Escrito por Iván el Lunes, 30 de Junio del 2008 a las 20:29

El viajero, que había permanecido un largo tiempo contemplando la multitud de detalles labrados en la piedra de aquella portada renacentista, se frotó los ojos y volvió a mirar con detenimiento la fachada del templo. No lo podía creer, entre los grutescos y la minuciosa decoración del siglo XVI estaba viendo un teléfono móvil esculpido en la piedra…
La presencia de este tipo de elementos anacrónicos, aunque no es una práctica habitual, se ha utilizado en ciertas ocasiones (con más o menos acierto) dentro del campo de la restauración arquitectónica. Es un recurso que normalmente se emplea cuando se realizan reconstrucciones con el mismo material y estilo que el elemento perdido. Se justifica su presencia como elemento diferenciador de la época en que fue restaurado el monumento, aunque en ocasiones son fruto de un exceso de libertad por parte del cantero que trabajó en la restauración. A nivel popular estas restauraciones son muy bien acogidas, me consta el éxito que este tipo de “juegos” tiene entre los espectadores que encuentran en estos elementos un aliciente para la visita del monumento.

En el ábside de la Catedral de San Antolín en Palencia, de estilo gótico, podemos encontrar uno de los primeros ejemplos de este tipo de reconstrucciones. Una de las gárgolas, repuesta en una restauración de los años veinte, representa un fotógrafo con una cámara de la época, en este caso la gárgola es una aportación personal del arquitecto Jerónimo Arroyo, que dirigió la restauración del templo. Se trata de un homenaje personal al fotógrafo palentino José Sanabria, que realizó un exhaustivo registro en imágenes del patrimonio histórico-artístico de la ciudad.
A principios de la década de los setenta se realiza en la Iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo (Cáceres) una de las reconstrucciones más increíbles y polémicas: en 1972 se reconstruye la torre, incluidos sus 52 capiteles con motivos heráldicos, el cantero encargado de esculpirlos decidió incluir el escudo de su equipo de fútbol, el Athletic de Bilbao, tanto el arquitecto como el director técnico de la obra, Germán Petisco, dieron el visto bueno a la intervención y se defendieron de las críticas diciendo que ”la colocación de este escudo no es una barbaridad; es una forma de ponerle fecha a la rehabilitación de esta torre. Y si eso ha servido para que la gente conozca la historia de la torre, mucho mejor”. Hoy en día el escudo permanece en la torre, aunque el asunto llegó al Ministerio de Cultura y se pensó en retirarlo.
El ejemplo más popular y aceptado de este tipo de restauraciones data de 1992 y se encuentra en la Portada de las Palmas de la Catedral Nueva de Salamanca. En una intervención realizada con motivo de la celebración de la exposición temporal Las Edades del Hombre se reconstruyó en piedra la parte baja de la portada (totalmente perdida), se continuó la decoración vegetal original y se incluyeron las figuras de un astronauta, un dragón con un helado de dos bolas, un lince y una cigüeña. El cantero Miguel Romero y los arquitectos restauradores optaron por mantener la estética decorativa original, pero introduciendo estos elementos contemporáneos. Hoy en día el astronauta compite en popularidad con la rana de la fachada de la Universidad .
El último elemento extraño añadido a una fachada histórica data de 1996 y se encuentra en la portada de San Jerónimo de la Catedral de Calahorra en la Rioja. La piedra de la parte baja de esta portada de estilo renacentista se encontraba perdida por un proceso de arenización. Por eso se decidió reintegrar los volúmenes de estas partes, se recurrió al uso de piedra tallada y se emplearon motivos decorativos de grutescos, similares a los desaparecidos, para fechar esta intervención se representó un elemento característico de nuestra época (al igual que se hizo con el astronauta de Salamanca), un teléfono móvil. Debajo de este en una cartela aparece el año de la restauración, esto constituye un gran acierto a nivel de criterio ya que de esta manera el espectador sabe que el elemento está incorporado en ese año y no se crean confusiones respecto a su cronología como pasa con el astronauta. Por cierto en la limpieza de esta portada se empleó el láser, si os interesa lo podéis leer aquí.
Categoria: Arquitectura, Escultura, Intervenciones, Restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Martes, 17 de Junio del 2008 a las 19:34

“Es un castillo de fantasía como lo saben soñar los niños. Tiene grandes muros cubiertos de hiedra, y todavía no ha sido restaurado por los arquitectos del rey. !Alabemos a Dios!”.
Ramón María del Valle-Inclán. La Cabeza del Dragón
Categoria: Arquitectura, Filacterias, Restauración
Escrito por Iván el Lunes, 26 de Mayo del 2008 a las 20:38
Aunque el interés por la arquitectura hispanomusulmana surgió en la España del siglo XVIII será en el siglo siguiente cuando alcanzará su máximo apogeo. La enorme difusión que tuvo la arquitectura nazarí se debió en gran medida a su relación con el movimiento romántico: multitud de grabados, poemas, dibujos, novelas y publicaciones contribuyeron a difundir la imagen de monumentos como la Alhambra por toda Europa.
Pero posteriormente surge una nueva dimensión de la magia de la Alhambra, que ya no sólo genera obras literarias o ilustraciones gráficas como en el período romántico, sino que da lugar a una ingente recreación arquitectónica. A partir de este momento numerosos palacetes, hoteles, casinos, teatros, cines, salones de recreo, particularmente en Inglaterra y España, se levantan en un nuevo estilo arquitectónico: el alhambrismo. Se produce así un extraño juego de ida y vuelta, un estilo arquitectónico y decorativo, surgido de una interpretación de los restos de la Alhambra será el que se emplee para restaurar el propio monumento.
Los encargados de esta “restauración” serán los Contreras, una familia que durante tres generaciones se dedicó, seguro que con la mejor intención, a devolver a la Alhambra a un aspecto que nunca tuvo, pero muy acorde con el gusto por lo orientalizante y exótico de la época (aunque poco con la elegante arquitectura nazarí). El miembro más activo de esta saga fue Rafael Contreras, formado con su padre José, fue nombrado “restaurador adornista” de la Alhambra en 1847, y director y conservador en 1869. Entre sus intervenciones más destacadas se encuentra la reconstrucción de la Sala de las Camas, donde cambió todos los motivos ornamentales a su capricho e intentó restituir el color original, sin conseguirlo, entre 1848 y 1866 ; o la construcción de una exótica cúpula cubierta de escamas de colores, que nunca existió originalmente, en el Patio de los Leones. Por cierto que también intervino en la famosa fuente añadiendo un nuevo platillo y un surtidor.
Contreras organizó un taller de vaciados para reproducir las yeserías de la Alhambra (en el que trabajaban presidiarios) con dos fines: el de revestir las nuevas piezas restauradas para “lograr confundir las restauraciones con la obra antigua, hasta el extremo que sin un conocimiento especial no es fácil distinguir lo viejo de lo nuevo” y el de comercializar reproducciones de las yeserías para su venta como recuerdos. Estas piezas numeradas y firmadas por Contreras son hoy en día cotizadas piezas de coleccionismo.
El criterio de restauración monumental practicado por Rafael Contreras se prolonga, desde 1880 hasta 1910, a través de las intervenciones de su hijo, el arquitecto Mariano Contreras Granja, quien asimismo continuará los trabajos del taller de reproducciones creado por su padre, taller sumamente célebre, que extendió entre los viajeros y visitantes la fama de la ciudad palatina de Granada.
Hay quien considera que gracias a las intervenciones de los Contreras el gran público fue capaz de gozar de la belleza pintoresca y exótica del edificio, por lo que constituye ya un patrimonio irrenunciable de la historia de la Alhambra. Muchas de las intervenciones de Contreras, como las del Patio de los Leones, fueron rectificadas posteriormente por Torres Balbás con la intención de recuperar la autenticidad del monumento, tarea a la que se han dedicado desde entonces numerosos conservadores, historiadores del arte, arqueólogos y filólogos hasta nuestros días.
Categoria: Arquitectura, Intervenciones, Restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Martes, 13 de Mayo del 2008 a las 00:05

Esta foto la tomé en los restos de la ciudad palatina de Abderramán III, Medina Azahara, muy cerca de Córdoba. Refleja muy bien dos maneras de reconstruir un capitel perdido: el que está en primer término reproduce de forma esquemática el original, el del fondo es una réplica pero va marcado con una “R” que lo diferencia de los antiguos (el detalle aparece ampliado arriba a la derecha). Dos maneras de entender la restauración arquitectónica sustentando el mismo arco.
Categoria: Arqueología, Arquitectura, Intervenciones, Restauración, Sin (muchos) comentarios, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Viernes, 9 de Mayo del 2008 a las 19:57
Ayer se hizo público el fallo de la última convocatoria de los Premios de Patrimonio Cultural de la UE/Concurso Europa Nostra 2008. Me alegra ver que entre los premios destacan varias intervenciones realizadas en España. Ha obtenido un premio el Inventario de la Arquitectura Fortificada en España, realizado por la Asociación Española de Amigos de los Castillos. Además para aquí se han venido varias medallas por: la conservación del puente medieval sobre el río Truchas en Pobleta de San Miguel, la restauración de las colecciones y del edificio del Museo Cerralbo de Madrid y la restauración del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres.
Destacaré de entre estas restauraciones (ya que la conozco directamente) la del coro de la iglesia de San Nicolás de Bari en Madrigal de las Altas Torres (Ávila), muy interesante por el rigor científico, los criterios seguidos y la metodología con que se integró en un conjunto coherente varias piezas originales de madera policromada encontradas al desmontar el coro, durante el proceso de restauración, y que pertenecían a un antiguo retablo. El trabajo que se realizó es muy interesante y curioso así que el lunes dedicaré la anotación a esta restauración.
!Enhorabuena a los premiados!
Categoria: Actualidad, Arquitectura, Restauración
Escrito por Iván el Jueves, 1 de Mayo del 2008 a las 20:37
Es indescriptible la emoción que se siente cuando en el transcurso de una restauración se descubre una obra oculta, por insignificante que ésta sea. Pues tratad de imaginar qué puede pasar si la calidad de la obra que aparece es mayor que la de la obra que inicialmente se restauraba, como sucedió en el presbiterio de la Catedral de Valencia. Además la sorpresa irá acompañada de una serie de preguntas ¿qué obra es más importante? ¿se debe de eliminar una para descubrir la otra?
En el transcurso de la restauración de la bóveda barroca que recubría el presbiterio de la Catedral de Valencia, el 22 de Junio de 2004, se practicó un orificio a través del cual, se introdujo una cámara digital y se tomaron varias fotografías. Al observarlas se comprobó lo que se sabía gracias a los documentos históricos: sobre la bóveda barroca, diseñada en el siglo XVII por el arquitecto Juan Pérez Castiel, se escondían otra bóveda gótica decorada con unos frescos realizados en el siglo XV por los pintores renacentistas italianos Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio. De forma casi milagrosa la pintura mural se encontraba en un excelente
estado de conservación ya que no fue picada para construir la nueva bóveda, que se hizo dejando un espacio de 80 cm. entre ambas.
Las pinturas, que representan ángeles músicos, además de conservarse muy bien, eran de una calidad extraordinaria, y en seguida surgió la tentación de recuperarlas, aunque supusiera la eliminación de la ornamentación barroca. Se planteaba la conservación de un bien frente a otro bien.
Finalmente se optó por la eliminación gran parte de la estructura barroca (se conservaron los nervios de la bóveda), solución no exenta de críticas, ya que existían opiniones en contra que consideraban que esta acción eliminaba la historia e iba en contra de la “Teoría de la Restauración” de Cesare Brandi, filosofía sacada de la “Carta de Venecia”.
Los trabajos de restauración ejecutados por la fundación La Luz de las Imágenes, bajo la dirección técnica de Carmen Pérez, plantearon la eliminación de la parte barroca como una intervención reversible y se realizó una importante tarea de documentación mediante escaneado y fotogrametría.

Para el desmontaje de la bóveda barroca fue necesaria su protección temporal empapelándola con cola orgánica, posteriormente se fragmentó con sierras mecánicas en unos 300 trozos para que fuesen manejables. Una vez desmontados se embalaron, numeraron y almacenaron.
El tratamiento íntegro de las pinturas fue muy interesante y se puede ver detalladamente en estos vídeos (aunque la locución es en valenciano, se entiende bastante bien). Lo más interesante fue la reintegración cromática de la cara de uno de los ángeles que había sido picada: se sacó un calco, en un acetato transparente, de otro de los ángeles simétricos y con un rostro similar, y para la reintegración se utilizó la técnica del regatino (líneas paralelas) diferenciable de cerca, pero que pasa desapercibida desde la distancia.
Aunque el resultado de esta intervención es impresionante hay quien opina, como el restaurador italiano Gianluigi Colalucci, que la eliminación parcial de la bóveda, manteniendo los nervios barrocos, constituye un gran error, se deberían de haber eliminado y sacado a la luz las nervaduras originales ya que “la conservación de las nervaduras barrocas no sirve ni para el texto barroco, que queda ahora solo como documento, ni para los frescos (…) hoy por hoy los frescos corren el riesgo de permanecer ahogados por las redundantes esculturas barrocas que cortan el arranque de las antiguas nervaduras.”
Sea como sea, tras la intervención en las pinturas se está llevando a cabo un interesante programa de medición de parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad…) con unos sensores que se colocaron en los frescos durante la restauración. Y es posible gracias al uso de las nuevas tecnologías de realidad virtual volver a ver la bóveda barroca en su lugar gracias a unas gafas de simulación en tres dimensiones.
Categoria: Arquitectura, Intervenciones, Pintura, Restauración, Tecnología y restauración, Teoría de la restauración
Escrito por Iván el Lunes, 14 de Abril del 2008 a las 17:47
En 1997 un terremoto sacudió la región italiana de Umbría en la que se encuentra la Basílica de San Francisco de Asís. El Santuario alberga en su interior un impresionante conjunto de pintura mural que se atribuye a varios maestros, entre los que destacan Giotto y Cimabue. Aunque la totalidad de las pinturas sufrió importantes daños, una de las zonas más afectadas por el seísmo fue la bóveda en la que se representa a San Jerónimo y el arco contíguo decorado con las figuras de doce santos. Estas zonas se derrumbaron totalmente, cayendo al suelo y partiéndose en miles de pequeños fragmentos (unos 300.000).
Las primeras intervenciones no se hicieron esperar y fueron encaminadas a garantizar la estabilidad del edificio y su estructura, esta fase de los trabajos concluyó a finales de 1998. Para la reconstrucción de las bóvedas no se empleó cemento, ya que suponía mucho peso para la estructura; en la superficie exterior de éstas, se extendieron nervaduras de madera laminada que se reforzaron con fibra de kevlar y se anclaron al tejado utilizando unos tirantes metálicos de muelle. Con esta solución se asegura la estructura arquitectónica sin crear problemas a los frescos.
Las tareas de recuperación de las pinturas murales fueron mucho más complejas y plantearon importantes retos. El primero de ellos separar los escombros y el polvo de la parte desplomada, de los fragmentos con pintura. Un trabajo que fue posible gracias a la colaboración de 520 voluntarios, en su mayoría estudiantes de Restauración e Historia del Arte.
La restauración fue realizada por 15 técnicos del Istituto Centrale per il Restauro de Roma, que en primer lugar ordenaron y clasificaron los miles de fragmentos en función de colores, matices, técnica de ejecución, lineas de fractura, etc. Las pequeñas piezas se fueron colocando, como si de un inmenso puzzle se tratase, sobre unas fotografías, en color y a tamaño natural, de las pinturas de la bóveda antes del derrumbe.

Con los fragmentos recuperados, e infinita paciencia, se fueron recomponiendo las escenas y se montaron sobre un nuevo soporte.
Tras la limpieza de la superficie pictórica, realizada con una goma de borrar sintética que eliminó la capa de polvo y suciedad, se planteó el segundo gran reto de esta restauración: cómo presentar los fragmentos una vez reconstruidos, y cómo reintegrar el color para que la lectura de las escenas fuera posible, ya que la cantidad de superficie pictórica perdida era muy alta.
Se optó por una reintegración del color, que el director de los trabajos denominó “degradación cromática”; se trataba de que la carencia de color de las partes perdidas no llegara a notarse dentro del conjunto de las imágenes. Ésto se logró reconstruyendo el color y la forma de las zonas perdidas, pero con menos intensidad que en las zonas originales. Así las zonas repuestas se integran dentro del original, de tal manera que desde la distancia de observación del espectador pasan desapercibidas.
En 2001 se recolocaron los santos del arco y un año después la cúpula de San Jerónimo. Habría que esperar hasta 2006 para que se finalizara la restauración del resto de las bóvedas. El resultado es espectacular.
Para los interesados en profundizar en los detalles técnicos de la intervención, tanto del edificio como de las pinturas, están disponibles en el boletín De la utopía a la realidad, que se publicó durante los años que duraron las obras.
Categoria: Arquitectura, Intervenciones, Pintura, Restauración