edades del Hombre se reconstruyó en piedra la parte baja de la portada (totalmente perdida), se continuó la decoración vegetal original y se incluyeron las figuras de un astronauta, un dragón con un helado de dos bolas, un lince y una cigüeña. El cantero Miguel Romero y los arquitectos restauradores optaron por mantener la estética decorativa original, pero introduciendo estos elementos contemporáneos. Hoy en día el astronauta compite en popularidad con la rana de la fachada de la Universidad .
El último elemento extraño añadido a una fachada histórica data de 1996 y se encuentra en la portada de San Jerónimo de la Catedral de Calahorra en la Rioja. La piedra de la parte baja de esta portada de estilo renacentista se encontraba perdida por un proceso de arenización. Por eso se decidió reintegrar los volúmenes de estas partes, se recurrió al uso de piedra tallada y se emplearon motivos decorativos de grutescos, similares a los desaparecidos, para fechar esta intervención se representó un elemento característico de nuestra época (al igual que se hizo con el astronauta de Salamanca), un teléfono móvil. Debajo de este en una cartela aparece el año de la restauración, esto constituye un acierto a nivel de criterios, ya que de esta manera el espectador sabe que el elemento está incorporado en ese año y no se crean confusiones respecto a su cronología como pasa con el astronauta. Por cierto en la limpieza de esta portada se empleó el láser, si os interesa lo podéis leer aquí.
Categoria: Arquitectura, Escultura, Intervenciones, Restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Martes, 17 de Junio del 2008 a las 19:34

“Es un castillo de fantasía como lo saben soñar los niños. Tiene grandes muros cubiertos de hiedra, y todavía no ha sido restaurado por los arquitectos del rey. !Alabemos a Dios!”.
Ramón María del Valle-Inclán. La Cabeza del Dragón
Categoria: Arquitectura, Filacterias, Restauración
Escrito por Iván el Lunes, 26 de Mayo del 2008 a las 20:38
Aunque el interés por la arquitectura hispanomusulmana surgió en la España del siglo XVIII será en el siglo siguiente cuando alcanzará su máximo apogeo. La enorme difusión que tuvo la arquitectura nazarí se debió en gran medida a su relación con el movimiento romántico: multitud de grabados, poemas, dibujos, novelas y publicaciones contribuyeron a difundir la imagen de monumentos como la Alhambra por toda Europa.
Pero posteriormente surge una nueva dimensión de la magia de la Alhambra, que ya no sólo genera obras literarias o ilustraciones gráficas como en el período romántico, sino que da lugar a una ingente recreación arquitectónica. A partir de este momento numerosos palacetes, hoteles, casinos, teatros, cines, salones de recreo, particularmente en Inglaterra y España, se levantan en un nuevo estilo arquitectónico: el alhambrismo. Se produce así un extraño juego de ida y vuelta, un estilo arquitectónico y decorativo, surgido de una interpretación de los restos de la Alhambra será el que se emplee para restaurar el propio monumento.
Los encargados de esta “restauración” serán los Contreras, una familia que durante tres generaciones se dedicó, seguro que con la mejor intención, a devolver a la Alhambra a un aspecto que nunca tuvo, pero muy acorde con el gusto por lo orientalizante y exótico de la época (aunque poco con la elegante arquitectura nazarí). El miembro más activo de esta saga fue Rafael Contreras, formado con su padre José, fue nombrado “restaurador adornista” de la Alhambra en 1847, y director y conservador en 1869. Entre sus intervenciones más destacadas se encuentra la reconstrucción de la Sala de las Camas, donde cambió todos los motivos ornamentales a su capricho e intentó restituir el color original, sin conseguirlo, entre 1848 y 1866 ; o la construcción de una exótica cúpula cubierta de escamas de colores, que nunca existió originalmente, en el Patio de los Leones. Por cierto que también intervino en la famosa fuente añadiendo un nuevo platillo y un surtidor.
Contreras organizó un taller de vaciados para reproducir las yeserías de la Alhambra (en el que trabajaban presidiarios) con dos fines: el de revestir las nuevas piezas restauradas para “lograr confundir las restauraciones con la obra antigua, hasta el extremo que sin un conocimiento especial no es fácil distinguir lo viejo de lo nuevo” y el de comercializar reproducciones de las yeserías para su venta como recuerdos. Estas piezas numeradas y firmadas por Contreras son hoy en día cotizadas piezas de coleccionismo.
El criterio de restauración monumental practicado por Rafael Contreras se prolonga, desde 1880 hasta 1910, a través de las intervenciones de su hijo, el arquitecto Mariano Contreras Granja, quien asimismo continuará los trabajos del taller de reproducciones creado por su padre, taller sumamente célebre, que extendió entre los viajeros y visitantes la fama de la ciudad palatina de Granada.
Hay quien considera que gracias a las intervenciones de los Contreras el gran público fue capaz de gozar de la belleza pintoresca y exótica del edificio, por lo que constituye ya un patrimonio irrenunciable de la historia de la Alhambra. Muchas de las intervenciones de Contreras, como las del Patio de los Leones, fueron rectificadas posteriormente por Torres Balbás con la intención de recuperar la autenticidad del monumento, tarea a la que se han dedicado desde entonces numerosos conservadores, historiadores del arte, arqueólogos y filólogos hasta nuestros días.
Categoria: Arquitectura, Intervenciones, Restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Martes, 13 de Mayo del 2008 a las 00:05

Esta foto la tomé en los restos de la ciudad palatina de Abderramán III, Medina Azahara, muy cerca de Córdoba. Refleja muy bien dos maneras de reconstruir un capitel perdido: el que está en primer término reproduce de forma esquemática el original, el del fondo es una réplica pero va marcado con una “R” que lo diferencia de los antiguos (el detalle aparece ampliado arriba a la derecha). Dos maneras de entender la restauración arquitectónica sustentando el mismo arco.
Categoria: Arqueología, Arquitectura, Intervenciones, Restauración, Sin (muchos) comentarios, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Viernes, 9 de Mayo del 2008 a las 19:57
Ayer se hizo público el fallo de la última convocatoria de los Premios de Patrimonio Cultural de la UE/Concurso Europa Nostra 2008. Me alegra ver que entre los premios destacan varias intervenciones realizadas en España. Ha obtenido un premio el Inventario de la Arquitectura Fortificada en España, realizado por la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Además para aquí se han venido varias medallas por: la conservación del puente medieval sobre el río Truchas en Pobleta de San Miguel, la restauración de las colecciones y del edificio del Museo Cerralbo de Madrid y la restauración del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres.
Destacaré de entre estas restauraciones (ya que la conozco directamente) la del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), muy interesante por el rigor científico, los criterios seguidos y la metodología con que se integró en un conjunto coherente varias piezas originales de madera policromada encontradas al desmontar el coro, durante el proceso de restauración, y que pertenecían a un antiguo retablo. El trabajo que se realizó es muy interesante y curioso así que el lunes dedicaré la anotación a esta restauración.
!Enhorabuena a los premiados!
Categoria: Actualidad, Arquitectura, Restauración